sábado, febrero 24, 2024

Teatro | Crítica de ‘Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda’: Danza, tragedia griega y campañas de Internet

Las críticas teatrales de Laura Zurita:
Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda

En Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda, un padre le cuenta un cuento a su hijo antes de dormir. Es Jason Russell, el activista y misionero responsable de la campaña viral “Kony 2012”. Su hijo es Gavin, un niño rubio de ojos azules en cuya mente se confunden la historia de los argonautas con la de su propio padre, la cara de Medea con la del genocida Joseph Kony, la Grecia clásica con el África negra. Esta noche va a tener pesadillas.

La Grecia Clásica y la Guerra de Uganda se miran frente a frente en este espectáculo de teatro, danza y música. El Colectivo Argonautas y la compañía Becuadro Teatro parten de la repercusión que tuvo la campaña Kony 2012, creada por el controvertido activista, misionero y cineasta Jason Russell para tratar de conseguir el arresto de unos de los presuntos criminales de guerra más peligrosos del siglo XXI, el ugandés Joseph Kony. La obra indaga sobre la legitimidad para hablar del dolor del otro, uniéndola a la reflexión sobre temáticas como el colonialismo y la raza.

Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda está hecha sobre el texto de Paloma Arroyo, con dirección de Ana Contreras, e interpretada por Esther Arranz, Nadal Bin, Begoña Caparrós, Rita Carrasco, Mamadou Coulibaly, Thomas King Jessica Miranda, Julio Provencio y Paola T. La obra se representa del 30 de noviembre al 9 de diciembre de 2023, de jueves a sábado a las 20h30, en la Sala Cuarta Pared.

Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda

Verdades y mentiras

Un vídeo pidiendo el arresto de Joseph Kony, el líder fugitivo de la milicia ugandesa Lord’s Resistance Army (Ejército de Resistencia del Señor), se extendió por Internet atrayendo una ola de apoyo en Twitter y Facebook, aunque también reacciones escépticas respecto al grupo de cineastas basados en San Diego que realizaron el documental.

El vídeo de 30 minutos colgado en YouTube es la pieza central de una campaña que se extendió por Twitter a través de hashtags como #Kony2012 o #stopkony. El vídeo tuvo millones de visualizaciones, y los tuits sobre Kony se convirtieron en trending topic en todo el mundo. Una gran cantidad de celebridades, incluyendo a George Clooney, Rihanna, Justin Bieber y Oprah, se unieron al coro virtual de apoyo a la causa.

La campaña es obra de Invisible Children, una organización en principio sin ánimo de lucro con sede en San Diego dirigida por Jason Russell, un cineasta que había viajado al norte de Uganda. El grupo pedía a la gente que los ayudaran a hacer a Kony conocido por sus atrocidades. El vídeo se permite yuxtaponer fotos del hijo de Russell en el sur de California con la difícil situación de los niños de Uganda.

Pero hay más en esta historia. Que Koney ya no estaba en Uganda en ese momento o que la campaña sirvió para abrir Uganda a la intervención de las tropas americanas. La compaña estaba muy cercana a la iglesia evangelista, cuya extensión en países extranjeros tiene un tono marcadamente político, hasta tal punto que algunos la consideran una herramienta de propaganda norteamericana. Jason Russel también dio mucho que hablar al salir desnudo y alucinando a la calle, por lo que fue detenido por escándalo público, y tampoco parece que adoptara a un niño ugandés, como él mismo contaba. La verdad y la mentira se entremezclan en la campaña, con propósitos poco claros.

Al tiempo que se cuenta la historia de Jason Rusell, se revisa la historia del otro Jasón, el del vellocino de oro, y su esposa Medea, conquistada, abandonada y filicida. Al menos esa es la versión que se ha contado, que también merecería la pena revisar, ya que como siempre la historia que permanece es la contada por el ganador.

Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda

Espectáculo colorido y dinámico

Mientras conquista al público con una mezcla de tragedia griega, danza y cultura popular, Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda plantea preguntas acerca de quién cuenta las historias, y nos hace conscientes de todos los narradores tienen sesgos. A veces el texto es algo grandilocuente, pero tiene el valor de hacer al público reflexionar.

Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda es un espectáculo colorido y dinámico, que plantea preguntas muy relevantes aunque no pretende responderlas. El texto se acompaña de una escenografía original y muy vistosa, en la que se combina tragedia griega, temas musicales, danza contemporánea, y cultura popular.


¿Qué te ha parecido la obra Érase una vez un G.I. Joe en la Cólquide de Uganda?

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