Sangre y cenizas (XI): ‘The addiction’

En este trayecto, a veces largo y tedioso de la caza de vampiros, estoy pudiendo disfrutar y padecer todo tipo de versiones acerca del mito, y he podido comprobar que este subgénero del terror, si se puede llamar así, se presta como pocos al ensayo y la divagación. Es lo que ocurre con The addiction, de Abel Ferrara, una producción que se acerca al fenómeno del vampirismo desde una perspectiva existencialista complicada y agobiante.

A grandes rasgos, la película nos cuenta cómo la estudiante de filosofía Kathleen Conklin, a punto de presentar su tesis doctoral, es asaltada por una mujer en un callejón. Su agresora la muerde en el cuello y desde ese momento comienza a sentir dentro de sí una transformación física pero también mental. Poco a poco irá surgiendo dentro de ella un ansia insaciable y el conocimiento sobre la manera de sofocarla.

Paulatinamente, su vida se va haciendo más nocturna, comienza a evitar la luz solar puesto que cada vez le es más dañina. Con el tiempo, va emulando el mal que le convirtió, tanto al repetir la agresión con otras personas de su entorno, como en la actitud dominadora y violenta de la persona que le atacó. Su ego y su fuerza física van aumentado de forma paralela.

La película, en riguroso blanco y negro, gira en torno a la responsabilidad humana en la suerte de sus semejantes, con múltiples referencias a los genocidios y a la actitud de las personas hacia cierto tiempo de fenómenos violentos históricos. De hecho, conforme la transformación en vampiro se va haciendo más evidente, Kathleen Conklin, interpretada por Lili Taylor (la hemos visto después de esta producción en La Guarida, junto a Catherine Z Jones y Liam Neeson), va sintiendo una suerte de culpa eterna y cree estar pagando los pecados de la humanidad con esta maldición.

La actitud de la protagonista se va volviendo arisca, cruel e incomprensible para las personas de su entorno y se valdrá de algunos de ellos como víctimas de las que tomar su sangre. Hay que decir que el personaje ya era bastante extraño antes de ser transformado y que se antojaba ya bastante insoportable.


La película está impregnada de filosofía barata y situaciones extrañas, incomprensibles y difícilmente justificables fuera de un entorno profundamente marginal. The addiction se acaba convirtiendo en una sucesión de insufribles monólogos existencialistas, agresiones de la vampiresa para alimentarse y de una indiferencia sobreactuada aburrida y sin objetivo. Hay un momento en la película en el que un vampiro interpretado por Christopher Walken parece surgir como un mentor capaz de explicar la existencia de este tipo de criaturas o la forma de contener el ansia. Pero sólo es un espejismo, su aparición no concluye su propósito, o al menos el propósito que uno espera como lógico cuando ve aparecer a este personaje.

Sí hay dos cosas muy destacables en la película. La forma en que nos muestra el ansia de sangre y ésta manifestada en un sentimiento imparable y en una sensación de culpa, llevando su ansia hasta la náusea, buscando el límite de su deseo y a veces la autodestrucción debido a esa culpa. El segundo punto fuerte es una escena totalmente sanguinaria, brutal, violenta y sobre todo impactante que nos revela la verdadera esencia vacía del hambre.

El hambre es un factor muy mal tratado en la mayor parte de las películas y The addiction logra un acercamiento interesante a este fenómeno, pero se ahoga en divagaciones y en situaciones absurdas o en exceso irreales. Me empiezo a asustar cuando veo películas de vampiros más o menos modernas en blanco y negro porque se sobran de existencialistas. En este caso concreto, la película desemboca en un final que a duras penas he sido capaz de entender.

El vampiro según… The addiction (Spoiler).

*Origen. Se desconoce cómo surgió el vampiro original, pero los siguientes se transforman a partir de la mordedura de un vampiro.
*Motivación. Saciar el ansia de sangre y subyugar a otras personas parecen sus principales motivaciones.
*Poder. Conforma va aumentado su rechazo a la luz solar y a las costumbres humanas va incrementado su fuerza física y una especie de presencia atemorizante.
*Entorno. En la película es totalmente urbano. Apenas esconden sus ataques, aunque quedan camuflados como simples agresiones en entornos violentos.
*Influencia. No queda claro el perfil de vampiro ni como aristócrata, ni como trotamundos ni como seres nocturnos apartados de lo urbano. Tan sólo se refleja un perfil de ser noctámbulo similar a un drogadicto.
*Debilidades. Su propia ansia se convierte en su debilidad, y por supuesto la luz solar puede acabar con su existencia. La presencia de Dios en sus símbolos les hace rozar la histeria.

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