70 SSIFF. Made In Spain. Crítica de ‘El color del cielo’: Breve reencuentro

Las críticas de Daniel Farriol en el 70 Festival de San Sebastián:
El color del cielo

El color del cielo es un drama romántico español dirigido por Joan-Marc Zapata, que también coescribe el guion junto a Lluís Van Eeckhout. La historia sigue a una estrella del cine que viaja a Suiza para una sesión de fotos con una importante revista de moda y en el hotel donde se aloja se con un filósofo español a quien conoció años atrás. Este reencuentro les llevará a revisitar el pasado y preguntarse a dónde les lleva el camino que escogieron. Está protagonizada por Marta Etura (El guardián invisible, Mientras duermes), Francesc Garrido (Asamblea, La adopción), Carlos Leal, Agustina Leoni, Daniel Rohr, Pino Montesdeoca, Jörg Reichlin y Werner Biermeier. La película se ha presentado en España como película inaugural de la Sección Made In Spain de la 70 edición del Festival de San Sebastián.

Antes y después del amor

El color del cielo es la ópera prima del catalán Joan-Marc Zapata, rodada en Suiza, parcialmente en inglés, y con un formato de pantalla 4:3, como marcan las leyes no escritas del reciente cine independiente. Se trata de un drama romántico que combina los universos de Lost in Translation (Sofia Coppola, 2013) y la trilogía del amor de Richard Linklater iniciada con Antes del amanecer (1995) y continuada después en Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013).

Aquí tendremos a dos personajes insatisfechos que comparten un pasado común y que se reencuentran en un hotel cercado por paisajes idílicos en el que quedarán atrapados durante unos días. Juntos ahondarán en sus recuerdos mediante largos paseos y conversaciones acerca de sus respectivas vivencias en esos años de desencuentro. En la película hay una tercera pata, la influencer Alabama (Agustina Leoni), un personaje en el que no se termina de profundizar, pero que sirve para remarcar la soledad de la fama y el aislamiento que nos provocan las ventanas tecnológicas convertidas en vertederos de emociones fingidas y disfraces para nuestra realidad cotidiana.

Ella y él

Pero en esta reseña sobre El color del cielo vamos a centrarnos en la pareja protagonista que es el núcleo narrativo de la historia. Ella es Olivia Brontë (Marta Etura), una actriz de éxito que ha renunciado a interpretar las obras clásicas de teatro que tanto le encantaba representar cuando era joven, prefiriendo acoplarse a los dictados del mercado y su representante para mantenerse en el candelero mediante una carrera artística en la que debe aceptar trabajos comerciales que le resultan mucho menos satisfactorios. Está casada y tiene dos niños a los que adora, pero no parece ser feliz en esa relación.

Él es Tristán del Val (Francesc Garrido), un reconocido filósofo de aspecto solitario y algo desaliñado que ha sido invitado para dar una conferencia en el hotel donde también se hospeda Olivia. Es un hombre locuaz y pragmático que también ha abandonado su verdadera pasión que era escribir.

Durante un breve encuentro en el hotel suizo, los dos viejos amantes rememorarán el romance de un pasado que nunca han llegado a olvidar y les ha acompañado a lo largo de sus vidas. Zapata remarca el tono trágico de su obra con constantes referencias musicales a la ópera «Tristán e Isolda» de Richard Wagner, como si quisiera dividir la película en los mismos tres actos. Sin llegar a los extremos de acabar muriendo de amor, Olivia y Tristán son dos almas complementarias que una vez decidieron vivir separadas y ahora ya nunca podrán volver a caminar juntas.

Estrellas y máscaras

El color del cielo es un filme que adolece de un ritmo perezoso y de una evidente falta de presupuesto (está financiada parcialmente mediante micromecenazgo), sin embargo, el tercer acto es de una belleza exquisita. El director saca partido a la puesta en escena, por ejemplo, en muchos planos decide aplastar a sus personajes bajo cielos o techos que ocupan el tercio superior del cuadro para mostrar el peso del pasado, aprovechando también el maravilloso uso cromático de la fotografía que hace Àlex Pizzigallo.

Las imágenes dialogan entre sí acerca de la soledad, la desazón por las expectativas no cumplidas y la fugacidad del amor verdadero que crece en nuestro interior precisamente por la imposibilidad de retenerlo. Para ello utiliza como lienzo en blanco el rostro de los siempre estupendos Francesc Garrido y Marta Etura que saben expresar ese mundo de emociones salvaguardado bajo las apariencias de los convencionalismos sociales.

El momento álgido de la película es cuando suena la canción «Stars», interpretada por Nina Simone, para un último baile, íntimo y doloroso, una canción que habla de ellos mismos enfrentados a sus respectivas soledades «viven sus vidas en cafés tristes y salas de música» y que igualmente resume la mascarada en su relación «pero nunca sabrán el dolor de vivir con un nombre que nunca tuviste o los muchos años olvidando lo que sabes demasiado bien». En definitiva, El color del cielo es un estimable y elegante drama romántico con suficientes puntos de interés para enamorarnos de su pequeña historia, aunque es cierto que acaba siendo demasiado deudor de sus referentes cinematográficos.


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El color del cielo

7.5

Puntuación

7.5/10

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