‘Burlesque’: Donde los sueños se convierten en realidad sin apenas discutir

Las críticas de Carlos Cuesta: Burlesque
Burlesque no pasará a la historia de los musicales por dos razones claras: no es una gran película y no es un musical. Aunque se la haya promocionado de esta manera, esta cinta es una historia sencilla que tiene intercalados algunos vídeoclips con una buena puesta en escena. Una trama floja pero de fácil digestión, los números musicales y algún que otro diálogo lúcido permiten a esta propuesta saltar el bajo listón que ella misma se había colocado.
No se aprecia en el filme el interés por hacer una buena película y queda demostrado una vez más que hacer figurar artistas no siempre es sinónimo de arte. Burlesque no es arte, pero es entretenimiento, y los productores no se han complicado la existencia añadiendo elementos a una ecuación fácil: caras conocidas, relato resultón, música, muslos y entretenimiento dan como resultado beneficios.

La historia es tan original como lo que sigue. Una humilde camarera de Iowa se muda a Hollywood para cumplir su sueño de ser artista. Una noche cualquiera quedará deslumbrada por los números musicales de un local de Sunset Strip llamado Burlesque. Hará todo lo posible por conseguir un puesto entre las bailarinas, comenzará sirviendo copas usando su astucia y su cara dura para, al final, aprovechar la oportunidad que le brinda el destino, como no podía ser de otro modo.
La resistencia de la propietaria del local (el papel de la empresaria y cantante Tess queda en manos de Cher) se diluye por completo cuando descubra la portentosa voz de su nueva empleada Ali (Cristina Aguilera) y creará un nuevo espectáculo en torno a ella para tratar de salvar su club, amenazado por las deudas y las hipotecas.
Primera incursión de Christina Aguilera como actriz protagonista en un largometraje cuyo guión (firma y dirige Steve Antin) tampoco le permite ser más que un alter ego inocente, humilde y bondadoso de ella misma. Su personaje, que en su primer contacto con el mundo del Burlesque parece mirar a las chicas con más lascivia que sorpresa (alguien debería explicarle la diferencia para la próxima, si la hay), no tiene marcada su actitud, ni tiene un pasado definido en un principio ni se va conociendo durante la película. Es más, Ali experimenta una increíble transformación vital en muy poco tiempo como si no pasara nada.
Uno de los que podría haber sido punto fuerte de la película, la relación con la patrona, Tess, queda anulada por la actitud bobalicona y permisiva de una empresaria que espera que una imposible sucesión de potras resuelva su contabilidad. Cher nos vuelve a demostrar que es una cantante fantástica (el momento de la canción You haven’t seen the last of me nos lo demuestra y nos da una pincelada de las posibilidades que podría haber tenido la película si alguien se hubiera esforzado un poco en dar profundidad al relato). Es una lástima que su cara sea un rictus que le permita poco más que una leve sonrisa.
Junto al tema mencionado, la puesta en escena de Express es otra de los momentos que más llama la atención en una consecución de gorgoritos de Christina Aguilera y de acontecimientos sin peso dramático con unas personajes que no tienen dobleces, que comparados con personas reales en las mismas circunstancias podríamos llegar a calificar de mojigatos, empezando por el empresario que quiere arrebatarle el club a Tess (Eric Dane de Anatomía de Gray), quien tampoco se rompe la espalda para lograrlo, la verdad. Peter Gallagher (O.C.en el papel de exmarido de Tess está poco menos que ridículo.
Mención especial entre la mediocridad para el personaje de Sean, interpretado por Stanley Tucci, cuyas bromas y su relación cómplice con Cher hace pasar un buen rato. Algunas contestaciones entre personajes son parpadeos de originalidad en un guión que no tiene mordiente y que se entiende mal con unos estereotipos confusos que quieren ser algo más y que no han sabido manifestarse. La inmisericordia situación de tensión sexual entre la protagonista y uno de los camareros del Burlesque, Jack (Cam Gigandet, uno de los guaperas de Crepúsculo), podría definirse gracias a él como de pagafantismo masoquista agudo. Me gustaría poder mencionar el conflicto lógico entre la primera bailarina del Burlesque, desplazada con la presencia de Ali, pero es que apenas existe o no se muestra.

Tampoco puede obviarse el hecho de que hay partes de las canciones que están subtituladas y otras no, un ejemplo más de cómo Burlesque se queda a medias y hace eses sobre lo cómico sin llegar nunca a volcarse sobre lo dramático, intercala temas que reflejan el estado de ánimo de los personajes sin atreverse a llegar al musical y trata de hacer una película y se queda en un vídeoclip de dos horas, que ya está bien.

Deja un comentario