Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Mayerling’ (1968)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
Mayerling (1968)

Mayerling es un drama histórico y romántico que está escrito y dirigido por Terence Young (Sola en la oscuridad, Desde Rusia con amor), adaptando las novelas «Mayerling» de Claude Anet (seudónimo de Jean Schopfer) y «The Archduke» de Michel Arnold, con diálogos adicionales de Denis Cannan (Viento en las velas, La pícara tahitiana) y Joseph Kessel (Belle de jour, La noche de los generales). Es la trágica historia verídica del príncipe heredero Rudolf del Imperio austrohúngaro y su amante la baronesa Mary Vetsera, que vivieron un amor prohibido a espaldas de los designios del Emperador. Está protagonizada por Omar Sharif, Catherine Deneuve, James Mason, Ava Gardner, James Robertson Justice, Geneviève Page, Andrea Parisy y Ivan Desny.

La muerte de unos amantes como desencadenante de una guerra

Mayerling era el nombre de un pabellón de caza situado cerca de Viena que pertenecía al heredero del Imperio autrohúngaro, Rodolfo de Habsburgo, que murió allí en extrañas circunstancias junto a su amante, la Baronesa María Vetsera. En un principio, todo parecía indicar que se trató de un pacto de suicidio en el que los amantes decidieron morir juntos ante la imposibilidad de consagrar su amor. Él estaba ya casado con la Princesa Estefanía de Bélgica y, su padre, el Emperador Francisco José I de Austria, no aprobaba esa relación e impidió que se divorciase de su mujer. Sin embargo, investigaciones posteriores han evidenciado contradicciones en la versión del suicidio y la hipótesis que ha trascendido es que las muertes fueron en realidad un asesinato con connotaciones políticas.

En la película de Terence Young se utiliza parcialmente toda la documentación existente. Se ofrecen algunas píldoras sobre la tensa situación política que había entonces, con el pueblo al borde de la rebelión y miembros de otros países intrigando en secreto para derrocar al Emperador y colocar a Rodolfo en su lugar. Pero, lo cierto es que la trama termina decantándose hacia la tragedia romántica y compra de lleno la teoría del suicidio que además entronca a la perfección con el espíritu de amor imposible que rezuma el ballet «Giselle» de Adolphe Adam al que asisten todos los integrantes de la alta sociedad en una emblemática secuencia del filme.

Las muertes de Rodolfo y María se convirtieron a posteriori en un punto de inflexión para la Historia de Europa tal y como la conocemos. Se desencadenó una grave crisis dinástica que llevaría al primo de Rodolfo, Francisco Fernando de Austria, como sucesor al trono, el cuál sería asesinado en 1914 y acabaría propiciando la caída del Imperio austrohúngaro y el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Una nueva versión de la Tragedia de Mayerling

Conocido el contexto histórico donde se desarrolla Mayerling podemos decir que la película lo retrata con timidez. El guion no acaba de definir si quiere ser una fiel reconstrucción histórica o decantarse por el drama romántico, así que ambas vertientes complementarias acaban estorbándose a lo largo de la trama. Tal vez sea por eso que la película sea tan difícil de ver en la actualidad y a menudo sea olvidada en las referencias que se hacen al cine clásico.

Terence Young no fue el primero ni el único en llevar a la pantalla la Tragedia de Mayerling, de hecho, existen por lo menos otras cinco versiones anteriores llevadas a cabo por Alexander Korda en 1924, Anatole Litvak en 1936, Max Ophüls en 1940, Jean Delannoy en 1949, y Anatole Litvak en 1957. La versión de Young es bastante lujosa y espectacular en cuanto a escenarios, decorados y vestuario, mostrándose una visión bastante crítica y decadente de la aristocracia con sus encorsetadas normas de conducta tan alejadas del sentir del pueblo.

A Rodolfo se le describe como un alma torturada que no encaja en ese mundo y cuya rebeldía consiste en una promiscuidad sexual a la que se entrega noche tras noche con cortesanas de baja estofa entre litros de licor. Todo cambia para él cuando conoce a María, una mujer que pertenece a la clase alta, pero cuya familia no es aceptada por la burguesía tradicional. La historia de amor pasará por distintas fases en pantalla, algunas escenas funcionan muy bien, en especial todo el cortejo inicial, pero no siempre logra transmitirse esa pasión desbordada que les llevará al suicidio final por no poder vivir separados. Hay algo en la pareja formada por Omar Sharif y Catherine Deneuve que resulta extraño cuando tienen que mostrarse ardientes.

Ava Gardner es Sissi Emperatriz

Igual de extraño es que existan dos versiones distintas de la película. Mayerling fue rodada al unísono en inglés y en francés, es decir, no se dobló posteriormente sino que se rodaron muchas de las secuencias dos veces, por eso podemos encontrar diferentes duraciones en las versiones editadas en inglés y francés. Algunos actores como James Mason o Ava Gardner, que desconocían el francés, rodaron partes memorizando los diálogos fonéticamente, aunque luego serían doblados por intérpretes franceses para esa versión, un sinsentido.

Nuestra homenajeada aquí tiene una participación breve, apenas 3 o 4 escenas, pero su papel es fundamental, ya que interpreta nada menos que a la Emperatriz Isabel de Baviera, madre de Rodolfo, con el que mantenía una relación de cercanía sospechosa (la Princesa Estefanía la tacha incluso de incestuosa). La Emperatriz es más conocida de forma popular por el sobrenombre de Sissi a raíz de la saga de películas protagonizadas por Romy Schneider sobre el personaje, eso sí, la Sissi de Ava no tiene nada que ver con aquella visión idealizada y se acerca bastante más a la posible realidad. Ava es una emperatriz de voz rota y mirada vidriosa, la única persona que apoya la relación de los amantes mientras lidia con sus demonios en un trono que limita su propia libertad. Como curiosidad comentar que Ava Gardner solo tenía 9 años más que su «hijo» Omar Sharif, cosas del cine.

Mayerling es una película irregular que se queda a medio camino de muchos aspectos políticos y sociales ya comentados, apostando por un apasionado romance que tampoco fluye siempre como debería. Aún así, hay momentos destacables donde Young y su director de fotografía Henri Alekan se lucen como en las secuencias del teatro o del baile, o las que transcurren en la nieve. La enigmática presencia de una gélida Catherine Deneuve aporta un toque de distinción casi mortecino a ese amor sobrevolado por el infortunio y la fatalidad. Y todo ello bajo la grandilocuente banda sonora compuesta por Francis Lai que se apropia del maravilloso Adagio «Spartacus» de Aram Khachaturian para convertir la leyenda de los amantes en mito.


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Mayerling

7

Puntuación

7.0/10

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