55 SEMINCI. Tercera Jornada (IV). ‘Cyrus’: La delgada línea entre lo bochornoso y lo genuino

Las críticas de Carlos Cuesta: Cyrus

Aplausos y buena acogida del público de Seminci para la comedia estadounidense Cyrus de los hermanos Duplass, una tonificante película que despierta risas y sonrisas al contarnos la historia de John (John C. Reilly), un divorciado sumido en una depresión que conocerá a una interesante y atractiva mujer en la fiesta de compromiso de su ex-mujer.
John comenzará una relación a toda velocidad con Molly (Marisa Tomey) cuando redescubra en ella la alegría de vivir. Pero todo no será tan sencillo. Ella tiene un hijo de 22 años sobreprotegido, superdependiente y manipulador que se convertirá en un obstáculo cuando comience a utilizar su ingenio para separar al hombre que le puede alejar de su mejor amiga, que es también su madre.

John C. Reilly dobla una interpretación que le coloca en la piel de un personaje que salva con ingenio, humor y bondad el foso que separa el carisma y el carácter genuino del más bochornoso de los ridículos. Su expresión facial, todo lo que dice con sus gestos y la forma en que se adueña de su texto son las bazas con las que se mete el público en el bolsilla cada vez que los primeros planos que abudan en este producción toman su mirada pícara y llena de intenciones.

Marisa Tomey cumple a la perfección un papel sexy, tierno, amable y complicado y sólo tiene que sonreír para ganarnos, pero hace mucho más, nos trae el papel de la madre de Cyrus, fundamental en el duelo dialéctico, estratégico y gestual entre él (Jonah Hill) y John.

Interesante acompañamiento musical de los temas instrumentales para reforzar los sentimientos de unos personajes genuinos, divertidos, que fueron capaces de despertar las risas del público, muchas veces y con una sola mirada. El miedo a que la ingenuidad y la trasparencia de los personajes se torne bochornoso o nos provoque vergüenza ajena no llega a materializarse, y el argumento se va resolviendo de una forma satisfactoria y entretenida.

Cyrus escapa de la fórmula habitual de comedia romántica y nos ofrece una pareja diferente, con sus taras, sus problemas y sus defectos. Si bien Marisa Tomey es quien es, John C. Reilly dista mucho de ser un gigoló, y los primeros planos de los que os hablaba lo dejan evidente.

Muy divertidas también las escenas en las que el protagonista recurre a su ex-mujer para contarle sus problemas y su estrategia de acción ante el joven, con una Catherine Keener que logra un papel secundario agradable y resultón. En definitiva, un oasis de risas entre la tragedia y el compromiso social al que a veces nos arrastra el cine de autor.

También te puede interesar

Deja un comentario