‘TRON’, un digno antecedente del cine tridimensional

Las críticas de David P. “Davicine”: TRON

Ahora, con motivo del inminente estreno de TRON: Legacy, es un buen momento para visionar de nuevo (o por primera vez, si nunca lo habíais hecho), la entrega original que ha dado pie a esta nueva macroproducción de Disney.
Si TRON: Legacy es una gran producción 3D, TRON es la primera película que se adentraba dentro del mundo tridimensional de la parte más interna y compleja de la informática, estando repleta de secuencias de acción y efectos especiales muy adelantados a su tiempo… aunque ahora puede que los veamos como desfasados, pero debemos tener muy en cuenta que se trata de una película de 1982.
Ahora bien, igual de importante es recordar los gráficos y la tecnología de la cual se disponía para rodar películas en aquella época, como recordar los conocimientos que tenía la gente normal de la informática y el funcionamiento de los ordenadores, una época en la que se jugaba al Pong, también conocido como el tenis de los dos palotes blancos sobre fondo negro, evitando que una pelotita atravesara la pantalla por el lado de tu palote. Y ese era el valor de la película, pues en 1982 los gráficos eran lo más moderno visto hasta el momento, los diseños de los trajes y las motos eran totalmente innovadores, y los guiones excedían, por mucho, lo que en esa época era comprensible para muchos, como siguen siéndolo ahora, en plena era digital que todo el mundo tiene en casa uno o más ordenadores, pero que pondrá cara de asombro ante cierta terminología empleada.

Como bien han definido los creadores de la película, llegó antes de su era, no como su secuela, pues en 1982 la red, tal y como la conocemos, era algo muy sencillo, a velocidad de modem en el mejor de los casos, y no había nada que pudiera tener tanta potencia, ni por asomo, a lo que en ella nos presentaban como  ordenador principal.
TRON impacta con un guión complejo, en el que Flynn, un joven programador que trabajaba en una megacorporación, es engañado por su jefe quien le roba la autoría de los juegos que ha creado. Ante la incapacidad de probar que él es el autor, y renunciando de la compañía, Flynn se ve obligado a trabajar en un salón recreativo, repleto de juegos que él mismo creó en el pasado. Con la ayuda de dos amigos, y empleados de la empresa, accede a la empresa en búsqueda de información, y con la intención de ayudar a sus amigos para que tengan más libertad en su trabajo… aunque no todo es tan fácil, y al hacer frente a la seguridad del CCP, también conocido como Control Central de Procesos, un ordenador de inteligencia artificial de la empresa, acaba siendo absorbido (digitalizado) dentro de un mundo digital tiránicamente dominado por el CCP. En este mundo, los programas son representados con personajes parecidos a sus creadores, donde confunden a Flynn con un programa, Clu, que había desarrollado previamente. La única opción de Flynn será encontrar a Tron, un programa de seguridad creado por su amigo Alan, y así librar a ese mundo del despótico CCP y poder escapar al mundo real.
Hasta ahí estamos ante una compleja y peculiar trama que no es más que una buena, buenísima, excusa para que veamos a nuestros protagonistas participar en los juegos que el CCP dirige, a modo de emperador romano con los esclavos y los leones, donde se enfrentan en carreras de motos de luz y espectaculares batallas de juegos con pelotas, o luchas con los discos, también conocidos por nosotros como frisbee, que se los lanzan para matar a su rival, pero que sirven también para contener toda la información de su propietario, como los actuales USB de datos, o los antiguos disquetes, que ni siquiera existían cuando se rodó la película.
A Flynn le da vida Jeff Bridges, que por aquel entonces dos nominaciones a los Oscars y ayudó a dar cierta fama en la época a esta producción de Disney, así como los gráficos, que ahora no impactan debido a su sencillez visual y al tiempo que ahora se tardaría en desarrollar, pero que en los 80 se tardaban semanas para san sólo alguna de esas secuencias.
Aunque en esos años movía a más gente la ciencia ficción, tipo Blade Runner, se intentó hacer algo distinto, y se logró, pues contenía secuencias realizadas por ordenador, pero la mayor parte de ellas fueron “dibujadas” a mano, algo más sencillo y económico que hacerlo por ordenador, a diferencia de nuestra época. Pero si hay algo que destaca son los impactantes trajes de luces que llevan los protagonistas, pintados a posteriori del rodaje, de forma manual, pero que logran la apariencia de trajes desarrollados por ordenador, algo que puede chocar a la actual generación, nacida en plena era Playstation, y que no sabrán lo que son los, Arkanoid o Space Invaders, juegos que han nacido de la creatividad de gente que ha creído en el futuro y en la innovación, aunque parezcan irrisorios en nuestra década.
Estamos ante una película con un montaje trepidante y un diseño espectacular, para la época en la que se rodó y para la actual, pues no buscan mostrar algo real, sino otro mundo “real” de la informática, que no existe como tal. Una película difícil de entender por la terminología empleada, pero que abrió las puertas a lo que luego conoceríamos, muchos años después, como la era Matrix.

La edición evaluada ha sido editada por Disney y se puede adquirir aquí.

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Un comentario sobre “‘TRON’, un digno antecedente del cine tridimensional

  • el 11 diciembre, 2010 a las 10:38 pm
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    También se le tachó de un guión un poco "entrecortado" y difícil (No solo por la terminología técnica) y que en taquilla no le fue demasiado bien… pero es mi peli favorita. Me acuerdo de una vez, con pocos años, cuando la emitieron en La 2 una tarde de fin de semana. Flipé. Mi padre me contaba cosas de la película. Aún me acuerdo. Son cosas que marcan.

    Por cierto, es algo que leí un día pero no he confirmado, ¿Es cierto que no la permitieron competir por el Oscar de mejores efectos especiales porque consideraban los efectos por ordenador "Trampa"?

    PD.: Poneis la edición coleccionista dos discos del 20 aniversario… la que tengo yo xD. Merece la pena, he hecho hasta presentaciones en la universidad gracias a ella…

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