Las críticas de Laura Zurita:
Los músicos
Astrid Thompson finalmente logra hacer realidad el sueño de su padre: reunir cuatro Stradivarius para un concierto único esperado por los amantes de la música de todo el mundo. Pero Lise, George, Peter y Apolline, los cuatro virtuosos reclutados para la ocasión, no pueden tocar juntos. Las crisis de ego se suceden al ritmo de los ensayos. Sin una solución, Astrid decide ir a buscar al único que, a sus ojos, aún puede salvar el evento: Charlie Beaumont, el compositor de la banda sonora.
Los músicos está dirigida por Grégory Magne y escrita por Haroun y el propio Magne. En el reparto encontramos a Valérie Donzelli, Frédéric Pierrot, Mathieu Spinosi, Emma Ravier y Daniel Garlitsky, entre otros. La música es de Grégoire Hetzel y la fotografía de Pierre Cottereau. La película se estrena en España el 6 de julio de 2026 distribuida por La Aventura Audiovisual.
Mundo hermoso y lleno de vida
Los músicos es una película pequeña, lo que no quiere decir que sea una obra menor. Es una comedia elegante que a un tiempo nos hace sonreír y nos presenta un mundo que, gracias a la música clásica, es hermoso y lleno de vida, habitado por personas reales y complejas.
La premisa es notable: Astrid (Valérie Donzelli), heredera de un empresario melómano, decide cumplir el sueño de su padre y reunir cuatro Stradivarius del siglo XVIII para un único concierto, interpretando una obra inédita del compositor esquivo, casi un ermitaño, Charlie Beaumont (Frédéric Pierrot). Para lograrlo necesita a cuatro músicos de cuerda excepcionales, que demuestran ser casi incompatibles. Los músicos no se centra en los ensayos ni sigue los caminos trillados del cine sobre artistas. Va mostrando cómo transcurren los días, anticipando algo que se nos dirá más adelante con una frase que es el corazón de la película: un buen cuarteto es mucho más que cuatro excelentes músicos.
El guion de Los músicos define a los personajes con precisión y economía. Se nos da información importante no con los manierismos de las series, a base de monólogos ni de historias del pasado contadas en voz alta, sino con unos pocos trazos sutiles y situados siempre dentro del personaje: cómo reaccionan, qué hacen, lo que dicen y lo que no. Los diálogos fluyen y se sienten reales, y la película avanza sola, sin necesidad de apoyarse en convenciones ni explicaciones. La rivalidad, la disciplina y la obsesión que exige la interpretación profesional de alto nivel están presentes, pero no en el centro ni como objeto de mofa; son la consecuencia natural de quiénes son estos personajes.
Músicos reales
Una decisión de reparto que merece subrayarse: los cuatro músicos del cuarteto —Mathieu Spinosi, Emma Ravier, Daniel Garlitsky y Marie Vialle— son músicos reales, no actores que han aprendido los movimientos y cierta técnica. Daniel Garlitsky, violinista ruso afincado en Francia, es el único de primer orden de nivel profesional, y se nota: su Peter, que va perdiendo la vista, tiene una presencia física en el instrumento arrebatadora. Las interpretaciones instrumentales resultan extraordinariamente convincentes y reducen al mínimo el artificio, por lo que pueden soportar planos largos en los que el espectador puede disfrutar de su interpretación y su embelesamiento. Por su parte, Frédéric Pierrot construye con sutileza la figura difícil del compositor excéntrico que conoce profundamente el género y también, de manera silenciosa, la naturaleza humana. Valérie Donzelli es la mujer irreductible y enérgica, cuya vida interior se expresa discretamente. El alto nivel de las interpretaciones es una de las razones principales para ver esta película.
La magnífica banda sonora merece un párrafo aparte. La música original de Grégoire Hetzel, usada con in teligencia, da color y textura a las escenas, y es el corazón de Los músicos, tanto en el argumento como en el resultado final. Y junto a ella, la película usa con generosidad piezas del repertorio clásico (Bach, Mozart, Dvořák, Strauss, Mendelssohn, Massenet, Fauré) interpretadas con pasión y sin condescendencia hacia el espectador (atención a un comentario sutil sobre la idea de adaptar y facilitar la música clásica). La belleza es uno de los temas de la película, y muchas de sus escenas se centran en ello: los momentos de pura hermosura sonora y visual que crean magia en la sala oscura.
Los músicos no tiene ambiciones de gran producción, pero está hecha con oficio, sensibilidad y unas ganas genuinas de comunicar la belleza de la música. Por su belleza y su banda sonora, la recomiendo encarecidamente.
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