Crítica de ‘Una historia de amor italiana‘: La vida en pareja como misión de superhéroes

Las críticas de Laura Zurita:
Una historia de amor italiana

Anna es una dibujante de personalidad impulsiva e inconformista, y Marco, un profesor de física convencido de que todo se rige por una especie de fórmula. Juntos sin ninguna razón aparente, harán todo lo posible para amarse el uno al otro toda la vida. 

Una historia de amor italiana está dirigida por Paolo Genovese, director del uno de los grandes éxitos del cine italiano de los últimos años, Perfectos desconocidos. Escrita por el propio Paolo Genovese junto a Rolando Ravello y Paolo Costella, está protagonizada por Jasmine Trinca (Fortunata, La mejor juventud) y Alessandro Borghi (Suburra: la serie, No seas malo, En mi propia piel, Fortunata), junto a Greta Scarano, Vinicio Marchioni, Linda Caridi y Elena Sofia Ricci (Silvio (y los otros)). La película se estrena en cines el 2 de septiembre de 2022 de la mano de A Contracorriente Films.

Historia narrada en varios planos temporales

Anna y Marco son una pareja con una larga historia juntos (y separados).  Está contada de una forma interesante, en la que se juega con el tiempo, y hay que estar atento para saber en qué momento del tiempo nos encontramos (los cortes de pelo y estilo de afeitado ayudan en esto). Información esencial para entender su historia se entrega casi al final, y, cuando todas las piezas están en su lugar, vemos que la historia es rica y compleja, que han tenido sus encuentros y desencuentros, y que amarse no siempre es fácil. Esta forma de narrar puede resultar confusa, pero también es divertida, y, a veces, pone un punto de ironía a los diálogos y las situaciones con las que nos encontramos. 

La pareja como misión superheroica

Posiblemente lo mejor de Una historia de amor italiana sea la idea que tiene Anna de que, en nuestro mundo actual, las parejas (definidas como personas que están juntas durante largo tiempo) son los verdaderos superhéroes, enfrentados a los terribles villanos del tiempo, la rutina y la falta de comunicación. Las viñetas de Anna son más dulces que hilarantes, y nos cuentan mucho de la relación de ambos, confirmando que la creación es, casi siempre, un espejo más o menos deformado del creador. De hecho, el título original de la película, que puede traducirse sencillamente por Superhéroes, sería más adecuado y daría una imagen más afinada del tema de la película que el que ha terminado por tener.

También es interesante la discusión de si las parejas se forman por el destino o por el azar, con el atinado comentario de destino y casualidad son en realidad la misma cosa, dependiendo de cómo se miren.

La emoción

La película tiene un par de puntos débiles. Las clases de física de Marco son poco verosímiles, y se utilizan más bien como escenificación de sus diálogos interiores, en un personaje que habla poco de sus emociones. Y las decisiones que Anna toma al final de la película tampoco se antojan coherentes, con lo que los últimos 10 minutos adquieren un tono edulcorado que no casa del todo bien con el resto de la película. Pero la pareja protagonista es tan intensa, y tienen tanta química entre ellos, que los personajes nos importan y nos parece conocerlos.  Al final, a pesar de las dudas que pueda plantear el análisis racional de la historia, la emoción nos gana y la película conmueve al espectador, porque nos involucra a nuestro pesar en una historia con sabor, un poco amargo, a realidad.

En resumen, Una historia de amor italiana es una película sobre lo difícil y hermosa que puede ser la vida en pareja, para ver en buena compañía.


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Una historia de amor italiana

7

Puntuación

7.0/10

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