Crítica de ‘Gru 2: Mi villano favorito’: Pon un Minion en tu vida

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Gru 2: Mi villano favorito

Disfruté en 2010 como un niño con Gru. Mi villano favorito, por lo que acudía a ver Gru 2: Mi villano favorito un poco cauteloso. La primera entrega fue una historia divertida y dulce acerca de un hombre llamado Gru (voz de Steve Carrell en USA, y de Florentino Fernández en España) que renuncia a la villanía y abraza la paternidad. Y ese es el único punto negativo de Gru 2, pues nuestro héroe regresa mucho más suave que su encarnación original, neutralizado por la única cosa que hizo que la primera entrega terminara tan fantástica y emotiva. Pero todos aquellos que piensen que es una mera secuela para recaudar, se equivocan, pues incluso como película independiente funcionaría, estando repleta de detalles inteligentes hechos con amor y atención. 

El inicio de Gru 2: Mi villano favorito es un ejemplo de ingenio descarado. Una escena en la que una base de investigación es robada por un gran imán con forma de herradura que parece sacado directamente de la filial de dibujos animados de Warner Bros,  Acme. Este acto de criminalidad atrae la atención de la AVL, una organización que rastrea e informa del tipo de maldad que Gru ejercía en la primera entrega, y que ahora envía a la agente Lucy (Kristen Wiig en USA y Patricia Conde en el doblaje español) para pedir a Gru que use su pasado como villano para averiguar quién está detrás de este delito. Antes de esta incorporación al AVL nos presentan a Gru viviendo una vida domestica aburrida. Ahora retirado, el único acto despreciable que estaba perpetrando en la sociedad era una serie de terribles mermeladas, pero con su nuevo objetivo conoceremos a los nuevos y misteriosos personajes que intervienen en la película, perfectamente definidos, y entrañables todos ellos.
De forma divertida y sincera, la película compagina muy bien los temas de la familia y el compañerismo con una corriente interminable de gags que implica en su mayoría a los leales ayudantes de Gru. No hay nada tremendamente original aquí en términos de ideas o puntos de la trama, pero la nueva pareja protagonista tiene una química perfecta, y los secuaces de Gru, los Minions – como los pingüinos en las películas de Madagascar y Scrat en las películas de Ice Age – roban protagonismo en la película. Las pequeñas y alegres criaturas amarillas vuelven con mucha relevancia a la trama, sufriendo una metamorfosis al más puro estilo de los Gremlins cortesía del lado oscuro de nuestro villano misterioso. Esto conduce a un guiño a La invasión de los ladrones de cuerpos de Philip Kaufman que quedara en nuestras retinas. Los esbirros también figuran en el homenaje de la música de los 90 que aparece en la película, y francamente la banda sonora tiene mucha relevancia, pues incluso aunque no nos guste en exceso el tipo de cantante escogido para representar el mundo latino de forma musical, encaja a la perfección con las secuencias, así como con las canciones cantadas por los propios Minios. 
Hay escenas memorables que nos hacen sonreír, y el doblaje español cumple perfectamente para que los personajes tengan una armonía entre voz e imagen, imagen que en 3D gana mucho, pues cabe decir que compensa disfrutar de esta película en su formato tridimensional, dado que ha sido creada por y para el disfrute del espectador que desee ver como los objetos son lanzados hacia nosotros, cómo los Minions juegan saliendo de la pantalla y escenas en las que se nota que querían asombrarnos en 3D, quedando quizás algo innecesarias en 2D. Pero como sucediera en la primera entrega, lo mejor del 3D llega con los créditos finales.
Tierna, encantadora y necesaria segunda entrega de un personaje que se ha ganado un hueco en el corazón de todos los niños y de todos aquellos que aún disfrutamos como niños con una buena película de animación, y que salimos del cine con la necesidad de conseguir nuestro propio peluche de un Minion.

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