74 SSIFF. Sección Oficial. Crítica de ‘Brace your heart’: Nada perdurable en el frío de Amanda Kernell

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Sección Oficial
Brace your heart

Recordaba haber visto Charter, la anterior película la directora sueca Amanda Kernell, pero aunque recordaba vagamente que trataba de una madre separada que se llevaba una semana de vacaciones a sus hijos sin permiso, no recordaba apenas de que iba ni qué me había parecido. He releído lo que escribí sobre ella hace seis años y me hace cierta gracia ver que me refería a ella como una película “fácilmente olvidable”. Pues lo mismo, pero más aun, va a ocurrirme con su siguiente largometraje, Brace your heart, presentada en la sección oficial del Festival de San Sebastián. Dentro de unos meses no me pregunten por ella porque la habré olvidado.

Y es que no hay nada perdurable en el cine de esta directora empeñada en que el espectador tenga que adivinar los pensamientos, los sentimientos y las emociones de sus personajes porque apenas hablan. Tanto en Charter como en Brace your heart, uno puede adivinar que a Kernell le preocupa la incomunicación entre los seres humanos, pero pone tanto empeño pone en subrayarlo que, finalmente, lo que consigue es incomunicarse con el espectador.

Aquí el asunto argumental es otro bien distinto, estamos en una zona muy fría de Suecia, cerca de la frontera con Noruega. La población rural vive de la ganadería, en este caso, de cuidar y gestionar rebaños de renos. Cuando el padre de familia fallece (y de la madre no sabemos nada), la joven Ejva (Elli Sara Valkeapää) decide hacerse cargo del rebaño familiar en contra del criterio de los propietarios de los rebaños vecinos (asociados en una especie de cooperativa) y del escepticismo de sus ancianos abuelos. Con más cabezonería que auténtica determinación, Ejva sale adelante con la “ayuda” del jefe local con quien inicia una relación que, aunque inicialmente parece consentida, pronto termina en otra cosa más turbia y grave.

De repente aparece un nuevo personaje, un joven primo del jefe con quien Ejva no tarda en vincularse de una forma más propia de su edad y con sentimientos aparentemente más genuinos. Y digo aparentemente porque como dije al principio, todo o casi todo hay que intuirlo o adivinarlo. Los personajes hablan poco, se miran poco, se tocan poco y utilizan silencios muy largos como medio de comunicación. Esto a un tipo de sangre latina como al que aquí escribe le cuesta mucho conectar con ello.

Más adelante, tras el brutal incidente entre el jefe local y Ejva, la cosa deriva a un trastorno psicosomático de la protagonista que le pone las cosas todavía más difíciles, pero tampoco se crean que esto es muy fácil de advertir. Para que se hagan una idea, si uno no lee la sinopsis antes de ver la película (algo que no acostumbro a hacer) corre el riesgo de no enterarse de casi nada. Y esto, que sin duda responde a una intencionalidad de la directora que ya estaba presente en Charter, querer soterrar los sentimientos y apenas verbalizarlos, hace que sea muy difícil empatizar con los personajes y con lo que les ocurre. Además, se da la circunstancia de que la actriz protagonista, Elli Sara Valkeapää, no destaca precisamente por su expresividad y resulta tan fría como el propio paisaje que la rodea.

Exasperantemente parsimoniosa. No hay nada destacable en Brace your heart más allá del atractivo de ver rebaños de renos, un animal realmente hermoso y la magnificencia del paisaje filmado en algunas secuencias de innegable belleza plástica. Lo demás, olvidable. Y me temo que pronto.

Brace your heart

5

Puntuación

5.0/10

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