‘Dive bomber’. Seguimos con nuestras críticas de cine bélico

Película de propaganda, estrenada meses antes de la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y el equivalente aproximado de Top Gun para la época.
A pesar de esta “presentación”, que debería hacernos suponer una película compuesta por una larga sucesión de tópicos, y, obviamente, un protagonismo casi absoluto de aviones de bombardeo en picado (en inglés, Dive Bomber), en realidad el argumento transcurre por cauces muy distintos: El protagonista ( un Errol Flynn en sus mejores años, que pronto filmaría Objetivo Birmania ), es un médico de aviación que se alista en la Marina a fin de investigar y solucionar los problemas médicos que los bombardeos en picado provocan en el ser humano. Sus investigaciones, y las de sus compañeros, ayudan a desarrollar nuevos trajes y complementos para los aviadores a fin de que puedan realizar más eficazmente su tarea. La trama se salpica con sus pequeñas historias de humor y drama, que completan eficazmente el guión. A pesar de su sencillez, y, desde el punto de vista de nuestra época, absoluta previsibilidad, está bastante bien estructurado, con unos personajes, que, dentro de lo que la película es (pura propaganda), tienen cierta profundidad y desarrollo.

En el aspecto fotográfico, nos encontramos ante una espléndida producción, “en Technicolor”, tal y como reza el anuncio. En un momento en que aún se rodaban bastantes películas en blanco y negro, Dive Bomber es una profusión de color, grandes paisajes y excepcionales despliegues aéreos. No se escatimaron esfuerzos en mostrar un buen número de aparatos, volando en formación, sobrevolando la cámara una y otra vez, con todos sus detalles magnificados en color. El espectador va a descubrir los brillantes y llamativos aparatos de preguerra de la Marina americana, decorados con esquemas de vivos colores, en paradas aéreas que llenan el cielo y la pantalla. Cualquier aficionado a la aeronáutica, y más si es militar, disfrutará con esos momentos.

A pesar de estar Europa en guerra, apenas hay referencias a la misma, y, al contrario que otras películas del momento, no se posiciona claramente en el conflicto, ni incluye en la misma “mensajes a la población” o consignas más o menos conocidas….

Como protagonistas indiscutibles Errol Flynn (como el teniente Douglas S. ‘Doug’ Lee), en su papel de elegantísimo médico, volcado en su trabajo, y Fred MacMurray, ( como el comandante Joe Blake) uno de los mejores actores de la época, que interpreta aquí al superior de Flynn. El tercero en liza será Herbert Anderson, que cumple con eficacia su papel de secundario de lujo.

En la dirección, Michael Curtiz, que hace un espléndido papel, dotando a la cinta de un ritmo ágil, fluido, que evita que el espectador se aburra. Los planos, nunca muy cercanos, nos muestran con claridad el desarrollo de la acción, y se nota el buen hacer de Curtiz con la cámara.

A pesar de ser una obra bastante menor de la filmografía bélica, estamos ante una película bien hecha, con unos actores excepcionales, un director de primerísima línea y un guión que los aficionados al cine bélico encontrarán interesante por su originalidad. Si podéis verla, no lo dudéis.

Que aproveche.

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