70 SSIFF. Retrospectiva – Claude Sautet. Crítica de ‘Armas para el Caribe (L’ arme à gauche)‘ (1965)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en el 70 Festival de San Sebastián:
Armas para el Caribe

En 1965, Claude Sautet firmó su tercer largometraje como director tras Bonjour Sourire! y A todo riesgo. Tras una desenfadada comedia musical y un audaz clásico de esa variedad del cine negro que fue el polar francés, Sautet se avino a dirigir esta coproducción franco-hispano-italiana sobre la novela «Ont-ils des jambes» de Charles Williams cuyo guion escribió en colaboración con Michel Lévin, Fouli Elia y con el propio autor de la novela.

Jacques Cournot (Lino Ventura) es un navegante francés que está pasando unos días de asueto en el Caribe cuando un sofisticado empresario llamado Hendrix (Alberto de Mendoza) le pide que haga una tasación del “Dragón” un barco que está interesado en comprar pero que, por razones en principio ocultas, no quiere ponerse en contacto directamente con su dueña, la Sra. Osborne (Sylva Koscina), una viuda (supuestamente) rica que está en Estados Unidos ajena a este interés. Los hechos se precipitan cuando al día siguiente de que Jacques visite el barco, este haya sido robado y Hendrix haya desaparecido.

A partir de aquí se desarrolla una trama más vinculada (en fondo y forma) con el cine de serie B americano que con la tradición del cine francés. A caballo entre el thriller y el cine de aventuras en alta mar, Armas para el Caribe adquiere su propia personalidad a través del ritmo fluido de la narración, sin tiempos muertos ni secuencias de relleno. Tras una sucinta introducción de los personajes, alguno presentado de forma un tanto arquetípica, Sautet se apoya en una puesta en escena emparentada con la estética del comic: los planos se suceden como si fueran viñetas en las que incluso los malhechores adoptan las posturas y gestos propios de los personajes dibujados.

El relato no se sale de los márgenes de una producción menor, los acontecimientos se irán complicando hasta que se descubra que detrás de la desaparición del barco hay un turbio asunto de tráfico de armas y se haga preciso que se persone en el Caribe la dueña del “Dragón” (Koscina) y se introduzca el elemento femenino en una historia clásicamente testosterónica llena de borrachos sin escrúpulos, mamporros, tiroteos y traiciones.

Lo mejor que puede decirse de Armas para el Caribe es que es sumamente entretenida y ha resistido relativamente bien el paso del tiempo. Su protagonista masculino, Lino Ventura, a pesar de no dar el canon físico de héroe de acción, se sirve de su rostro duro (vestigios de su pasado como luchador grecorromano) para interpretar a un hombre de pocas palabras, circunspecto, mirada enigmática y ciertos principios éticos que no encajan del todo en el ambiente portuario en el que se desarrolla la mayor parte del film. En cuanto a Sylva Koscina, una actriz menor pese a su gran popularidad que la llevaría a ser chica Bond (Desde Rusia con amor) y convertirse en un mito erótico a finales de los sesenta, se limita a cumplir y poner una pequeña cuota de sensualidad sin ningún alarde interpretativo.

Completan el reparto un yanqui malo un poco estereotipado interpretado por Leo Gordon y el ya citado Alberto de Mendoza que apenas tiene momentos de lucimiento. La película fue un soberano fracaso y estuvo a punto de llevar a Claude Sautet a abandonar su incipiente carrera como director. Afortunadamente no fue así y su siguiente película, Las cosas de la vida, fue un gran éxito y el inicio de una fructífera colaboración con Romy Schneider y Michel Piccoli.


Armas para el Caribe podrá verse durante el 70 Festival de San Sebastián en dos pases:

  • Viernes 16 a las 18:00 en la Sala Príncipe 6
  • Martes 20 a las 22:30 en la Sala Príncipe 6

Armas para el Caribe

5.5

Puntuación

5.5/10

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