56 SEMINCI. Sección Oficial: ‘Veljekset’ (‘Hermanos’), entre el sopor y lo irreal

Las críticas de David Pérez “Davicine”Veljekset (Hermanos)

El finlandés Mika Kaurismäki, hermano del conocido cineasta Aki Kaurismäki, ha presentado a concurso en la 56 edición de la SEMINCI su película Veljekset (Hermanos).
Se trata de un retrato satírico del reencuentro de tres hermanos con su padre. Ivar (51 años, escritor), Mitja (49 años, productor de cine) y Torsti (51 años, conserje) son hijos del mismo hombre —Paavo (70 años)—, pero de madres distintas. No se han visto en mucho tiempo, pero ahora se reúnen para celebrar el septuagésimo cumpleaños de su padre. El reencuentro les obliga a explorar sus relaciones mutuas y hace aflorar algunos recuerdos traumáticos y ciertas verdades incómodas sobre su padre, a quien los tres culpan de sus respectivos fracasos.

Podríamos verlo como un largometraje pequeño, de pocos personajes, y menos localizaciones aún, en el que el director ha empleado el mismo método que usó para dirigir Kolme viisasta miestä, en el cual no había guión y los actores tan sólo conocían la trayectoria anterior de sus personajes, pero no la historia que se iba a desarrollar en la película.
Para crear esta película ha empleado el mismo reparto que en su anterior proyecto sin guión, para poder encajar mejor las piezas de este rompecabezas basado libremente en Los hermanos Karamazov, de Dostoyevski.
Muchos la verán como una comedia negra, tan típico del temperamento finlandés, pues toca con cierto humor temas y asuntos serios y desagradables, aunque quizás roce más lo absurdo que lo negro.
El reparto masculino tiene la mayor relevancia en la película, aunque son las mujeres las que sirven de detonante y controlan la vida, aunque ellos no lo admitan, de los hombres de la familia. Es una lástima que los paisajes helados del país también hielen los sentimientos de los protagonistas y no consigan ofrecernos las emociones que deberían mostrarse en las situaciones que viven estos hermanos y su padre, que incluso a veces quedan difuminadas tras largas conversaciones improvisadas que no van a ningún lugar.
Quizás esperamos más de este director dadas las referencias familiares del mismo, pero ni siquiera conociendo el cine del hermano, y apreciéndolo, conseguimos ver en esta película una obra nórdica de calidad, con sus señas de identidad; no es por la lentitud, no es por los diálogos, no es por la forma de plasmar un problema como el parricidio… es el conjunto el que no logra trasmitir una sensación de armonía. La próxima vez esperamos que se tome más tiempo para rodar y poder tener un guión.

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