Crítica de ‘Muñecas de piel‘: Mirada poderosa sobre un problema terrible

Las críticas teatrales de Laura Zurita:
Muñecas de piel

El 20 de marzo de 2020 hallaron muerta a una joven de 17 años en un arroyo de una región del sur de Uruguay. Al encontrarse su móvil, se descubrieron chats eróticos de adultos con ella y otras adolescentes. A raíz de las investigaciones policiales, 32 personas fueron imputadas: un exjuez de menores, abogados, arquitectos, docentes, empresarios, concejales, relaciones públicas… Se les acusaba de explotar sexualmente a adolescentes menores de edad.

El caso, de un gran impacto mediático en Uruguay, donde se le conoció como Operación Océano, lo ha convertido la dramaturga y directora uruguaya Marianella Morena en la obra teatral Muñecas de piel, que Colectivo La Morena presenta en la Sala Verde de Teatros del Canal en octubre de 2022.

Muñecas de piel está escrita y dirigida por Marianella Morena e interpretada por Álvaro Armand Ugón, Sofía Lara y Mané Pérez.

AVISO: el espectáculo contiene escenas de violencia, desnudos integrales y sexo explícito.

Pedofilia y prostitución

Muñecas de piel habla de temas muy duros: Pedofilia, explotación de menores y, de una forma sofisticada, de prostitución, el fenómeno de Sugar baby (SB)/Sugar daddy (SD). El SD paga por citas, por experiencias, por sexo,  pagan por sentirse acompañados y queridos, al tiempo que el hecho de pagar les da un gran poder. Los SD, mayoritariamente chicas, usan su dinero fácil de muchas formas, frecuentemente en drogas. Todo el cuadro es mucho más terrible cuando las víctimas son menores, de hasta trece años de edad.

Arquetipos en el escenario

En la obra tenemos tres personajes, tres arquetipos. Por un lado, la niña de catorce años, la víctima, que se mueve entre la euforia de las drogas y los tormentos íntimos. Por otro, la fiscal, vestida de traje de chaqueta y de racionalidad, que persigue implacablemente detener y castigar los delitos, con un discurso fuerte, contundente, si bien seco y difícil. Por último, el victimario, una persona con una vida por lo demás normal, familia, hijos, que pone mil excusas para demostrar que el abuso de menores, después de todo, no es tan malo. Una de los aspectos más impactantes y perturbadores de la obra es que esas excusas se entregan de manera persuasiva, calmada, con su propia y horrible coherencia. 

Con estos tres arquetipos en el escenario se reproducen distintas situaciones: las citas tranquilas entre SD y SB, los abusos y la violencia sobre las menores, los victimarios tranquilamente en casa con sus familias como padres ejemplares, la presentación de pruebas. Los hechos descarnados, explícitos, golpean en la conciencia del espectador. Si bien Muñecas de piel está ambientada en Uruguay, podría ser cualquier país, como las víctimas y los victimarios podrían ser cualquiera de las personas que viven a nuestro alrededor. 

Los actores están profundamente comprometidos con su mensaje y trabajan de forma convincente e implacable. Con una técnica excelente, se les entiende todo el tiempo, hasta en los momentos en los que sus voces se superponen y en los momentos de emoción. Un aplauso para ellos. 

Muñecas de piel es una obra poderosa, comprometida, bien ejecutada, sobre un problema terrible y difícil de erradicar.

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