‘Sígueme el rollo’: Una agradable comedia de enredos

Las críticas de David P. “Davicine”: Sígueme el rollo


Sigueme el rollo es un remake de la película Cactus Flower, realizada en 1969 y protagonizada por Walter Matthau, Ingrid Bergman y Goldie Hawn, que a su vez estaba basada en un espectáculo de Broadway de 1965, el cual era una adaptación de la obra francesa de teatro Fleur de cactus, de Pierre Barillet y Jean-Pierre Gredy. Con todo ésto, es decir, las múltiples versiones realizadas de la película, suponemos que han tenido tiempo de perfilar lo que creían tenía gracia, lo que podía encajar en nuestra era, y lo que debían añadir. Si a eso le unimos que Adam Sandler está más que acostumbrado a trabajar con el director Dennis Dugan, y contaban con la inestimable ayuda de dos buenos guionistas, como Allan Loeb y Timothy Dowling, estamos ante una comedia romántica, repleta de buenos momentos, tanto divertidos como dulces.

La película cuenta con una trama sencilla, sin demasiadas novedades ni giros argumentales que puedan aportar a la misma un valor añadido para distinguirla dentro del género en el que se engloba, pero permite, gracias a la frescura de sus protagonistas y la química entre Adam Sandler y Jennifer Aniston, dotar de credibilidad y ritmo a la película.

En Sígueme el rollo conocemos al personaje interpretado por Sandler, a quien veintitrés años atrás le dejaron plantado en el altar, y a raíz de ese “desastre” descubrió por accidente que el uso de su alianza aumentaba sus posibilidades de conseguir los “favores” de las mujeres. Hasta ahí vemos a Sandler en un rol parecido al que nos suele ofrecer, ciertamente pintoresco y esperpéntico, haciendo uso de sus gags y gestos para buscar la risa fácil. Ahora bien, la película nos traslada poco después a la actualidad, donde el “plantado” ahora reside en Beverly Hills, y se ha convertido en un cirujano plástico de gran éxito, que sigue con su ritmo desenfrenado de vida, cambiando de mujer en mujer como la abeja que va de flor en flor. Es en ese momento de su vida donde queda prendado de una joven profesora de matemáticas (Brooklyn Decker), con la que el truco del anillo no funciona y tras un pequeño lío debe involucrar, en su particular misión de robar el corazón a la profesora, a su fiel ayudante en la clínica, interpretada por Jennifer Aniston, llevándose a todos, incluidos a los hijos de su ayudante,  Maggie (Bailee Madison) y Michael (Griffin Gluck), y algún que otro “listo”,  a unas vacaciones en Hawaii.

Y curiosamente es, en ese punto en el que se desenvuelve la película, donde vemos al incombustible Sandler en uno de sus mejores papeles, no sólo empleando un humor sencillo pero eficaz, sin tener que acercarse a lo escatológico ni “excesivo”, sino que se ve elevado a su máximo exponente gracias a su compañera en pantalla, Aniston, quien logra compartir con el actor algunas de las mejores secuencias de la película y producir una química real que nos convence perfectamente de la veracidad de las situaciones, logrando crear el aspecto de una pareja consolidada en el cine. Sandler logra que veamos con buenos ojos a un hombre que miente para acostarse con mujeres, pues nos pone en su piel, haciéndonos comprender que tan sólo es un buen hombre angustiado por su pasado, que trata de evitar que le hagan daño de nuevo, sin aceptar enamorarse de nadie… pero “nadie” no abarca a Katherine, interpretada por la espectacular Brooklyn Decker. Esta claro que Decker no es una gran actriz, reciclada en este mundillo tras haber sido una modelo de Sports Illustrated, pero realmente ha sido contratada como mujer florero para lucir su físico en pantalla. Quieren hacernos entender que es una joven atractiva (obvio), inteligente (pues es profesora), y divertida (pues ríe las gracias de Sandler), pero con el repertorio de secuencias en las que aparece en bikini o con poca ropa parece que los guionistas no sintieron la necesidad de añadir más atributos al personaje que los obvios.
Del reparto también es necesario destacar el gran trabajo de los hijos de Aniston en pantalla, que aportan su granito de arena al humor de la película, haciendo especial hincapié a Bailee Madison, que pasa gran parte de la película con acento latino, algo que provoca ciertas situaciones peculiares. Tampoco podemos olvidarnos del pequeño papel de Nicole Kidman, quien no está tan suelta ni espontánea como en Moulin Rouge, pero alegra verla de nuevo en una comedia tras varios años centrándose en dramas pesados. De hecho, su personaje, a pesar del escaso tiempo en pantalla, logra pasar de una primera impresión superficial, hasta desvelar capas inesperadas en su personalidad. y agradecida por el final. Y, para rematar el reparto, elogiar la escena en la que Rachel Dratch, con unos pocos minutos en pantalla, logra sacarnos más de una sonrisa en el papel de una afectada por una mala operación de cejas… ahí es nada. 
Por supuesto, no hay ninguna duda sobre como terminará la película, pues peca de previsible, pero la trama nos mantiene entretenidos durante toda su duración, sin necesidad de hacernos pensar ni plantearnos la sencillez de la misma,  y la química citada entre ambos nos encandila como si estuviéramos ante una película romántica encantadora y emotiva, haciendo que sintamos cierta impaciencia por conocer lo que sucederá a continuación.

En sus casi dos horas completas, Sígueme el rollo nos ofrece humor y amor en dosis iguales, logrando convertirse en una entretenida comedia romántica que funciona a la perfección y abre las puertas de este género a Aniston, que puede convertirse en la nueva estrella del género, y ha demostrado su facilidad para la comedia.

2 comentarios sobre “‘Sígueme el rollo’: Una agradable comedia de enredos

  • el 2 marzo, 2011 a las 11:43 am
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    Que grande la película¡¡¡¡ Lloré de la risa:):) No me imaginaba que fuera a ser tan buena, me ha sorprendido una barbaridad¡¡¡¡¡ La recomiendo¡¡¡¡

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