John Williams: El maestro. Capítulo 3

John Williams: El maestro.
Capítulo 3

Los 80 comienzan para John Williams con la misma apoteosis sonora con la que había acabado la década anterior.

En la continuación de la saga Star Wars, El Imperio Contraataca en 1980, Williams profundiza en el universo sonoro que había creado para la primera entrega regalándonos temas de gran belleza y descriptividad, incluso en su antagonía, y todo ello con un cuidado orquestal y un mimo por el detalle que ningún oído melómano puede resistir. En un score menos épico y más oscuro y sentimental, Williams crea algunos de los mejores pasajes de su carrera en la que es considerada por muchos fans como la mejor banda sonora de la saga.

Otra melodía icónica será la de En Busca del Arca Perdida en 1981. Como siempre en estos casos, el viento predomina sobre las demás secciones, que aportan los matices precisos y cuidados para cada situación. Williams se leva de nuevo al olimpo de los temas icónicos en una banda sonora sólida que aún mejorará con los años y sentará cátedra para la música de toda película con aspiraciones de aventuras selváticas y tesoros ocultos bajo la “x” de un mapa.

E.T., un año después, es otro claro exponente de una época dorada del género de bandas sonoras a la que contribuye decisivamente Williams. Un score por momentos tan emocionante como la propia película con la que se fusiona de manera inseparable en inolvidables pasajes de fantasía, trasciende el propio metraje hasta convertirse en una seña identificativa de su autor. En este caso, la sección de cuerda lleva el peso sonoro con más que adecuados aportes de viento y percusión en pasajes que rezuman sensibilidad y, más difícil aún, humanidad.

Sólo una año después, Williams firmaba el score de la que iba a ser la última entrega de Star Wars, El Retorno del Jedi. Si bien es el score que menos elementos novedosos aporta, contribuye de manera decisiva a cimentar el universo sonoro ya mencionado de aquella galaxia muy lejana. Siguiendo el mismo estilo compositivo y argumental, Williams introduce nuevos motivos de personajes y situaciones y los conecta de manera acertadísima con los ya existentes de manera que puede considerarse, ahora si, una obra completa y con entidad propia.

Indiana Jones y el Templo Maldito en 1984 nos hizo visitar viejos lugares que sin duda hicieron esbozar sonrisas cómplices a los melómanos cautivados por la primera entrega pero también visitar otros nuevos y excitantes. De nuevo un score a la altura de su compositor y de la acción más genuina de látigo y sombrero.

El Imperio del Sol en 1987 es un canto a la vida y a la redención humana en una gran película que cuenta con una música que, en ciertos momentos, llega incluso a superarla. Williams muestra su capacidad descriptiva de paisajes y culturas sin perder su estilo inconfundible. Tempos de cuerda en pasajes de lirismo intimista y pasajes con viento in crescendo para majestuosas descripciones visuales nos permiten seguir con detalle el periplo vital del protagonista en un su búsqueda de la identidad propia.

Las Brujas de Eastwick, en ese mismo año, es una oportunidad de reencontrarnos con el Williams más divertido e histriónico en un score con lustre más que suficiente pero que quedó ensombrecido por otras composiciones de una década apoteósica.

Superman 4, también en 1987, reencuentra a John Williams con una franquicia que había perdido cierta identidad. Sin desmerecer a los compositores que continuaron con su obra, Williams hace que el hombre de acero remonte el vuelo, musicalmente hablando, en el que fue un intento desesperado pro reverdecer viajos laureles. Afortunadamente, un score relativamente más discreto pero con grandes momentos es lo único que se salva de la quema en este caso.

En Nacido el 4 de Julio, en 1989, John Williams se sube al carro del patriotismo americano en un trabajo que refleja el trabajo de Oliver Stone tras la cámara. Williams sirve en bandeja emocionantes pasajes de lirismo bélico en el alegato que quiso hacer su director.

Ese mismo año, y como colofón para esta década prodigiosa de John Williams, tenemos Indiana Jones y la Última Cruzada. La que iba a ser la última aventura del arqueólogo más famoso del cine, tuvo un score a la altura. La evolución de temas que sirven de enlace para los episodios de la saga se combina con el acierto habitual con nuevos elementos de personajes y situaciones.

En la década de los 80, John Williams ha marcado a una generación entera con su música, pero aún queda mucho que decir.

¡Hasta pronto!

Leer Jown Williams: El maestro. Capítulo 2.

También te puede interesar

2 comentarios sobre “John Williams: El maestro. Capítulo 3

  • el 4 mayo, 2011 a las 11:45 am
    Permalink

    Como bien dices en tu artículo El Imperio Contraataca cuenta con la mejor banda sonora de toda la saga Star Wars. Es impresionante, desde la persecución por el campo de asteorides, hasta los temas de toda la batalla en Bespin, o la inconfundible melodía militar que todo el mundo sabe tararear (el tema de Darth Vader)que en esta película hace su primera aparición en la saga. Impresionante

    Respuesta
  • el 10 mayo, 2011 a las 11:10 pm
    Permalink

    Dentro de unas semanas habrá un especial dedicado integramente a la música de Star Wars. ¡No te lo pierdas! Me encantará recibir tus comentarios.

    Respuesta

Deja un comentario