55 SEMINCI. Quinta Jornada (III). ‘Beyond the steppes’. Tedio estepario y sufrimiento por el sufrimiento

Las críticas de Carlos Cuesta: Beyond the steppes (Más allá de las estepas)

El cine debe tener objetivo y ese objetivo, en mi opinión, puede darse por bueno si es divertir, entretener, divulgar, sensibilizar o concienciar, pero ese objetivo tiene que tener un sustento, una justificación, un argumento sólido según la talla de la producción y debe ejecutarse de una forma adecuada. No todo vale. La sensibilización no se justifica en sí misma, ni la buena intención ni, como en este caso, el sincero deseo de denunciar unos acontecimientos horribles e injustos y recordar a alguien querido.
La belga Vanja d’Alcantara (ligada a España por familia y amistades) es la directora de Beyond the steppes y ayer estuvo presente en la proyección de su última en la Sección Oficial del festival vallisoletano. La verdad es que siempre es más difícil escribir una mala crítica cuando le pones cara a la persona que ha puesto tanto esfuerzo y tanta vida en un proyecto de estas características, con las dificultades que supone, y por el interés que demuestra a la hora de estar presente en los lugares donde se proyecta.
Beyond the steppes nos cuenta un drama basado de alguna manera en la historia o en los recuerdos de la abuela polaca de la directora y nos cuenta el drama de Nina (Agnieszka Grochowska), quien es deportada a un campo de trabajos forzados en torno a 1941, momento en que Rusia invadió parte de Polonia. Será alejada de su marido, un oficial del ejército que no estará presente para defenderla cuando acudan a deportarla. Será enviada allí con su bebé, quien entre las duras condiciones de vida del soviet enfermará. Esto obligará a Nina a poner todo de su parte para convencer a quienes le retienen para poder viajar más allá de las estepas en un viaje de dos días para conseguir medicamentos.
La película de D’Alcantara nos ofrece demasiado drama como fin en sí mismo, demasiado silencio mientras todo ocurre en el interior de un personaje que no llega a emocionar, quizá por el exceso de escenas de los trabajos forzados, que coge al espectador cansado para cuando llegan los momentos que deberían ser más clave y emotivos. El duro trabajo que padeció quizá debería haberse contado de otra manera, con menos metraje para mi gusto, porque los trabajos a los que se vio sometida es tan solo una circunstancia en la historia.
La película se ahoga en su propio drama y no da un hueco a la esperanza. Las escenas incluidas, quizá, para mostrar un poco de alegría entre el drama, llegan tarde y son tan escasas que no dan oxígeno al espectador ni nos ayudan a sobrellevar la tremenda carga que la protagonista soporta y que nosotros compartimos con ella. Quizá hubiera podido aprovecharse más el paisaje como aliciente para que no todo fuera drama y drama y drama. Nada que reprochar, sino lo contrario, a las actuaciones, destacando el esfuerzo de silencio y de expresión no verbal en el caso de la protagonista. Tragedia desoladora y sin consuelo con un final que no desvelará, pero que acogemos con alivio. El espectador deja de sufrir con la protagonista porque ha sufrido pero bien, pero no se ha llevado nada a cambio.

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