‘Sherlock Holmes: Juego de sombras’: Una secuela sin personalidad propia

Las críticas de Óscar M.: Sherlock Holmes: Juego de sombras

Es muy difícil hacer una segunda parte digna, que continúe con la tradición que ha instaurado la primera parte y que innove como para sorprender al público y tenga ganas de ver la continuación de la saga. Por desgracia (o por suerte), Sherlock Holmes: Juego de sombras cumple con la primera parte, pero falla a la hora de introducir nuevos elementos que sorprendan al espectador.
La película mantiene, acertadamente, la continuidad narrativa establecida previamente, y, aunque en ciertos momentos se vuelve monótona y poco novedosa, la convierte en una continuación instantánea de la película previa, dejando una sensación de que ambas películas se rodaron a la vez y han sido divididas para su estreno en cines.

La obra de Arthur Conan Doyle está mínimamente refererenciada en la película (la más evidente es Holmes, Moriarty y la cascada), por lo que hay que esforzarse con empeño para descubrir algún atisbo de la obra original.

Quizás el elemento cómico está más presente en esta segunda parte (sobre todo a través del personaje de Sherlock Holmes), pero la acción, que se promete más espectacular, se queda en algo cotidiano (desde el punto de vista de la anterior) y las persecuciones resultan más rocambolescas e inverosímiles.

El nuevo enemigo del detective (que ya aparecía en la anterior película) es, lógicamente, el motivo de todo el argumento, y, aunque se supone el cerebro de toda la operación, se echa en falta la maldad de Mark Strong (que interpretaba al villano Blackwood anteriormente). Jared Harris está demasiado contenido en su papel (claro que, de lo contrario, habría caído en el histrionismo) para ser tan vil como aparentan sus actos.
Noomi Rapace (la nueva chica de oro de Hollywood) suple el hueco de compañera de aventuras de Robert Downey Jr. dejado por la exhuberante, estupenda y poco explotada Rachel McAdams con demasiad dificultad (tanto vocal como argumentalmente, ya que su personaje queda desdibujado y excesivamente secundario, debido al protagonismo masculino).
Tanto Robert Downey Jr. (el hombre al que mejor el ha sentado, cinematográficamente hablando, una rehabilitación) como Guy Ritchie (el hombre al que mejor le ha sentado, también cinematográficamente, un divorcio) continúan dando estabilidad a una película que carece de personalidad sin su predecesora y que, además, no la aprovecha para desarrollar a los personajes (a excepción del de Mary Watson).
Sin embargo, se permite el lujo de incluir nuevos personajes (como el “hermano” de Holmes, interpretado por Stephen Fry), aunque, también, queden eclipsados por la trama y los actores protagonistas. Incluso Jude Law pierde protagonismo con respecto a la anterior película.
Visualmente vuelve a ser una maravilla técnica la recreación de la época en la que se sitúa la acción; minimalista y detallista hasta el exceso, tanto la reproducción de Londres como la del resto de Europa es suficientemente minuciosa como para introducir al espectador en el ambiente adecuado (Es muy probable que, tras situar la acción de la segunda parte en Europa, la tercera lleve al detective a América).
La pegadiza música de Hans Zimmer tampoco innova respecto a la composición anterior, habiendo creado una partitura también coordinada y coherente con la anterior, pero sin personalidad propia dentro de la saga. Quizás debería aprender de su propia composición para El caballero oscuro.
Sherlock Holmes: Juego de sombras es, en definitiva, una continuación excesivamente coherente y que no marca ninguna diferencia con la película anterior, cuya trama podría resumirse con la frase “Moriarty juega al Risk”. La tercera entrega ya está planeada para estrenarse en 2014, porque, evidentemente, ésto no es final.

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2 comentarios sobre “‘Sherlock Holmes: Juego de sombras’: Una secuela sin personalidad propia

  • el 5 enero, 2012 a las 2:08 pm
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    La primera me pareció sosa, vulgar, ridicula, olvidable….ni siquiera me acuerdo muy bien de que iba.

    Robert Downey Jr. ha optado por repetir una y otra vez un papel que le va como anillo al dedo y si bien, ese rol está perfecto en Iron Man en ¿Sherlock Holmes? no tiene ni pies ni cabeza.

    Jude Law, actor al que detesto especialmente(salvo en la obra maestra que es "camino a la perdición") se encarga de hacer un personaje en el que no encaja.
    Y por supuesto: escenas y más escenas a cámara lenta…que coñazo. Recaudará mucho, pero que no cuenten con mis eurines.

    POr cierto, el director debió de dejar de hacer cine el día que rodó Snatch. Un peliculón, obra cumbre de GUy Ritchi a la que jamás ha sido capaz de volver a llegar. Esa peli si que mola.

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  • el 5 enero, 2012 a las 2:23 pm
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    Por primera vez en todo lo que llevo visitando esta página opino totalmente lo opuesto a obispo, jaja.

    A mí me encantó la primera. Una vuelta de tuerca a unos personajes ya muy vistos de por sí. Pero esta versión les trae con aire fresco, caracterizándoles no a la vieja usanza, y con un toque cómico que queda muy bien. La ambientación y caracterización es espectacular y tanto Downey Jr. como Jude Law (actor que tampoco es santo de mi devoción), y Mark Strong hacen un muy buen trabajo. Las escenas a cámara lenta son perfectas, además que no llegan a abusar de ellas como en otras películas. Y la banda sonora simplemente magnífica.

    Así que obviamente esperaba con ganas el estreno de esta secuela. A ver si este fin de semana puedo ir a verla.

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