‘¿Cómo sabes si…?’ es una comedia sencilla pero efectiva

Las críticas de David P. “Davicine”: ¿Cómo sabes sí…?


Con ¿Cómo sabes si…? estamos ante una comedia romántica, con tríos y conflictos amorosos, que bien podríamos hacernos la pregunta del título para decir ¿Cómo sabes si ha sido dirigida por Woody Allen? Fácil, la respuesta es viendo si tiene la chispa que aporta dicho director, pero en este punto queda lejos de sus grandes comedias, por lo que ya sabemos que no lo es. Ahora, ¿Cómo sabes si ha sido dirigida por James L. Brooks? Comparando la película con otros grandes títulos que el director tiene en su filmografía, como Mejor…imposible, La fuerza del cariño o Al filo de la noticia… pero queda lejos de estos títulos, siendo tan sólo una comedia para pasar el rato, agradable, pero que nunca parece encontrar su enfoque, quedando en un previsible triángulo amoroso, con personajes unidimensionales y lecciones básicas de psicología. Pero si las dos preguntas nos dejan ausente el puesto de director, debemos concretar que ha sido uno de ellos, Brooks, el que ha dejado su estilo habitual para afrontar este proyecto.

La idea de la película se basa en explorar por separado lo que sucede a dos personas despojadas de sus profesiones, y qué será lo siguiente que tedrán que hacer en su vida, iniciando los primeros pasos en una relación sentimental, que es algo que puede concebirse como interesante, pero que acaba empañado por recurrir demasiado a convenciones narrativas, sin llegar a explorar adecuadamente sus personajes con la atención que se les debe dar.
El reparto, bien seleccionado, está escogido a medida para sus personajes, quedando claro que el papel femenino protagonista estaba ideado para Reese Witherspoon, aunque no se entiende que no escribiera un papel con mayor profundidad e inteligencia. De hecho, no se nos presentan los orígenes de Lisa, la protagonista, ni su familia, ni motivos, tan sólo arranca la película presentándonos como ella es la mejor del equipo de beisbol estadounidense, pero al entrar en una edad conflictiva para cualquier deportista, acaba desplazada del equipo nacional y debe rehacer su vida. Y hasta ahí podemos leer, no conocemos ningún detalle de la joven fuera de su actividad profesional hasta apartase de ella. De hecho, choca que, para alguien que se enorgullece de ser fuerte y con gran iniciativa, es muy endeble en su toma de decisiones. Eso sí, como siempre, Witherspoon logra encandilarnos con su belleza y seducción, como hace en todas sus películas. Y es aquí donde conoce a George (Paul Rudd), que es claramente el hombre de su vida aunque ella no se de cuenta, y acabe siendo tratado como el Pagafantas, como el típico amigo que no logra pasar de ahí, aunque él lo desee, y se convierte en el hombro en el que ella pueda llorar sus penas tras sus desafortunados encuentros con su novio, Matty (Owen Wilson), un jugador de beisbol de gran éxito y fama, descaradamente insensible hacia lo que significa estar en una relación monógama.
Según descubrimos a George, personaje interpretado por Paul Rudd, quien dota al mismo de su habitual encanto, es complicado entender los motivos por los que no surge desde el principio una historia de amor entre él y Reese Witherspoon, y en ¿Cómo sabes sí…? se los mantiene separados emocionalmente demasiado tiempo por las malas decisiones de Lisa, quien pasa por alto las evidencias que todos vemos. Es incluso más complicado pensar que el director no quisiera que estuvieran juntos al rebosar química entre ambos, se nota un magnetismo difícil de encontrar en las mejores películas románticas, que no necesita de conversaciones para llenar el aire de complicidad.
Y en cuanto al personaje de Owen Wilson, Matty, no es precisamente el típico personaje pensado para una película romántica, sino que es el clásico prototipo protagonista de las películas de Wilson, alguien un tanto tontorrón, repleto de humor surrealista, sencillo y sincero, que le gustan las mujeres y la fiesta por encima de todo, y no ve con buenos ojos atarse a una única mujer. De hecho, en su dificultad para asimilar una relación monógama surge una de las mejores escenas de la película, girando en torno al baño y los complementos perfectos de todo soltero de oro que no busca ataduras. Una de esas escenas que ayudan a subir el nivel de humor de la cinta, aunque en general no trascienda más allá de su visionado.
Los dos protagonistas masculinos logran manener sus interpretaciones a un gran nivel, pero entre ellos no debemos obviar el detalle de contar con la presencia del gran Jack Nicholson, presentado como un protagonista pero siendo tan sólo un secundario de lujo, que de nuevo se interpreta a si mismo, sin salirse de los personajes que suele crearm pero deja claro que es quien es por la facilidad para llenar la pantalla y sacarnos una sonrisa sin demasiadas complicaciones. Pocas escenas y sin demasiadas explicaciones sobre como ha llegado a su situación actual.
Por otro lado, si el reparto es de lujo, aunque sus personajes no lo sean, gracias a un desembolso gigantesco del presupuesto invertido en estrellas, Brooks no ha querido que la banda sonora fuera menos cara, de ahí contar con el gran compositor Hans Zimmer, que hace que la música nos acompañe aunque no nos evoce ni sentimientos alegres ni tristes, son meros acordes que ayudan a hilar las escenas para generar un todo, en lo que podría ser uno de sus trabajos menores.
Gracias al talento y el encanto de Reese Witherspoon, y el gran trabajo interpretativo del reparto masculino, la película logra sobresalir sobre lo que podríamos llamar comedia romántica para la televisión, y entra en el grupo de producciones cinematográficas que, sin ser una obra maestra, nos entretiene y nos hace reir.

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