‘El espía’: Si te gustan las de espías aquí tienes una decente

Las críticas de Carlos Cuesta: El espía
De nuevo una sugerencia de un amigo me ha llevado a ver una película producida cuatro años atrás y os traigo aquí mi opinión. El director Billy Ray nos ofrece en El espía una nueva historia basada en hechos reales como ya hiciera en El precio de la Verdad. En esta ocasión nos muestra los últimos días del seguimiento del ex-agente del FBI Robert Hanssen para tratar de probar que había vendido secretos de inteligencia estadounidense a la Unión Soviética.
Ryan Phillippe (El inocente) interpreta a Eric O’Neill, un advenedizo miembro del FBI ansioso por convertirse en agente y en participar en misiones de prestigio. Sus propias aspiraciones serán puestas a prueba cuando se le asigne el seguimiento de Robert Hanssen (Chris Cooper) para tratar de probar un comportamiento sexual irregular del afamado agente hacia otros miembros femeninos de la corporación.
Esta misión enervará a O’Neill, quien se cree destinado para fines más altos. Pronto descubrirá que lo que realmente quiere probar el FBI respecto de Hanssen va más allá del acoso sexual, lo que obligará a poner a prueba las facultades del joven agente y también su capacidad para mantener al margen su vida profesional de la personal.

La confusión y la angustia de la agente nos la transmite el director de forma sensacional desde un primer momento apoyándose en una narración que parece no avanzar pero que se va desentrelazando sola y poco a poco; mediante una banda sonora aguda sensible e irritante y a través de una atmósfera fría sofocada por los fríos colores azules y la oscuridad de los despachos. El agobiante factor de la extrema religiosidad de Hanssen, abrumará a O’Neill y a la mujer de éste, pero también servirá como recurso al joven agente para poderse acercar más al sospechoso.
O’Neill forzará su seguridad personal y su estabilidad emocional en una misión que colocará una auténtica bomba de relojería en los cimientos de su propio matrimonio. La sombra opresiva y conservadora de un desconfiado, mezquino y paranoico pero brillante agente está presente tanto en los planos en los que aparece el actor Chris Cooper como en los que no. Magnífica actuación que eleva notablemente el nivel de una película confusa en su arranque, en la que uno no acaba de entender la dirección ni es muy capaz de predecir la dirección que siguen los acontecimientos.
El Espía es un juego de inteligencia entre personajes que tontea demasiado con las escenas típicas en las que el agente está a punto de ser descubierto por el espiado. Se trata de una película que genera muchas expectativas pero no colma todas y en las que el envoltorio de la acción tiene más valor que la propia acción. Quizá la distancia interpretativa entre Phillipe y Cooper sea insalvable, y el apoyo de otros personajes, como el interpretado por Laura Linney (El show de Truman, Mystic River) la jefa de O’Neill, no llegue a cumplir su función de hacernos comprender el papel y la situación del supuesto traidor.
En resumen puedo decir que la historia que nos cuenta El Espía es interesante, por momentos la ansiedad que nos transmite es toda una experiencia y, de hecho, abre tantas posibilidades que resulta estimulante pero el final, y perdonad la expresión, es el equivalente cinematográfico de la eyaculación precoz. ¿Ya está? ¿Esto es todo? No os revelaré el final pero una de las últimas escenas, la veréis si os interesa, es todo un sumario de la película. Los dos protagonistas, cara a cara. Brillante Cooper, circunspecto Phillipe.

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