Crítica de ‘Chloe’: Prometiendo más de lo que finalmente vemos

Las críticas de David P. “Davicine”: Chloe
Chloe es un encargo y un remake de Nathalie X, película francesa que no logró la repercusión que esperaban, sobre todo por la polémica suscitada, y que ahora Atom Egoyan ofrece con un reparto de lujo.
En ella se nos presenta la monotonía en la que ha entrado la vida matrimonial de la pareja formada por Catherine (Julliane Moore) y David (Liam Neeson), quienes dedican demasiado tiempo a sus respectivos trabajos, y han hecho de su convivencia una rutina que ha apagado la llama que una vez hubo entre ellos.
Un día, Catherine empieza a pensar que su marido le es infiel, y para probar a David contrata los servicios de una prostituta para que le tiente y ver como se comporta,… aunque las cosas no saldran como esperaba, y Catherine tendrá que intentar parar este complejo juego sexual que ha iniciado.

Una apuesta interesante pero que promete más de lo que finalmente ofrece, y el que esperamos mucha más intensidad de la que luce en su “compleja” trama. Quizás, incluso, no ha logrado, como sucediera con la original, la polémica que habría facilitado su promoción, pero el erotismo es tan evidente, y tan corriente, que no pasa de una mera sucesión de desnudos en una época en la que estamos demasiado acostumbrados al “destape”, provocando que sea una mera historia de amor, poco habitual, pero demasiado previsible hacia la mitad de la misma, lo que no quita que entretenga y se permita el lujo de evocarnos a otras grandes películas de diversos género, como Mujer Blanca Soltera Busca, o La mano que mece la cuna y Cuando cae la noche, entre otras
En este remake esperabamos mucho más dramatismo, al haber sido dirigido por alguien como Egoyan, más asiduo a realizar peliculas personales, con grandes guiones, y una impecable puesta en escena, pero finalmente estamos ante una película que no hubiera pasado sin más trascendencia si no fuera por el espectacular reparto escogido para dar vida al matrimonio y a la prostituta de lujo, interpretados por los grandes Julianne Moore, Liam Neeson y la bella Amanda Seyfried, quienes hacen que gane puntos el triángulo amoroso y sexual que sucede ante nuestros ojos, con escenas lésbicas incluidas.
Moore logra una gran actuación, como es habitual en ella, y es quien hace que la película gane credibilidad, por la intensidad de sus escenas y la capacidad para trasmitirnos sus dudas y temores, siendo realmente una mujer que no cree ni ama a su marido, pero sin querer afrontar la realidad que está viviendo, debiendo recurrir a una decisión extrema para poder creer lo que parece más que evidente. Neeson, aunque con menos trascendencia, logra un papel correcto, sin desentonar con la linea de interpretación general de la película, pero que, como es obvio, acaba siedo absorvido por el trabajo de Moore. Por último, Seyfried logra que creamos plenamente lo que vemos, pues si Moore siempre nos deleita con sus interpretaciones, la joven Seyfried viene dispuesta a dar que hablar, con un trabajo impresionante, como ella misma, pudiendo mezclar perfectamente distintas formas de comportarse como consecuencia del papel que interpreta, debiendo ser vulgar y educada, ingenua y malvada, todo ello con el toque justo de erotismo y sensualidad que debe tener una mujer atormentada en el trabajo más antiguo del mundo.
Es elogiable la facilidad con la que las dos actrices han enfretado sus cuerpos desnudos en la pantalla, sin complejos, sin pensar en la edad ni en las arrugas, una actriz bella y joven no duda en mostrar su cuerpo si el guión lo requiere, pero mucho más mérito tiene que Moore ceda a mostrarse frente a otro escultural cuerpo como el de Seyfried, provocando el mismo erotismo que el de su joven compañera.
Lástima que estemos demasiado acostumbrados a productos similares, y que ese erotismo no encuentre lo que busca, a pesar de intentar mezclarnos diversos géneros, por lo que, en sí, Chloe es una película sugerente, inteligente y elegante, que necesita de un gran reparto para atraer al espectador, aunque cuenta demasiado poco para todo lo que pretenden envolver. Esperabamos más, y podría haber sido mejor, lo que hace que no tenga demasiados aires de grandeza pero demuestra buenas intenciones.

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