Las críticas de Laura Zurita:
Los últimos días de María Antonieta
París, 1792. La revolución del pueblo francés ha triunfado y el rey Luis XVI, junto a su esposa María Antonieta y sus hijos, son arrestados y encarcelados en la Tour du Temple, un siniestro castillo de París, a la espera de su juicio. Lejos del esplendor, los privilegios y las riquezas, la familia se encuentra aislada y vulnerable por primera vez en sus vidas. Estos serán los turbulentos últimos días de ambos monarcas antes de su histórica ejecución en la guillotina.
Los últimos días de María Antonieta (Le Déluge) está dirigida por Gianluca Jodice y escrita por Filippo Gravino y el propio Jodice. En el reparto encontramos a Guillaume Canet, Mélanie Laurent, Aurore Broutin, Hugo Dillon, Tom Hudson, Roxane Duran, Anouk Darwin Homewood, Vidal Arzoni y Fabrizio Rongione, entre otros. La película se estrena en España el 26 de junio de 2026, distribuida por Filmax.
La justicia y la venganza
Desde finales del siglo XX, y con creciente insistencia en los últimos años, una corriente de historiadores, escritores y cineastas ha empezado a revisar el relato heroico de la Revolución francesa. Se reconoce que fue un periodo decisivo para la Historia, pero invita a reexaminar su concepto de justicia y su coste humano. El énfasis pasa del idealismo hacia el Terror, las ejecuciones masivas, la violencia política convertida en sistema. En ese contexto se inscribe Los últimos días de María Antonieta, que desplaza el foco desde la épica revolucionaria hacia la experiencia del confinamiento y la pérdida de quienes, durante siglos, habían encarnado el poder absoluto.
El marco temporal de la película está bien definido: arranca tras el asalto a las Tullerías del 10 de agosto de 1792, cuando Luis XVI, María Antonieta y sus hijos son arrestados y confinados en la Torre del Temple, y se cierra con la ejecución del rey el 21 de enero de 1793. La película no llega a la muerte de la reina, que ocurrirá nueve meses después, a pesar del título. Se nos cuenta el fin de un régimen que atrapa a las personas que lo encarnan por el mismo hecho de existir.
Los últimos días de María Antonieta está bien investigada y es históricamente sólida. Inspirada en los cuadernos de Cléry, el ayudante de cámara que permaneció junto a Luis XVI hasta el final, la reconstrucción del cautiverio resulta rigurosa. Los reyes y su familia aparecen desde el principio fuera de su realidad y de su época, pequeños e incongruentes en unos espacios que ya no les pertenecen. Hay un detalle que lo dice todo: lo que los personajes reclaman una y otra vez son ropas limpias, como si buscaran una nueva piel, una identidad que sustituyera a la que la Revolución les ha arrancado.
Ambientación detallada
Los últimos días de María Antonieta se distingue por su ambientación detallada. La dirección de arte construye unos calabozos grises y en penumbra que acercan la película, en ciertos momentos casi al cine de terror: primero los salones medievales de aspecto fantasmal, con muebles fuera de sitio y luz casi inexistente; luego, a medida que el cautiverio avanza, unos calabozos que resultan directamente aterradores.
Hay poca luz (tanto en sentido literal como figurado), casi todo ocurre en interiores oscuros, y esa oscuridad refleja con coherencia el interior de los personajes, creando una atmósfera de desasosiego. Desafortunadamente, la narrativa no siempre sostiene lo que la estética promete. El guion tiene sus altibajos, con escenas de un realismo crudo y doloroso y otras que son verbosas y deliberativas.
Hay también una lectura política que sostiene sin explicarla en voz alta. Lo que se llama justicia en la pantalla se parece más a la venganza y a la frustración acumulada. No es casual que la película omita la muerte de los hijos de la pareja, que también perecieron en el proceso, sin que se pudiera acusarlos de nada. La película elige no ir ahí, pero el tema queda pendiente y sangrante.
Las interpretaciones permiten ver a las personas que viven bajo las pelucas. Guillaume Canet compone un Luis XVI reservado, interesado en proteger a su familia y dispuesto a poner buena cara a un destino desconocido. Mélanie Laurent encarna a una María Antonieta orgullosa y perdida, cuya frustración es coherente, pero a quien el guion deja menos espacio para crecer.
Con todo, Los últimos días de María Antonieta es una película que da un paso atrás y muestra personajes históricos desde un ángulo nuevo, dejando al espectador juzgarlos. Eso, en un tema señero y presente en la memoria colectiva como la Revolución francesa, hace que merezca la pena verla.
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