Crítica de ‘El infierno verde’: Eli Roth consigue llevar ‘Holocausto caníbal’ a su terreno

Las críticas de Fernando Quintero: El infierno verde
Tras una introducción quizá demasiado larga para tratarse de una película de
terror / gore, la acción comienza de la manera más angustiosa y desagradable
posible con algo que el director ha enseñado en otras obras y que ya se ha
convertido en su seña de identidad prácticamente. Lo desagradable se convierte
en un elogio, ya que quien va a ver El infierno verde espera poder disfrutar
de todo aquello que segrega adrenalina y nauseas por igual.

Todo hay que decirlo. Para ser una película de uno de los
maestros del terror actual, es bastante flojita. Quien espere ver una historia
repleta de sangre, desmembramientos, canibalismo en toda magnitud, que sepa que
con El infierno verde sólo tendrá un 10 por ciento de esto. Quizá también es
debido a que la mayoría de nosotros estamos ya insensibilizados a ver como un
grupo de personas se come a otro y gran parte de la culpa es el “boom zombie” que ha
acaparado tanto la pequeña como la gran pantalla durante la última década, por
lo que ver como “el niño de Spy Kids” es el invitado de honor a un banquete no
sorprende demasiado (no hay spoilers, ya que es obvio que quien va a ver una
película de Eli Roth, sabe que muere hasta el apuntador).
La visión personal de Holocausto caníbal de Eli Roth, se
convierte en ocasiones, por no decir durante el noventa por ciento de la cinta,
en una película de clase “B”. Un guión un tanto flojito en ocasiones y otras muy desagradable (sólo hace falta echar un vistazo cuando el líder del grupo de
manifestantes se está “divirtiendo” él sólo en un momento nada agradable). Por
esto mismo, el guión no hay por dónde cogerlo. No llega a ser desagradable en
su totalidad y no llega a enganchar en la hora y media que dura.
Que nadie vea El infierno verde esperando un
trabajo parecido a Hostel o a El orgullo de la nación de Malditos Bastardos. La
película es de lo menos satisfactorio que ha realizado Eli Roth y estas
palabras pueden llegar a doler, porque hay muchos que adoramos el trabajo de
este director, aunque ahora mismo se encuentre de capa caída, puesto que sus
últimas producciones no están al nivel esperado, lo que plantea la siguiente
pregunta: ¿Es posible que hayamos sobrevalorado a Eli Roth? No seré yo quien
conteste.
Lorenza Izzo, su nueva actriz fetiche (y esposa), tiene el papel
protagonista y por suerte lleva a cabo este rol a la perfección, siendo quizá
el motivo por el que no despeguemos los ojos de la pantalla. Su interpretación,
que no es destacable pero si atractiva, consigue que estemos pendientes de la
historia que la rodea, ya que a pesar de ser una historia grupal, es ella el
centro de todas las miradas, aunque también existen un par de actores que
despiertan gran interés por una razón u otra. Ariel Levy tiene el rol de villano, por no llamarlo cabronazo. Sus líneas hacen que deseemos en todo instante que sea el primero en ser devorado por la tribu caníbal, quienes son unos corderitos al lado del personaje de Levy. Por otro lado también destaca Daryl Sabara (el niño de Spy Kids), quien parece solo trabajar en el círculo de Robert Rodríguez e intenta en todo momento demostrar que se ha convertido en un actor contratable, aunque los papeles que  le ofrecen no consiguen ser los adecuados para tal fin.
Mucho he leído sobre la fotografía de la película. Que si es hermosa, que cuanta belleza en la naturaleza, etc. Sobre ésto me veo obligado a hablar en todas mis críticas. La fotografía no destaca en ningún instante. Planos normales en tomas normales y poco más. Plasmar la selva de Chile de manera no estética es algo imposible. Pero si que es destacable la decisión de las localizaciones, ya que se convierten en un personaje más de la película. 
En resumidas cuentas. Eli Roth sigue en su senda y dedica muchas escenas a Holocausto canibal, pero la luz que le alumbraba a principios de siglo se va desvaneciendo. Esperemos que Tarantino le vuelva hacer brillar (al igual que lo hizo en Malditos Bastardos) para recuperar al Roth que muchos hemos admirado y que poco a poco está perdiendo el apoyo de muchos de los que consumimos sus trabajos.

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