Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Terremoto’ (1974)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
Terremoto (1974)

Terremoto (Earthquake) es un drama estadounidense dirigido por Mark Robson (El valle de las muñecas, El premio), con guion de George Fox y Mario Puzo (El padrino, Superman), perteneciente al subgénero de catástrofes. La historia muestra la lucha por la supervivencia de una serie de personajes afectados por un temblor de gran intensidad que devasta de forma inesperada la ciudad de Los Ángeles. Está protagonizada por Charlton Heston, Ava Gardner, George Kennedy, Geneviève Bujold, Lorne Greene, Richard Roundtree, Walter Matthau, Marjoe Gortner, Barry Sullivan y Victoria Principal.

El cine de catástrofes

A menudo es considerada Terremoto como una película menor dentro del género catastrofista que tanto proliferó en los años 70 y 80, en gran parte por su coincidencia en el tiempo con el estreno de la muy superior El coloso en llamas (The Towering Inferno) (John Guillermin e Irwin Allen, 1974). Sin embargo, en esta visión de Mark Robson sobre la ciudad de Los Ángeles siendo devastada por un terremoto de gran magnitud, hallaremos los códigos habituales y la espectacularidad necesaria que hacen tan entretenidas las películas de catástrofes, y que más que ser una simple «moda» pasajera pueden verse como una influencia imprescindible de muchos blockbusters del Hollywood reciente y de cineastas tan exitosos como Roland Emmerich o Michael Bay.

En esta ocasión, diversos temblores de tierra comienzan a afectar a Los Ángeles como un señal de alarma de lo que se avecina. La película se toma su tiempo hasta la llegada de «el gran terremoto», pasarán más de 5o minutos hasta mostrar una cámara agitada como una coctelera durante 9 minutos que dura aproximadamente la escena del desastre. Antes habrá margen suficiente para presentarnos a una serie de personajes muy diversos que incluyen, entre otros, al agente de policía Slade (George Kennedy), un motorista de espectáculos circenses llamado Miles (Richard Roundtree), el encargado de un supermercado (Marjoe Gortner) que está obsesionado con la sexy Rosa (Victoria Principal), o un triángulo sentimental entre el arquitecto Graff (Charlton Heston), su esposa Remy (Ava Gardner) y su amante Denise (Geneviève Bujold), con la complicación añadida de que Royce (Lorne Greene), el padre de Remy es también el jefe de Graff. Tampoco podemos olvidarnos del borrachuzo de bar que interpreta de forma silente y recurrente Walter Matthau a modo de cameo bajo el seudónimo de Walter Matuschanskayasky.

Como suele suceder en este subgénero, habrá espacio entre el reparto para algún científico que vaticina lo que va a ocurrir de forma anticipada y para los políticos de turno que harán oídos sordos porque no quieren que cunda el pánico entre la población y se desate un caos que llegará igualmente, aunque en esta ocasión son personajes secundarios. La ciencia siempre está por delante de la política en este tipo de películas, es como debería ser también en el mundo real.

El sonido y los efectos visuales

Una de las características principales de Terremoto es que se rodó con un sistema de sonido revolucionario llamado Sensurround que fue desarrollado al unísono por la RCA y la Universal. Consistía en unas vibraciones de baja frecuencia que, tras instalarse en las salas donde se proyectaba la película, producía en el público la sensación inmersiva de estar viviendo un terremoto real mediante la vibración de sus asientos sincronizada con las imágenes. La experiencia no fue del todo satisfactoria y algunos espectadores sufrieron mareos y vómitos, así que el sistema solo fue empleado en tres ocasiones más con La batalla de Midway (Jack Smight, 1976), Montaña rusa (James Goldstone, 1977) y Galáctica, el Universo en Guerra (Richard A. Colla, 1978). Pese al fracaso del Sensurround, el sistema fue precursor de muchas opciones nuevas con las que aún se experimenta para dotar de mayor realismo a la experiencia cinematográfica en salas.

Más allá del sonido y de la excelente banda sonora compuesta por un joven John Williams que fue apodado como «King of the Disaster Scores» tras realizar también la partitura de La aventura del Poseidón (1972) y de El coloso en llamas (1974), lo mejor que tiene Terremoto son unos espectaculares efectos visuales que aún hoy tienen vigencia utilizándose miniaturas y otros trabajos artesanales que no requerían del CGI actual para hacerlos creíbles. De ahí que los apartados de sonido y de efectos especiales fueran premiados con sendos Oscar de la Academia.

Eso sí, hay que reconocer que hay un momento especialmente cutre en la escena de un ascensor cuyos cables de sujeción se rompen y el habitáculo se estrella a gran velocidad espachurrando a todos los que se habían subido. Al no querer mostrar en pantalla la salvaje muerte de la gente (se desestimó en montaje parte del metraje filmado, así como de otras sangrientas escenas que incluían hasta una decapitación), se optó por mostrar una animación con la salpicadura de la sangre directamente a cámara como si estuviéramos en una viñeta de cómic. No sé de quién sería la genial idea, pero espero que fuera despedido.

Dos versiones distintas para cine y televisión

La idea de Terremoto se inspiró libremente en el terremoto de magnitud 6,6 que sacudió el Valle de San Fernando el 9 de febrero de 1971. El primer borrador del guion fue escrito por Mario Puzo que trasladó la acción principalmente a Los Ángeles, pero la inclusión de multitud de personajes y zonas geográficas encarecía en exceso la producción, así que aprovechando que Puzo ya estaba embarcado en la secuela de El padrino junto a Coppola, se decidió sustituir al guionista por el inexperto George Fox para que reescribiera algunos pasajes y acotara toda la acción a la zona de Hollywood. La película que llegó a los cines tiene una duración de 123 minutos, pero para su emisión en televisión se optó por rodar nuevas escenas.

La NBC planeó un superestreno televisivo en 1976 en prime time que debía ser el inicio de una serie de producciones de características similares. Era demasiado extensa para emitirla de una sola vez junto a los anuncios publicitarios y demasiado corta para hacerlo en dos partes, así que se optó por recuperar parte del material desechado en la sala de montaje y rodar material extra que incluso incluía una subtrama totalmente nueva que sucedía en el interior de un avión que debía realizar un aterrizaje de emergencia con el asfalto abriéndose bajo sus ruedas. La idea era que la emisión de la primera parte finalizará con el cliffhanger de la secuencia del terremoto para dejar al espectador con ganas de saber que ocurriría después.

Lo único reseñable de todo ese material nuevo es una escena de 6 minutos que amplifica la subtrama entre Joy y Rosa donde vemos al primero espiando/acosando a la chica en su apartamento mientras se viste con la camiseta promocional del evento de «Miles». Es un momento de transición que da a entender mejor la psicopatía obsesiva que tiene el empleado del supermercado por la chica, ya que en una escena posterior a la catástrofe intentará violarla entre las ruinas, algo que en la versión corta quedaba un poco forzado. El resto de escenas añadidas no aporta nada, el propio Mark Robson se negó a rodarlas y tuvo que ser sustituido por el montador Gene Palmer.

La doble moralidad

Terremoto es una estupenda incursión en el cine de catástrofes naturales que contiene escenas de gran tensión dramática como pueden ser el rescate final en un aparcamiento a punto de ser anegado por el torrente agua procedente de una presa que ha cedido o la secuencia que acontece en el edificio de oficinas en la que al quedarse sin escaleras deben descender del piso superior mediante una silla atada a una manguera. La solidaridad y la lucha por la supervivencia son los ejes emocionales que mueven a unos personajes que conocemos lo suficiente para que nos importen, sabiendo de antemano que todos no van a sobrevivir como regla no escrita de este subgénero cinematográfico en pos de un mayor realismo y porque «los terremotos sacan lo peor de algunas personas».

En ese sentido el desenlace fue reescrito, ya que el guion original planteaba un «final feliz» para la pareja de amantes formada por Graff y Denise, algo que no convencía demasiado al protagonista, Charlton Heston, del cual es conocido su conservadurismo y una ambigua moralidad como líder de la Asociación Nacional del Rifle. Así que finalmente se decidió incluir una escena de sacrificio heroico que redime al hombre de sus pecados extramatrimoniales en la que renuncia a irse con su amante para intentar salvar la vida de una esposa a la que odia.

De nuestra admirada Ava Gardner poco bueno podemos decir en esta ocasión, se la ve desubicada y muy exagerada en todas las escenas que participa. Interpreta aquí otra vez a una mujer alcoholizada que vive atrapada en un matrimonio infeliz y a la que incluso vemos fingir un suicidio para llamar la atención de su marido infiel. Su personaje tiene un comportamiento odioso y la teatral interpretación de la actriz se siente fuera de lugar respecto al resto del reparto, algo que hace que aún más difícil el empatizar con esa mujer rota por dentro. Se habló mucho de lo ridículo que era colocar al actor Lorne Greene como padre de Ava cuando en la vida real tan solo les separaban 7 años, pero no se habló tanto de la diferencia de edad en las relaciones sentimentales entre Charlton Heston y Geneviève Bujold (19 años) o la sugerida entre George Kennedy y Victoria Principal (25 años) que hubiera tenido su continuidad en la secuela que durante un tiempo se planteó, también escrita por George Fox, y donde la acción se trasladaba de Los Ángeles a San Francisco.


¿Qué te ha parecido la película?

Terremoto

7.5

Puntuación

7.5/10

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