Un final sin sorpresas en ‘Shrek, Felices para siempre’

Las críticas de David P. “Davicine”: Shrek, felices para siempre
Como todo cuento que se precie, la saga Shrek tenía que tener su pertinente final feliz, del tipo “y fueron felices y comieron perdices”… pero así es como arranca la película -no diremos como termina. Un día Shrek se levanta y se da cuenta de la vida tan feliz que tiene, sin sobresaltos, con una familia que le quiere, y con amigos que le adoran… pero ya no es el Shrek que conocimos en la primera entrega, ese ogro al que todos temían y vivía en soledad, a la par que en suciedad. Tras varias entregas de la saga, con muchos chistes de por medio, nuestro apreciado ogro cambia la soledad por la sociedad, y la suciedad por la familia…. y ahí comienzan las aventuras de esta cuarta entrega.
Shrek, felices para siempre no tiene la necesidad de presentarnos a los personajes protagonsitas, pues todos son conocidos por nosotros, al igual que no tiene que perder el tiempo para presentarnos las personalidades de cada uno de ellos, sus manías y obsesiones, lo que les alegra y les entristece… es decir, tenían el camino llano para poder lucirse en un digno final de fiesta donde dieran lo mejor de sí mismos, sin perder ni un minuto, dedicando la totalidad de la película a divertir al espectador, que es lo que mejor saben hacer en Dreamworks con este personaje… y ese sea quizás el punto en el que fallan en esta película.
Manteniendo un alto nivel de calidad en la animación, además de aprovechar la tecnología 3D para exprimir aun más la película, han intentado que vieramos la vida tal y como era al principio de la saga, haciendo que Shrek vuelva a ser, por arte de magia, el ogro al que todos  temían, generando  situaciones de pavor en los humanos con los que se encuentra a su paso, y ya muy vistas en la primera entrega.  Todo lo que el tiempo y la experiencia ha aportado a los animadores del sello lo han perdido los guionistas al intentar exprimir una saga que debería haber concluido en su segunda entrega. Y con ésto no quiero decir que la película sea mala, pero sí por debajo de la media de calidad vista en los guiones anteriores. Hay guiños a otras películas, escenas de humor que te haran sonreir, y más de un gag que recordaremos pasado un tiempo… pero eso es todo, cosas puntuales de una película que debería haber sido un gran fin de fiesta, tal y como se merecía Shrek. Tras tres entregas donde se supone que habían dado de sí todo lo que podían los guionistas, en esta cuarta entrega parece que ya se les han acabado los recursos, y vivimos experiencias que nos recuerdan a sus predecesoras, no sólo en gestos y chascarrillos de los personajes, sino también con escenas completas. Ya se sabe la dificultad de ofrecer un gran espectáculo visual con una narración fantástica, y sobre todo la dificultad de combinar todo ésto pensando en la recaudación, pero aquí parece que han pensado más en esto último, aunque respetando la calidad final para que los espectadores disfrutemos.
Nos llama la atención que el guión de esta cuarta entrega se basa en el gran clásico del séptimo arte  Qué bello es vivir de Frank Capra, pero ni con una gran base se logra que una película mantenga la calidad cuando la fórmula que le ha dado la fama ha caducado. Todo en esta vida pasa de moda, se estropea o se ve con otros ojos, motivo por el que siempre hay que renovarse, pues en cualquier otro caso hay que dejar las cosas como estan, no obligarse a exprimir un producto que ya ha llegado a lo más alto y es mejor dejarle ahí, mirando desde arriba como generaciones le recuerdan. Shrek está en la memoria de todos, pues supuso un cambio impresionante en el cine de animación fuera del estudio Pixar. La secuela supo mantener la calidad, y nadie dudo del éxito de ésta como película independiente, y no sólo como segunda parte de una película que movería a sus fans. Lástima que la tercera entrega dejaba claro que ya no se podía hacer mucho más con el personaje, pero en vez de dejarlo ahí, Dreamworks pensó que debía darle un final digno, no acabar todo con esa triste última entrega por el momento… y de ahí que retomaran la base del personaje, para intentar mejorar lo que ellos mismos habían estropeado… y lo han logrado en parte. Agradecemos ese esfuerzo por quitarnos el sabor de boca dejado por su predecesora, y al menos ofrecernos los últimos gags y homenajes cinéfilos que esta saga ha dejado como sello personal.
Shrek, Felices para siempre es el fin de fiesta que esperabamos de esta saga, no sólo por merecerselo, sino porque no se puede exprimir más. ;Y colorín colorado ¡este cuento se ha acabado!.

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