Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘El pájaro azul’ (1976)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
El pájaro azul (1976)

El pájaro azul (The Blue Bird) es un filme infantil de aventuras fantásticas coproducido por Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, y que está dirigido por George Cukor (Ricas y famosas, Mi Fair Lady). El guion corre a cargo de Hugh Whitemore (La carta final, Amenaza de tormenta), Alfred Hayes (Paisà, La mano izquierda de Dios) y Alexei Kapler (El hombre anfibio, Ella defiende la patria), que adaptan la obra de teatro homónima «L’Oiseau bleu» de Maurice Maeterlinck. El cuento relata como dos niños abandonan su hogar para ir a buscar el pájaro azul de la felicidad, que ha de ayudar a sanar a una vecina enferma. Empiezan así un largo viaje a través de un mundo de fantasía. Está protagonizada por Elizabeth Taylor, Todd Lookinland, Patsy Kensit, Jane Fonda, Ava Gardner, Cicely Tyson, Will Geer, Mona Washbourne y Robert Morley.

Un cuento sobre la búsqueda de la felicidad perjudicado por el paso del tiempo

El pájaro azul es una película-cuento extrañísima que ha quedado perjudicada por el paso del tiempo. La adaptación de la obra teatral «L’Oiseau bleu» del simbolista belga de Maurice Maeterlinck no tiene nada que ver ni con el cuento romántico de igual título escrito por Madame d’Aulnoy, ni con el manga de Takashi Murakami sobre el proceso de duelo dentro de la familia, ni con el poema figurativo de Charles Bukowski sobre los miedos a mostrar nuestro verdadero yo a los demás. La historia que cuenta la película es una metáfora sobre la eterna búsqueda de la felicidad en todo aquello que no tenemos a nuestro alcance cuando en realidad la verdadera felicidad se halla en nuestro hogar, con nuestra gente y en nuestro propio interior.

La obra funcionó muy bien en sus representaciones teatrales, pero bastante menos en sus adaptaciones al cine que, además de suponer uno de los mayores fracasos en la carrera de George Cukor, ya había sido llevada al cine en cuatro ocasiones más, destacando la versión muda de Maurice Tourneur en 1918, la sonora de Walter Lang en 1940 con Shirley Temple como protagonista y la cinta de animación de Vasili Livanov realizada en 1970. Esta quinta adaptación es imaginativa, ostentosa y kitsch, intentando imitar fuera de tiempo la estética que tenía el El mago de Oz (Victor Fleming, 1939), incluso con algún ademán de musical, pero la historia era demasiado filosófica para ser comprendida en su totalidad por el público infantil de la época, al tiempo que era demasiado cándida para atraer a un público adulto. Además, vista con ojos actuales la película se convierte en una bizarrada mayúscula a la altura del Cats de Tom Hooper.

Mala vibra en el rodaje

El contexto en que fue creada El pájaro azul ya es extraño en sí mismo. En plena Guerra Fría, fue la primera coproducción entre Estados Unidos y la Unión Soviética con un equipo técnico integrado por personas de ambas nacionalidades, teniendo que sustituir a varios estadounidenses por británicos para no levantar suspicacias por espionaje al realizarse el rodaje dentro de las fronteras soviéticas. George Cukor estaba encantado de rodar en el mismo estudio en que Sergei M. Eisenstein había filmado una obra maestra de cine mudo El acorazado Potemkin (1925), pero los problemas y rencillas en el set fueron constantes, algo que se transmite en las extrañas vibraciones que desprende la película.

El propio director acabó enemistado con el productor ejecutivo Edward Lewis hasta tal punto que no se dirigían la palabra y solo se comunicaban a través de sus respectivos abogados. Tampoco acabó bien la relación de Cukor con la actriz Cicely Tyson, la cual cada mañana ironizaba preguntando si ya se había muerto el director tras acusarle este de emplear magia negra para desestabilizar el rodaje. Por otro lado, el director de fotografía lituano Jonas Gricius tuvo que ser sustituido por Freddie Young tras descubrirse que nunca había realizado una película a color y no disponía de los conocimientos necesarios para realizar su trabajo. Pero el chisme más surrealista de todos los que trascendieron fue la acusación de que los colombicultores que se encargaban de adiestrar las palomas que aparecen en pantalla se comieron algunas de ellas… En fin, una ristra de despropósitos que generaron muy mal ambiente en el rodaje de un filme que precisamente apela a los buenos sentimientos y a las emociones más puras. ¿Qué podía salir mal?

El alma de todas las cosas

Centrándonos en el apartado puramente cinematográfico, El pájaro azul es un cuento surrealista donde solo destaca el trabajo de vestuario y decorados, aunque cuesta asimilar hoy en día los «disfraces» de algunos personajes más propios de «Barrio Sésamo» como los del actor George Cole haciendo del perro Tylo o la citada Cicely Tyson de la gata Tylette, ambos se llevan la peor parte con algunas escenas realmente ridículas. Y es que en este cuento todos los objetos y animales tienen alma, igual que pensaba el bondadoso cazador Dersu Uzala, así que la aventura-sueño de los niños protagonistas, Tyltyl (Todd Lookinland) y Mytyl (Patsy Kensit), irá acompañada por sus fieles animales con voz y rostros humanos, pero también junto al alma humanizada de otros elementos que les rodean en su vida diaria como una hogaza de pan (Richard Pearson) o la leche derramada (Margarita Terekhova), ¡sic!

Entre el extenso reparto encontramos también a Jane Fonda interpretando a la Noche, de la que se dice iba persiguiendo a los técnicos soviéticos para convencerles acerca de sus postulados políticos, o nuestra querida Ava Gardner que aquí aparece solo unos diez minutos encarnando nada menos que a la Lujuria o, la más destacada de todas, Elizabeth Taylor, que interpreta hasta cuatro papeles distintos, la Madre, la Bruja, la Luz y el Amor Maternal.

El pájaro azul es un cuento simbólico, conservador y moralista sobre encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, en la familia y en el calor del hogar, sin desear ni dejarse vencer por nuestros anhelos y ambiciones. Aún reconociendo su tono educativo para un público infantil creo que funciona mejor en el relato simbólico de Maurice Maeterlinck o en adaptaciones teatrales y animadas, pero esta versión naíf de acción real pergeñada por George Cukor ha quedado terriblemente envejecida con el paso del tiempo y dudo mucho que su mensaje pudiera calar en los niños actuales. Si eres de los que la viste hace muchos años, te recomiendo que conserves su recuerdo antes que volver a verla.


¿Qué te ha parecido la película?

El pájaro azul

5

Puntuación

5.0/10

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