Crítica de ‘Supergirl’: Una heroína fantástica

Las críticas de Laura Zurita:
Supergirl

Tomando como referencia la reciente miniserie escrita por Tom King, esta película promete una visión diferente de lo que la mayoría piensa cuando le viene a la mente la prima de Superman. Veremos la diferencia entre Superman, que fue enviado a la Tierra y criado por unos padres cariñosos desde que era un bebé, y Supergirl, criada en una roca, una astilla de Krypton, y que vio morir y ser asesinados de formas terribles a todos los que la rodeaban durante los primeros 14 años de su vida para luego venir a la Tierra. Ella es mucho más dura y no es la Supergirl a la que estamos acostumbrados.

Supergirl (Supergirl: Woman of Tomorrow) está dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, a partir del cómic original de Tom King. En el reparto encontramos a Milly Alcock, David Corenswet, Eve Ridley, Matthias Schoenaerts, James Momoa, Emily Beecham y Diarmaid Murtagh, entre otros. La película se estrena en España el 25 de junio de 2026, distribuida por Warner Bros Pictures España.

Un personaje con mucho potencial

Supergirl tiene una buena base en la obra de Tom King. El personaje, aunque dotado de poderes casi sobrenaturales, dista de ser una heroína al uso: Es borracha, irresponsable, y pasa su vida entre juergas y malos despertares. Ella misma es consciente de que es una figura contrapuesta a su primo Superman, un héroe perfecto y un buen chico. Su vida está marcada por una adolescencia transcurrida en una ciudad moribunda, y nunca termina de integrarse del todo, ni en la Tierra, ni en ningún sitio.

Y, como iba con ganas al cine, me gustaron varios aspectos de la película. La dirección de arte resulta atractiva en su vocación de fealdad, mostrando espacios mediocres y cochambrosos, una estética a medio camino entre lo futurista y el tecnopunk. Las naves lo mismo surcan parsecs que dejan charcos de aceite. El apartamento de la heroína (su nave, en realidad) daría dolores de cabeza a más de una madre de adolescente tardía, que es exactamente lo que es Supergirl. Los planetas que recorre están habitados por humanos y alienígenas que perfectamente podríamos encontrar en La guerra de las galaxias o Star Trek. Todo remite a universos conocidos, y en cierta manera esta película es una versión femenina y desilusionada de Guardianes de la Galaxia. Eso no es necesariamente malo, porque esas películas nos han dado muchas alegrías.

También funcionan las escenas de acción, sobre todo las del tramo final, donde no se tiene miedo de explotar la dimensión fantástica de la protagonista ni sus poderes. Estas escenas no se prolongan en exceso, lo que también se agradece. La propia Supergirl me gusta como personaje, en esta versión mundana que nos ofrece Milly Alcock con convicción y empaque. No es una muñequita mona que gana peleas, sino una mujer con empaque y tristezas, que se pasa la película sin arreglarse y sin peinarse.

Desaprovechado

Lástima que todos estos elementos estén tan desaprovechados. La fotografía resulta impersonal y se parece a cualquiera de esas series de colores mate que pululan por las plataformas, con esa manía de aplanar las imágenes para no llamar demasiado la atención. Tampoco acontece demasiado en la narrativa, con la misma tónica de poder ver sin esforzarse.

El personaje protagonista, una vez presentado, de manera rápida y un tanto porque sí, se dispone a ayudar a una chica que busca venganza. Para ello cruzan escenarios en persecución de un villano, un delincuente espacial que va cometiendo crímenes de planeta en planeta liderando un grupo de piratas, todos ellos son llamativos, testosterónicos, casi fotogénicos, pero como villano, su jefe se queda corto. Tampoco ayuda que la acompañante de Supergirl carezca de carisma. No sé si se trata de la actriz o de la manera en que está dirigida, pero ese personaje no nos dice nada, ni nos importa.

En esos mundos de diseño, Supergirl se encuentra con Lobo, un hombre gigantesco y peligroso, interpretado por Jason Momoa. Ese personaje es una de las mejores partes de la película, y queremos ver más de él. Si se hubiera aprovechado mejor a Lobo habría sido una película distinta y más interesante.

Al final de Supergirl, el personaje ha completado un «viaje de la heroína» particular, a trompicones y sin mucho detalle. Hemos visto su origen, tan distinto al de su primo, y terminamos comprendiendo las razones de su ira y su desapego (lo mejor de la historia son quizás esos retazos de la historia de origen). Ha crecido a lo largo del metraje, y queda lista para seguir su camino.

En total, Supergirl es una oportunidad desaprovechada. No es rematadamente mala, pero sí indiferente. Si se trata de un intento de construir el nuevo universo DC, el punto de comparación no le favorece: el nuevo Superman funcionaba bien, tanto en su estética como en la presentación del personaje y la manera de contar su historia, con momentos bajos incluidos. Esta Supergirl no alcanza la misma medida de encanto e ilusión.

Seguiré yendo al cine para reencontrar este universo. Solo espero que las próximas entregas sean mejores que esta. Más que irritarme, Supergirl me aburre un poco, y eso, para mí, es el pecado capital de una película.


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Supergirl

5.6

Puntuación

5.6/10

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