Las críticas de Laura Zurita:
La momia de Lee Cronin
En La momia de Lee Cronin, la joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro. Ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla.
La película está escrita y dirigida por Lee Cronin, como evidencia el propio título. En el reparto encontramos a Jack Reynor, Natalie Grace, Laia Costa, May Calamawy, Gideon Emery, Veronica Falcón, Emily Mitchell, Billie Roy, Hayat Kamille y Shylo Molina. La película se estrenó en España el 17 de abril de 2026 de la mano de Warner Bros. Pictures España.

El autor se apropia del título
La momia de Lee Cronin parte de una premisa sencilla pero inquietante: La hija de un periodista desaparece en el desierto y, años después, regresa. Lo que debería ser un reencuentro imposible se transforma en una pesadilla cuando la niña comienza a manifestar una transformación progresiva hacia algo inhumano. La amenaza no es solo física, sino íntima, familiar, profundamente perturbadora.
Es un movimiento osado que el director ponga su nombre en el título de la película. Dirigida y escrita por Lee Cronin, la película continúa la línea que el cineasta ya había explorado en Posesión infernal: El despertar (2023), apostando por un terror físico, agresivo, muy centrado en el cuerpo y su degradación. El reparto lo encabezan Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy y la joven Natalie Grace, cuya presencia resulta clave en el desarrollo emocional del relato.
Esta nueva versión supone, en cierto modo, un regreso al terror primigenio de las primeras versiones del mito, como La momia (Karl Freund, 1932), donde la figura central estaba asociada a una amenaza inquietante, casi sobrenatural, más cercana al horror que a la aventura. Ese enfoque se fue transformando con el paso del tiempo, especialmente a partir de La momia (Stephen Sommers, 1999), protagonizada por Brendan Fraser, que apostaba por un tono abiertamente lúdico, espectacular y orientado al entretenimiento. La versión de Lee Cronin recupera esa oscuridad original. Desde el primer momento, se percibe la voluntad del director de alejarse del imaginario clásico de las películas de momias, sarcófagos y vendas. No hay aquí aventura ni exotismo, sino una reinterpretación oscura, más cercana al terror doméstico que al relato arqueológico. Su estilo se apoya en una puesta en escena muy física, donde el horror se construye a través de lo orgánico, lo visceral, lo incómodo.
La momia de Lee Cronin funciona especialmente bien en su arranque, donde construye una atmósfera densa y perturbadora bajo una superficie pulida. La película se toma el tiempo para presentar a la familia y sus circunstancias, por lo que es lenta y minuciosa. Conforme nos adentramos en las circunstancias, hay una progresión clara de menos a más, un crescendo que va acumulando tensión y extrañeza. Cronin demuestra oficio en la creación de imágenes potentes y en la dosificación del impacto. Se van acumulando ideas, muchas de ellas bastante buenas, de las cuales buena parte quedan sin resolver.
Porque la película está llena de buenas intuiciones, de caminos posibles, de propuestas sugerentes que no siempre terminan de desarrollarse. La narración se dispersa, introduce elementos que prometen profundidad pero que quedan apenas esbozados, y ni la mitología ni las prácticas relacionadas con ésta quedan claras. Funcionan para hacer progresar la acción, y muy poco más. El resultado es una sensación de irregularidad, con ideas sueltas y fallos de guion, como si la película no terminara de decidir qué quiere ser. Casi todo el tiempo es terror, cierto, pero a veces se queda en una comedia absurda, y se producen vacíos sin resolver.
Dentro de ese entramado, la subtrama policial aporta un contrapunto interesante, especialmente gracias al personaje interpretado por May Calamawy, que dota de presencia y solidez a una línea narrativa interesante, pero que queda relegada a un segundo lugar. Su mirada, más analítica, contrasta con el caos emocional del núcleo familiar y aporta cierto equilibrio al conjunto.
Historia nada original, pero el apartado técnico es sobresaliente
En el plano interpretativo, el reparto responde con solvencia. Natalie Grace sostiene buena parte del impacto de la película con un trabajo físico perturbador, sobre todo teniendo en cuenta su juventud. Al tiempo, Laia Costa aporta una presencia emocional muy efectiva. También es de agradecer la presencia de intérpretes españoles en una producción de este tipo, algo que sigue siendo poco habitual y que aquí suma naturalidad y matices.
Donde La momia de Lee Cronin muestra mayores debilidades es en su relación con el propio mito que invoca. El componente mitológico aparece de forma superficial, casi como un decorado. Hay referencias, hay elementos reconocibles, pero falta una verdadera exploración de ese universo. Se echa en falta mayor profundidad, una construcción más sólida del trasfondo que dé sentido a lo que ocurre. La película parece más interesada en el efecto inmediato que en el desarrollo de su propio lore, y más cercana a historias de posesión que en mitología. Las historias que cuenta no son originales en modo alguno. Eso sí, desde el punto de vista técnico, el mundo en el que sucede la película está muy bien construido. Lo que más me ha impresionado es el diseño de sonido, con ruidos y silencios que llegan en el momento preciso y producen un efecto casi físico en el espectador.
Por último, hay que reconocer a la película su innegable capacidad para incomodar. La película impacta, perturba, se instala en un territorio desagradable del que no es fácil salir. Cronin construye un terror que busca no asustar, sino generar rechazo físico, una experiencia sensorial llevando el horror corporal hasta el límite. La película es larga, muy larga, pero pasan tantas cosas que mantiene al espectador entretenido. El final merece la pena, eso sí, pero deja muchas ideas colgadas y la resolución en el aire, casi preparando un regreso de ese lore en otra película.
Conviene avisar que La momia de Lee Cronin es desagradable, no apta para personas de estómago delicado. El terror es muy físico, sangriento y gore. Para los fans, esta película va a ser un placer. Si te gusta algo más sofisticado y sutil, esta película no es para ti. No es una obra redonda, pero sí una propuesta con personalidad. Ambiciosa, irregular, a ratos desbordada, pero también capaz de ofrecer imágenes y momentos de gran potencia. La película avanza con decisión, y seguramente una secuela nos diga hacia dónde.
¿Qué te ha parecido ‘La momia de Lee Cronin‘?
Descubre más desde No es cine todo lo que reluce
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



























