‘The fighter’: Mucho más que una película de boxeo

Las críticas de Carlos Cuesta: The fighter
Brillante y sólida película que nos cuenta uno de los momentos más trascendentes de la vida del peso welter Micky Ward y su hermanastro Dicky Eklund. Intensidad, dramatismo, buenas actuaciones, diálogos amenos y firmes y buenas escenas de boxeo son los puntos que dan la victoria a una producción que seguro va a sacar tajada en la próxima gala de los Oscar que está a la vuelta de la esquina.
David O. Russell (Tres reyes) logra un buen resultado de un equipo donde no hay un actor malo y realiza una película sobre boxeadores que no sólo es de boxeo. Dicky Eklund (Christian Bale) es un antiguo profesional que pasó a ser conocido como el orgullo de Lowell, un pueblo de Massachusetts en Estados Unidos, por noquear al famoso púgil Sugar Ray. Su carácter y su vida disipada echada a perder por el consumo de crack fueron el mayor lastre para su carrera. Continuó vinculado al mundo del boxeo como entrenador de su hermanastro, la promesa Micky Ward (Mark Wahlberg), mientras siguió fantaseando con su retorno.

El punto de arranque de la película es un documental que la HBO graba sobre Dicky Eklund, con el trasfondo del próximo combate que prepara su hermano después de una importante racha de derrotas. La forma en que su entrenador y la madre de ambos (Melissa Leo, 21 gramos) lo manipulan y viven de él y a través de él es el núcleo de un complicada relación familiar basada en las rencillas y el egoísmo. La madre permanece ciega ante los desvaríos y la actitud destructiva de su hijo mayor, del que se siente orgullosa, mientras es incapaz de sentir el mismo orgullo por el menor, a pesar su actitud obediente y casi servil.

Una nueva derrota y la aparición de Charlene (Amy Adams, La Duda, Encantada: La historia de Giselle), una camarera del pueblo con mala fama, permitirán a Ward tomar una nueva perspectiva y replantearse cambiar de representante y entrenador. En esta decisión tendrá mucha importancia el chantaje emocional de su familia, la estrecha relación de dependencia y los diferentes conceptos de lealtad. La adicción al crack de su hermano y su falta de profesionalidad llevarán a los personajes a una situación que se torna insostenible cuando Dicky Eklund ingrese en prisión por desorden público.

Fantástica historia con muchos frentes abiertos en la que se nota el esfuerzo de escritura en torno al desarrollo de la trama, basada en hechos reales. Paul Tamasy (Air Bud) y Eric Johnson firman historia y guión, mientras Scott Silver (8 millas) completa el equipo de guión y Keith Dorrington  el del relato que da forma a la película.

Fabulosa dirección para encauzar el que considero el mejor papel de Mark Walhbeg y una nueva lección de Christian Bale que vuelve a forzar el físico al extremo (como ya hizo en El maquinista) para dar vida a un intranquilo, desmejorado y correoso personaje, entrañable y odioso, más cercano a la fisionomía de Jim Carrey que a la del nuevo rostro de Batman. Destinado para el Oscar. Fabuloso papel de Melissa Leo en el papel de una madre preocupada por seguir viviendo en los viejos tiempos ignorando el drama familiar que la droga ha instalado en su casa. Sus hijas, paradigma de conformistas solteronas de clase baja en un pueblo perdido de Estados Unidos, aunque sea tópico, forman un grupo interpretativo resultón que funciona como una sola actriz y que lubrica con comicidad, a pesar de su rudeza, una cruda historia de angustioso realismo.

A una trama atractiva, emocionante en cuanto a la acción y al sentimiento, llena de personajes con fondo, cuyas imperfecciones físicas y psicológicas son la clave de la credibilidad de The fighter, hay que sumarle unas escenas de boxeo muy bien introducidas en tiempo y forma, que aprovechan la estética de la realización televisiva y que se insertan como un guante en el desarrollo de una de las mejores películas de los últimos años.

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Un comentario sobre “‘The fighter’: Mucho más que una película de boxeo

  • el 25 febrero, 2011 a las 8:40 pm
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    Coincido plenamente contigo. La actuación de Bale es magnífica y el realismo que se logró permea las emociones del más frío de los espectadores. Es mi favorita a varios premios Óscar, incluyendo mejor película.

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