Sangre y cenizas (XVI): ‘Blade II’

Parte central y más talentosa de la trilogía de la saga Blade de la mano de Guillermo del Toro, en buena parte gracias a la brillante visión que el realizador tiene del terror. El personaje del cómic regresa en esta ocasión de nuevo encarnado por Wesley Snipes para hacer frente a una amenaza que pone en peligro la existencia humana y de los propios vampiros.
El rey vampiro Damaskinos (Thomas Kretschmann, Next, El hundimiento) tratará de forjar con el cazavampiros una peligrosa y frágil alianza para hacer frente a esta situación provocada por Nomak (Luke Gross, quien encarnó al fantástico príncipe Nuada de Hellboy II), el primero de una nueva especie de criaturas que se alimenta de la sangre de los humanos y también de los vampiros, a los que odia intensamente.
La situación obligará a Blade a aceptar la oferta puesto que estas criaturas, maldecidas con una inagotable sed de sangre, expanden su mal cada vez que se alimentan. Para ello capitaneará un grupo de élite formado por Damaskinos cuyo objetivo original era acabar con el propio Blade. Nyssa (Leonor Varela, El sastre de Panamá), hija del monarca, forma parte de ese grupo y provocará en Blade una situación compleja de desconfianza y atracción.

Mientras algunos integrantes del grupo se plantean que acabar con su enemigo en un momento de descuido es factible, el protagonista aprovechará la situación para introducirse en la sociedad vampírica y conseguir todo el conocimiento que pueda para acabar con ella. La tensa relación entre todos ellos y su comprensible llamada al fracaso es uno de los puntos clave y mejor trabajados. De hecho, las continuas pullas entre uno de los integrantes del grupo (Ron Pearlmen, protagonista de Hellboy) y el personaje de Wesley Snipes son estupendas (aunque no peguen con el personaje de Blade que vimos en la primera parte).
Destacable giro de la trilogía hacia una vertiente más oscura, fascinante y tenebrosa, que permite trasladarnos una sensación tan paradójica como el terror que sufren los vampiros ante estas criaturas repelentes e insaciables. Una producción que no puede alcanzar el calificativo de magistral por los innecesarios excesos acrobáticos de Nomak, la escasa importancia y fortaleza con la que la historia condena a Damaskinos y algunas ridiculeces como hablar de “La nación vampira” o llamar al grupo de élite “La banda sangrienta; pero sobre todo por la imperdonable licencia del director a la hora de dar continuidad al papel testimonal de Santiago Segura como vampiro, destrozando el buen gusto y arruinando un final épico. 
Recuperar al personaje de Whistler después de una cura de desintoxicación vampírica acelerada, no sé si responde a la falta de imaginación o a un exceso nostálgico, y el hecho de que de pronto Blade se haya convertido en un personaje que se permite momentos de humor moderado impiden que la película brille por el trasfondo de sus personajes. De nuevo los vampiros ancianos no están dotados de la fuerza que se les presupone por su edad, y Damaskinos está muy lejos de aportar la grandeza que se espera de un personaje como el suyo.
A pesar de todo, Blade II es una nueva muestra del buen oficio de Guillermo del Toro a la hora de imaginar criaturas que luego lleva a la gran pantalla. En este caso su mayor ingenio son las fauces de los monstruos, que atrapan a la víctima y la inoculan una neurotoxina paralizante, como forma más visible para expresar el terror y el ansia, llegando a introducirnos en momentos claustrofóbicos de angustia, atrapados en las alcantarillas rodeados de un incontable número de estos horrores. No puede uno dejar de comparar a estos vampiros con los que aparecen en la sensacional novela Nocturna, escrita por el propio Guillermo del Toro y Chuck Hogan, muy recomendable para aquellos que gusten de este tipo de historias.
El vampiro según… Blade II (Spoiler).
*Origen. Los vampiros pura sangre nacieron vampiros, bien como primeros vampiros o como hijos de vampiros. La mordedura de uno de estos seres infecta a los humanos y los transforma en uno de ellos. Nomak surge por un experimento, y los de su especie también se multiplican a través de la infección de otros seres vivos mediante su mordedura.
*Motivación. Pura supervivencia, saciar la sed de sangre y poder. En el caso de Nomak, su motivación es la venganza y saciar la sed de sangre. En el caso de sus chiquillos alimentarse es la única motivación, pues si no beben sangre su cuerpo se consume a sí mismo.
*Poder. Tienen una fuerza y rapidez sobrenaturales y capacidad de regeneración. En el caso de los nuevos vampiros, tienen un apéndice en la boca que inocula una neurotoxina paralizante para facilitar la caza. Tienen una capacidad de regeneración mucho mayor, una gran fuerza. Una cavidad de enorme dureza protege el corazón frontalmente
*Entorno. En esta película es totalmente urbano. Los chiquillos de Nomak se esconden en las alcantarillas a la espera de su expansión final.
*Influencia. Los vampiros siguen controlando una buena parte del mundo humano, y esconden su fortaleza de los ojos de los hombres para poder vivir en equilibrio, aunque el deseo de Damaskinos es que finalmente la raza vampírica someta a la humana.
*Debilidades. La luz solar les quema. La alergia al ajo y la plata puede resultarles mortales. La decapitación acaba con sus vidas. Nomak y sus vampiros en cambio sólo son sensibles a luz ultravioleta. Atravesar su corazón acaba con su vida, pero debe hacerse por un costado.

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