‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’

Las críticas de Manuel M: Los hombres que miraban fijamente a las cabras

Esperando encontrarme una pelicula de comedia, risa, o similar, nos encontramos algo que es un auténtico despropósito sin pies ni cabeza, que no provoca en el espectador más que una sensación de absurdo infinito. Parece que la película es una gigantesca broma de director, escritor, actores, y guionistas. Desde Sky Capitan y el día del mañana no he visto una sucesión de despropósitos similar, con el añadido de que en esa al menos había algún tipo de argumento subyacente que conformaba la película.

Aqui…hummm…bien. Es algo realmente extraño, muy extraño, por no llamarlo directamente una tomadura de pelo. Si lo que buscan es provocar que la gente salga del cine con ganas de no volver a gastarse el dinero en películas, lo han conseguido. A veces, la menor recaudación es, sencillamente, síntoma de (mucha) menor calidad. Es algo realmente ridiculo.

Quizás sea una apología del consumo del LSD para mejorar las relaciones entre los pueblos, pero….sospecho que va a ser necesario re-visionar la película con un elevado consumo de alcohol y estupefacientes en el organismo, a ver si se le ve algún sentido.

El argumento, a grandes rasgos, consiste en un viaje, del reportero Bob Wilton (Ewan McGregor) que, tras ser abandonado por su mujer, se lanza a la aventura de cubrir la guerra en Irak. Por el camino se encuentra a Lyn Cassady (George Clooney), de quien había oído hablar, y que, se suponía, tenía poderes mentales. Es un “guerrero mental”, con poderes “psíquicos”, que, entre otras cosas, ha matado a una cabra con la mirada. Está embarcado en una extraña misión, y le pide a Wilton su ayuda, que, con muchas reticencias, le acompaña. Por el camino, Cassady le irá explicando la historia de su “unidad especial”, al mando de Bill Django (Jeff Bridges) y de cómo la llegada de Larry Hooper (Kevin Spacey) supone el fin de la misma. Es una unidad que busca formas no convencionales de hacer la guerra, mediante la mente, técnicas psicológicas y parapsicológicas (y mucha maría).

Es extraño, para el interesante plantel que se ha reunido para la ocasión (George Clooney, Kevin Spacey, Ewan McGregor, Jeff Bridges), el resultado es desmerecedor de tan buenos actores. Su interpretación es muy buena, con un Clooney (Lyn Cassady) pasado de vueltas, Ewan McGregor como el reportero de pueblo que busca la gran historia, y que se pregunta constantemente qué es la fuerza (buen guiño), un Jeff Bridges metido a soldado hippie, y Kevin Spacey como el malo de la película, que representa el punto de vista más convencional.

La película, vista fríamente, es una crítica muy dura al estamento militar, sobre todo la rama de “inteligencia”, y cómo muchas veces no hay razones lógicas para ciertas decisiones militares. Hay escenas que realmente estan a la altura de algunas de los hermanos Marx, y eso, creo, es un gran elogio. Pero fuera de esas escenas, la película pierde la gracia, y termina aburriendo. Quizás, dentro de un tiempo, haya que volverla a ver con calma, para ver “qué es lo que nos quiere decir”, pero, por el momento, tan solo ha provocado aburrimiento.

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