55 SEMINCI: Sexta Jornada (III). ‘Na putu’: Lucha contracorriente del amor contra el fanatismo

Las críticas de Carlos Cuesta: Na putu (El camino)

Desalentadora, realista y resultona propuesta de la directora de Bosnia y Herzegovina Jasmila Zbanic que nos traslada a un país tratando de superar la posguerra y que tiene como ejes de la película las relaciones de pareja, los traumas que suceden a un conflicto bélico y el extremismo religioso.
Los dos protagonistas de la película son Luna y Amar, una pareja formada por una azafata y un controlador aéreo que tratan de superar el problema derivado de la suspensión de empleo de él por beber en el trabajo. Amar es un ex combatiente alcohólico, incorregible pero entrañable que se verá influenciado por una comunidad de extremistas islámicos donde trabajará invitado por un antiguo compañero del ejército, para trabajar como informático mientras dura su suspensión.
Luna (Zrinka Cvitešić) es una comprensiva, sensible y paciente mujer que desea quedarse embarazada de su pareja y para ello comienza un programa de fertilidad. Su relación de pareja comenzará a resultarle insatisfactoria, pero seguirá luchando por ella, cuando Amar (Leon Lučev) comience a imbuirse de religiosidad y cambie su percepción de la feminidad, del sexo y de la vida en general.
Buena actuación, historia creíble, intensa y desasosegante que nos consigue trasladar la inquietud y el miedo de Luna a perder a su amado debido a la influencia de sus nuevas compañías, mientras Amar recupera la paz perdida y deja la bebida y cambia sus prioridades vitales.
La película comienza muy fuerte con una banda sonora pegadiza a la que le sigue una realización vistosa y una fotografía agradable que nos muestra el universo intimista y sensible de ella y el lado más humano, errático, amistoso y cordial de él. Dos lecciones claras se sacan de una historia que parecía que tomaría otro rumbo al comenzar: los riesgos del extermismo religioso y la importancia de tomar el camino adecuado cuando las necesidades de dos personas son incompatibles, por más que duela.
Poco se puede decir más de la película sin estropearla a un posible futuro espectador, más allá de comentar la viveza de los diálogos, lo expresivo de las interpretaciones y la frustración que transmiten unos personajes que han perdido sus raíces o se sienten abandonados a un mundo que la guerra ha cambiado tanto exterior como interiormente.
Con esta buena película se confirma la tendencia de esta Semana Internacional de Cine de Valladolid de apostar en esta 55 edición por títulos en los que la mujer cobra el peso fundamental de la historia, en defensa de la dignidad femenina, con personajes de férrea voluntad, carisma y humanidad.

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