SITGES 2011: ‘Eva’ + ‘Leyenda’ + ‘Rosa’

Las críticas de Agustín Olivares: Eva + Leyenda + Rosa

Durante la inauguración del Festival de Sitges pudimos disfrutar de una triple sesión de lujo, compuesta por dos cortometrajes (Leyenda y Rosa) y una película (Eva).

El primer cortometraje, Leyenda, cuenta la obsesión de una niña por la leyenda que lee una y otra vez en uno de sus libros.

a dirección, a cargo de Pau Teixidor, es casi impecable. Consigue introducir al espectador dentro de la trama y, sobretodo, consigue crear una atmósfera asfixiante durante los pocos minutos en los que la loca de turno hace de las suyas. Los efectos especiales son magníficos, un delicioso bocado para los paladares más exquisitos en cuanto a violencia explícita se refiere.

Los actores, ninguno de gran relevancia pero altamente competentes, realizan un trabajo coherente con lo que exigen sus personajes, incluyendo a la niña protagonista, que consigue hacer creer una actitud que difícilmente se asociaría a un ser de semejante edad.

En cuanto al resto de apartados técnicos (música, fotografía, diseño de producción) no se les puede achacar nada negativo.

No obstante, no todo es perfecto. Como arista a pulir, resaltaría el final del corto, o más bien los finales. Me dio la impresión de que había dos finales, ambos muy validos, pero donde sólo cabía uno. Personalmente, hubiese optado por el primero, con la niña y el lobo mirándose fijamente, obviando el metraje posterior.

Seguidamente, pudimos disfrutar de Rosa, cortometraje animado dirigido por Jesús Orellana. En esta ocasión, se nos cuenta el ciclo vital de un ser con apariencia humana, desde que nace hasta que muere.

Con Rosa me encontré en una encrucijada emocional. Por un lado, la animación me pareció espectacular, en la que apenas había errores en los movimientos de los personajes. Por otro lado, no podía dejar de pensar que me encontraba frente al vídeo introductorio de un videojuego de acción. Esto, sumado a la falta de pretensiones a la hora de contar una historia, hizo que se me quedara un sabor de boca agridulce.

En cuanto al guión, y como he dicho, parece que no había ninguna historia detrás de la acción, aunque tampoco tiene que haberla necesariamente. Parece que la intención fuera mostrar un ejercicio cinematográfico bello pero agresivo, con escenas repletas de acción pero también idílicas, con un romanticismo implícito que encandila.

El resto de aspectos técnicos cumplen con nota, aunque el resultado final te deje con una sensación extraña en el cuerpo.

Por último, y como plato fuerte, pudimos visionar Eva, el primer largometraje de Kike Maíllo. En ella, se nos cuenta la historia de Alex, un ingeniero en robótica que quiere diseñar un robot con apariencia y carácter infantil. Para ello, necesitará la ayuda de Eva, una niña de 10 años muy especial.

Eva es una película atípica, ya que utiliza los robots para contar una historia muy humana. En este sentido, tanto el guión como la interpretación de los actores son excepcionales, ya que consiguen que los elementos más atractivos de la historia (los robots y la tecnología) pasen a ser un elemento más del entorno, dejando que sean los sentimientos los que se adueñen del filme.

La elección del casting ha sido muy acertada. Resalta la actuación de Daniel Brühl, el cual también pudimos ver en Sitges en Intruders; Claudia Vega, interpretando a Eva; Marta Etura, la cual pudimos ver también en Mientras Duermes; Alberto Ammann, interpretando al padre de Eva, y Lluis Homar, el cual da el toque cómico a la cinta, sorprendiendo tras dar vida a personajes tan alejados del humor durante sus últimos trabajos.

La banda sonora del filme, y con esto me refiero tanto a la música como a los efectos sonoros, es excepcional. La música está perfectamente integrada en la trama, y los efectos de los múltiples robots que aparecen están muy bien ajustados.

La fotografía es otra delicia. El entorno nevado en el que transcurre la acción permite ofrecer al espectador un espectáculo excepcional de color, transmitiendo una sensación continua de pureza a lo largo del filme.

No obstante, pese a lo excepcional de cada uno de los aspectos técnicos, la joya de la corona son los efectos especiales y digitales. Es maravilloso poder disfrutar de unos efectos tan conseguidos en un producto patrio, observando cómo se integran perfectamente con el entorno, creyendo posible que en un futuro no muy lejano podamos disfrutar de nuestras propias mascotas robóticas.

Como punto negativo, resaltaría el enorme fallo en los subtitulos que se proyectaron en Sitges, puesto que gracias a ellos (o más bien, por culpa de) se nos chafó la sorpresa final. Esperamos que en la versión que llegue a los cines esto no ocurra, y el espectador se sorprenda con el caramelito que se ha preparado para el final.

En definitiva, Eva es una gran película que debería gozar del favor del público. Su impecable acabado técnico, las grandes interpretaciones que ofrecen los actores y los espectaculares efectos especiales hacen de ella una película a tener en cuenta por todo aficionado al cine.

Epílogo: Tras el visionado de la película, pudimos charlar con Kike Maíllo, el cual os dedicó unas palabras:

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