Sangre y cenizas (VIII): ‘Nosferatu’

Retomamos el ciclo de cine vampírico Sangre y Cenizas con la que casi a ciencia cierta es la primera representación cinematográfica del Conde Drácula. Aunque en efecto en la película Nosferatu se habla del conde Orlok, es también cierto que su director, F.W. Murnau, trató de hacerse con los derechos de Drácula de Bram Stoker, sin éxito, y acabó haciendo su propia versión de la novela, con modificación de escenarios y nombres de personajes, pero en definitiva contando una historia en la que ese relato era francamente reconocible, algo que le valió un juicio emprendido por la viuda del escritor. Murnau perdió este juicio, pero para entonces ya había copias distribuidas, lo que garantizó la supervivencia de Orlok. Particulares las conservaron hasta la muerte de la viuda de Stoker, en las sombras, hasta que fuera el momento del vampiro para reaparecer.

La forma en la que se extendió esta producción, muchas veces a través de copias de copias, en ocasiones con diferentes metrajes, hizo poco por difundir la calidad de la película pero garantizó su supervivencia. Las últimas décadas han vivido la reedición de este clásico a través del metraje original. Al parecer la versión más fiel a la original se pudo ver en el Festival de Berlín de 1984.

Una historia apasionante en torno a una cinta que tiene múltiples méritos. El primero, su originalidad dentro del campo del cine. Mucho tiene que estrujarse uno la cabeza a estas alturas para hacer una nueva y diferente versión en torno al relato de la novela del Conde Drácula, pero es que entonces Murnau también tuvo que hacerlo al no tener ningún tipo de referente audiovisual al que emular. En segunda instancia, mostró gran atrevimiento a la hora de grabar en exteriores, teniendo en cuenta las dificultades técnicas de la época, lo que nos permite admirar una serie de paisajes fantásticos y francamente apropiados para la historia. Último, pero no menos importante, el acierto a la hora de caracterizar al actor protagonista, Max Schreck.

Sobre él han corrido todo tipo de leyendas negras. Que fue su única película; que él era realmente como el personaje y que no hubo apenas que caracterizarle o que se interpretaba a sí mismo y que era en realidad un vampiro, algo que dio pie a la película La Sombra del vampiro, protagonizada por Willem Dafoe.

Como argumento, prácticamente el mismo que el clásico de Drácula, pero lo recuerdo igualmente. Un hombre es contratado para mediar en la compra de una casa para un estrafalario conde. El incauto intermediario acude a una solitaria aldea donde conocerá a un extravagante noble al que todos temen y sobre el que tratan de prevenirle. Si en un principio se toma las supersticiones a broma, acaba por darse cuenta de que el noble, en este caso el conde Orlok, es una criatura siniestra y sobrenatural que hará peligrar su vida.

El conde en cuestión se obsesionará con la mujer del intermediario y cuando se haga efectiva la venta de la casa tratará de atraerla hasta él. Mientras, el joven se escapará y tratará de regresar a su hogar para evitar que el conde dañe a aquellos que quiero. Transportado en su ataúd en barco, primero el vampiro hará estragos entre la tripulación y más tarde, en la ciudad de Bremen, enmascarando su mortal necesidad de sangre como una plaga transmitida por las ratas que viajan con él en el barco.

La película tiene otros tantos méritos a parte de los mencionados, y los podemos ver en escenas concretas de gran fuerza, como aquella en la que el conde Orlok entra en los aposentos del joven para alimentarse de él causándole verdadero terror; también aquella en la que la mujer espera a su amado mirando al mar y vemos tras ella un aterrador fondo de cruces; el plano general en el que los habitantes de Bremen trasladan un sinfín de ataúdes con cadáveres víctimas de la supuesta plaga es sensacional, y el momento en el que el joven descubre el ataúd de Orlok también es muy potente.


Desde luego, es un título difícil de interpretar si se hace en comparación con las películas actuales, rodadas con medios mucho más sofisticados. Tampoco es comparable la dirección artística ni el contexto musical. En Nosferatu la música es apropiada pero machacona, al ser un soporte auditivo continuo de la imagen que llega a ser un incordio. Los papeles están tan sobreactuados que a veces los personajes llegan a asustar más que el propio vampiro. Schreck sostiene la producción con su actuación y su presencia, pero el resto de actuaciones son tan solo lo que se puede esperar de ellas para una película de 1922.

No merece la pena entrar en profundidad a hablar de su falta de ritmo, en su final apresurado o en algunas escenas que pueden parecer ridículas para una mirada actual. Vale la pena quedarse con que Nosferatu es una producción pionera en el género de vampiros que tiene a sus espaldas una historia fascinante y el espíritu de supervivencia del vampiro. Debemos quedarnos con tres puntos clave que toda persona que quiera hacer una película de vampiros debe tener en cuenta, y Nosferatu los cumple todos: Una buena caracterización del vampiro, unos escenarios que den pie a escenas interesantes y que permitan ambientar el terror y una buena historia de fondo que soporte todo lo demás. Desde luego, Nosferatu podrá ser anticuada, corta o lenta, pero es inmortal. Por más que lo intentaron, no pudieron acabar con ella.

El vampiro según… Nosferatu (Spoiler).

*Origen. La producción no entra hablar de si Orlok está maldito o de si es el vampiro original pero afirma que ha trascendido a la muerte, pues debe dormir en la tierra en la que fue enterrado después de su muerte. La mordedura de un vampiro hace que la víctima empiece a estar influencia por él.
*Motivación. Una morbosa sed de la sangre que le permite sobrevivir.
*Poder. Puede desmaterializarse; su presencia es tal que es capaz de impresionar a personas conectadas emocionalmente con sus víctimas, y dejar paralizadas de terror a sus víctimas. Su sombra parece contar con vida propia.
*Entorno. Entornos rurales apartados donde su naturaleza siniestra pueda pasar desapercibida.
*Influencia. En esta ocasión es un noble que ha ido amasando una fortuna gracias a su inmortalidad y su naturaleza huraña. Es temido por los lugareños que no se atreven a hacer nada contra él. Los animales sienten su presencia y le identifican como una entidad malvada.
*Debilidades. La luz solar le mata. Debe dormir en la tierra donde fue enterrado cuando murió, por lo que debe trasladar consigo un ataúd con dicha tierra. Debe ser invitado a entrar a un hogar ajeno para poder pasar.

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