‘Celda 211’. Cuando la buena interpretación mete al espectador en la cárcel

Las críticas de Carlos Cuesta: Celda 211

Gran expectación y reconocimiento levantado por la película carcelaria Celda 211, de Daniel Monzón, y muchas cosas que destacar de este título que se ha convertido en un gran éxito de taquilla entre otras cosas por sus muy destacables interpretaciones, por la acción y por el ácido humor de los personajes.

La Celda 211 será el habitáculo que ocupará el funcionario de prisiones Juan Oliver, interpretado por Alberto Ammann, cuando se haga pasar por preso cuando se encuentre en medio de un motín carcelario en su primer día de trabajo en la cárcel de Zamora. Tendrá que desplegar toda su astucia para mantener el embuste y conseguir salir vivo de una situación límite.

Actuación absorbente, tremenda, hilarante en ocasiones, muy creíble del instigador del motín, Malamadre, genialmente caracterizado por el solvente Luis Tosar, con un humor que hace saltar las carcajadas en múltiples ocasiones. En personaje con aristas, que les gusta decir mucho a los críticos, complejo, dicen otros, tridimensional, se califica a veces. Yo me quedo con que Luis Tosar hace creíble la película, sostiene en sus hombres el motín y la historia en sí, me lo creo como preso, como me lo creo en casi todo lo que interpreta. Antonio Resines como funcionario y Vicente Romero como el preso Tachuela, tiene pesos distintos en la trama, pero no se quedan atrás, por destacar a varios de los actores.

Sobre la historia en sí, escenas duras, violentas, salvajes en algún caso, con un planteamiento muy extremo en cuanto a la resolución del conflicto, que irá aumentando en intensidad cuando los acontecimientos vayan doblegando al nuevo funcionario hasta el punto de que el personaje creado para engañar a los presos se vaya convirtiendo trágica, irónica y puede que incluso forzadamente, en realidad.

Interesante también el contexto político en torno al trato diferenciado de los presos terroristas de ETA, que serán empleados como moneda de cambio a la hora de que los internos planteen sus pretensiones ante el negociador de turno, que se llevará más de uno y dos disgustos, mientras Oliver hará lo que pueda para la tensión no haga saltar por los aires la negociación en sí y sus propias oportunidades de escapar con vida.

Argumento creíble (según dice un auténtico funcionario de prisiones al que he consultado), con una ambientación y contexto muy verosímil, y con un desarrollo narrativo que se sostiene hasta casi el final, porque lo extremo de la situación planteada, y el dramatismo metido a empujones en torno a la suerte de Juan Oliver y su mujer (que ansía conocer la situación de su marido), acaban por hacer naufragar la película en sus últimos minutos, puede ser que en busca de un alegato carcelario innecesario, cuando la acción y la coherencia del relato deberían haber primado sobre lo social.

No obstante, Celda 211 es un título muy destacado en cuanto que vemos un cine distinto, con acción, con escenas de envergadura, plantel de lujo con Tosar, Resines, y Carlos Bardem en el papel del interno Apache, ambiguo, traicionero, con peso prominente en el desarrollo del motín.

El papel de Antonio Resines (salvando las intenciones del personaje y su condición), me recuerda al semblante que ya planteó en la Caja 507. El estilo de la película en cuanto a los esfuerzos en las escenas de acción y la ambientación negra, y el duelo interpretativo que libró entonces con José Coronado, me hizo relacionar levemente ambos títulos, que me han sorprendido gratamente por plantear un cine entre negro y de acción.

2 comentarios en «‘Celda 211’. Cuando la buena interpretación mete al espectador en la cárcel»

  • el 18 noviembre, 2009 a las 18:17
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    Hola!

    Excelente revisión!!! Coincido en ese símil entre "La Caja 507" y esta película en lo que a Resines se refiere.

    Me sorprendió gratamente ver a mi querido Manuel Morón (a pesar de su "amable" papel en "El Bola"). Huelga quizás decirlo, pero Tosar está de Goya… ya veremos si el favorito se confirma en unos meses.

    En resumen, de lo mejor que he visto de cine español en mucho tiempo. Enhorabuena a Monzón y a todo el reparto que está brutal desde Carlos Bardem como Apache a la tierna y guapísima Marta Etura, como sufrida esposa de "Calzones".

    De 8,5 sobre 10.

    Saludos!

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