Las críticas de Daniel Farriol en el AMFF 2026:
La mujer de…
La mujer de… (La femme de) es una drama francés que está dirigido por David Roux (L’ordre des médecins), que también coescribe el guion junto a Gaëlle Macé, adaptando la novela ‘Son nom d’avant’ de Hélène Lenoir. Marianne es la mujer de un rico empresario, admirada y envidiada, esposa modélica y madre entregada. Está a punto de cumplir 40 años, y la comodidad del amplio hogar familiar ha ido desplegando poco a poco su despiadada trampa a su alrededor. Prisionera de una inextricable red de obligaciones sociales, familiares y maritales, ha renunciado a sí misma sin darse cuenta. Cuando la sombra de su pasado resurge, aparece una grieta. ¿Sería posible otra vida? ¿Y a qué precio?
Está protagonizada por Mélanie Thierry, Eric Caravaca, Arnaud Valois, Jérôme Deschamps, Jeremie Renier, Jeanne Rosa, Lila Gueneau, Sarah Lepicard, Nathalie Bécue, Alexandra Stewart y Jules Mariot. La película se ha incluido como parte de la Sección Domestic de la programación del Atlàntida Film Festival, de la mano del Filmin.
La pérdida de identidad
La mujer de… es un título elocuente que hace referencia a la pérdida de identidad de las mujeres tras el matrimonio a través de una referencia lingüística patriarcal que aun se arrastra culturalmente en nuestra sociedad como demuestra el hecho de que en muchos países se mantenga la tradición de que la mujer adopte el apellido del marido tras casarse. La película se basa en la novela de 1998 ‘Son nom d’avant’ de Hélène Lenoir, un texto minucioso que explora la psicología de una mujer de mediana edad que vive insatisfecha en el seno de una familia burguesa.
La adaptación que hace David Roux es bastante fiel y describe a la perfección esa jaula de oro en la que vive encerrada la protagonista, Marianne, interpretada por un entregada y magnífica Mélanie Thierry. La introspección lírica que tiene la novela se viste en la película con el desarrollo de algunos personajes secundarios que profundizan el estado de aislamiento emocional que padece la mujer aunque algunas veces resulta redundante e innecesario como en la subtrama con el cuñado.
Se entiende que el director quiere reforzar a través de esa relación la sensación de represión del deseo (el marido ya no siente atracción sexual por ella) e incluso nos regala algún plano semióticamente destacable como mostrarnos a la mujer maquillándose frente al espejo desenfocada mientras es observada por su cuñado (objeto de deseo despojado de toda identidad), pero a todas luces se podría haber obviado esa subtrama sin afectar para nada al sentido global de la película.

Radiografía de la burguesía patriarcal
Roux nos sumerge en el mundo interior de Marianne mediante un clasicismo formal deudor de Claude Chabrol, por eso no es casualidad que en una de las escenas iniciales los protagonistas estén viendo en televisión la emisión de la película La ceremonia (1995), con la que La mujer de… tiene ciertos paralelismos en su acercamiento crítico de la burguesía o en el uso hitchcockiano del suspense. El director hace una radiografía minuciosa y clínica sobre lo que es una familia burguesa, mediante personajes funcionales y algo arquetípicos, pero con suficiente credibilidad a la hora de abordar el tradicionalismo androcéntrico y sus contradicciones.
Marianne, casi sin darse cuenta, se transforma en esposa ejemplar, madre entregada y enfermera cuidadora de su suegro a tiempo completo, adoptando una forma de vida que le consume por dentro. El punto de quiebre definitivo llega tras cruzar su mirada en la iglesia con un hombre de su pasado, algo que hace desmoronarse el castillo de naipes que ha construido sobre una conformista sensación de falsa felicidad. La mujer ya había dado síntomas antes de necesitar un cambio (es la única que viste de blanco en misa). Hay que reconocer que la película es un poco tramposa al pretender incorporar un misterio que luego se revela como algo bastante anecdótico, pero le sirve al director para dar un impulso a la trama que capta nuestra atención.
A partir de ahí la mujer se debatirá entre seguir siendo la persona gris en que se ha convertido al ser La mujer de… o renunciar a los privilegios económicos e incluso a su propia familia para recuperar la pasión de juventud perdida (y su apellido) recorriendo un camino propio sin las ataduras de los convencionalismos sociales.

Confinamiento o libertad
La mujer de… es una película de frialdad engañosa que utiliza los espacios cerrados de la casa familiar para amplificar la sensación de confinamiento de la protagonista, cuyos únicos momentos de alivio serán las breves escapadas que hace al jardín para fumar tras un árbol. Roux propone una estética minimalista y esteticista, bañando el rostro silencioso de Mélanie Thierry con una luz gélida de tonos neutros, y escudriñando las tensiones familiares a través de planos contemplativos y encuadres que utilizan la geometría arquitectónica de la casa para enmarcar los comportamientos cuadriculados de los hombres de la familia.
No es una película perfecta, a veces cae en el maniqueísmo en la caracterización de personajes o introduce elementos poco sólidos en la trama, pero la profundidad emocional del personaje central y la contenida interpretación que hace Mélanie Thierry son suficientes argumentos para dejarnos atrapar por esta reivindicación feminista de la libertad individual.
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