‘Scott Pilgrim Contra el Mundo’. La vida es un (video)juego.

Las críticas de David Gallego: Scott Pilgrim contra el Mundo

Hoy quiero hablar de Scott Pilgrim Contra el Mundo, película que recientemente pasó sin pena ni gloria por las salas de nuestro país con bastante retraso respecto al resto de Europa y USA y que parece condenada a sufrir un destino parecido cuando se lance en DVD.
La película es una muy fiel adaptación del cómic homónimo publicado en 2005 que ha cosechado bastante éxito en circuitos independientes europeos y narra la historia de un chico normal de una ciudad normal con unos amigos normales y con un grupo de rock normal. En esta parodia de aventuras adolescentes no faltan los amigos colgados, la chica motivo de desvelo del protagonista ni las situaciones absurdas. Hasta aquí sin novedad. Pero, alto: esto no es American Pie.

El encanto aquí reside en que Scott y su mundo están tratados con un estilo propio de recreativa arcade ochentera que hace que quien escribe estas líneas sonría cómplice ante el alarde de excesos con que se presentan los enfrentamientos entre Scott y los malvados exnovios de Ramona o la propia trama de la película, desarrollada como si de un videojuego se tratase con su correspondiente enemigo al final de cada fase de descubrimiento personal del protagonista.
La película avisa de sus pretensiones desde el principio, cuando el logo de Universal se presenta pixelizado y con música en sonido de 8 bits al más puro estilo consola; aventura típica tratada con estereotipos típicos… de otro tiempo. ¿Qué mejor manera de presentar la ansiedad ante un mal rollo que con una barra de energía que se agota según empeora la situación, o de metaforizar la mejor estratagema de ligue con la chica de turno que mediante un ataque de nombre rimbombante? Ambos recursos pertenecen al trasfondo cultural de una generación entera; salones recreativos donde consumir horas y propinas en aquellas máquinas recreativas que eran una puertas a otros mundos.
No resulta difícil sentirse identificado con ese perdedor contrahecho y tramposillo que afronta una situación tan trascendental en su vida como la de conquistar a la chica de sus sueños; A veces matabas al monstruo de la última pantalla y conseguías el tesoro. Otras, las más, acababas frente a la pantalla de “Game Over”.
Por eso me ha gustado esta película, trascendiendo el simple entretenimiento. A todo lo dicho podemos añadir, por un lado, que las secuencias de combate dan muestras de un acabado que ya quisieran algunas producciones de acción Por otro, el reparto encabezado por Michael Cera (Supersalidos, Juno), Ellen Wong y Mary Elizabeth Winstead (Death Proof, La Jungla 4.0) cumple su función sin grandes alardes pero de manera muy efectiva.
Por todo ello tenemos, en mi humilde opinión, una película llamada a revalorizarse con el tiempo y que podría pasar a formar parte de ese pequeño grupo de películas consideradas de culto suburbano.
Y no será porque en esta película no hay fallos, como una pérdida de rumbo en determinados momentos o altibajos propios de un guión que no ganará un oscar.
En definitiva, Scott Pilgrim Contra el Mundo entretiene y hace disfrutar si uno está dispuesto a hacer las concesiones mencionadas y a sumergirse en esa forma de entretenimiento. Si no estás dispuesto a cambiar gráficos renderizados por píxeles, mejor no gastes dinero y tiempo en algo que te dejará frío.
Si aún recuerdas el recreativo de la esquina y las sensaciones que te producía entrar, dale una oportunidad. No creo que te arrepientas.

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