AFF 2022. Crítica de ‘Brighton 4th’: Sacrificio en la Pequeña Odessa

Las críticas de Daniel Farriol en el AFF 2022:
Brighton 4th

Brighton 4th es un drama ruso-georgiano con elementos de thriller criminal que está dirigido por Levan Koguashvili (Blind Dates, Street Days), con un guion escrito por Boris Frumin. La historia sigue a un ex luchador georgiano que viaja a Brooklyn para ayudar a su hijo con una deuda de juego en los bajos fondos neoyorkinos. Está protagonizada por Levan Tedaishvili, Giorgi Tabidze, Kakhi Kavsadze, Nadezhda Mikhalkova, Irakli Kavsadze, Tornike Bziava, Anastasia Romashko y Giorgi Kipshidze. Se ha estrenado en España en Filmin durante el Atlàntida Film Festival en Julio-Agosto de 2022.

La comunidad ruso-georgiana de Brooklyn

Brighton 4th es un drama que se mueve entre el costumbrismo social y el thriller criminal donde se describe el modo de vida que tienen los inmigrantes rusos en los Estados Unidos. El Brighton del título hace referencia a Brighton Beach, un barrio del sur de Brooklyn que en los años 50 era más conocido como «Little Odessa» por la gran confluencia de habitantes de habla rusa que había allí, aunque es cierto que en los últimos años ha cambiado ligeramente la radiografía étnica con la llegada de muchos musulmanes de países como Georgia, Kazajistán o Uzbekistán. El filme es un fiel reflejo de la convivencia entre inmigrantes de distintos países de Europa del Este y de Asia Central, creándose una especie de ghetto neoyorkino muy alejado del sistema de vida norteamericano que se rige por sus propias costumbres y tradiciones culturales importadas.

La trama nos presenta a Kakhi, un famoso ex luchador de lucha libre profesional que ya en su vejez tiene que viajar a los Estados Unidos para ayudar a su hijo, un bala perdida que malvive en Nueva York haciendo mudanzas y que, debido a su adicción al juego, adeuda miles de euros a unos mafiosos del barrio que ya le han dado un ultimátum. En realidad, lo menos interesante que tiene la película son precisamente los múltiples lugares comunes que encontramos a lo largo de la historia cuando se acerca al género criminal de mafias y «malas calles», con la salvedad que aquí se sustituye el habitual ambiente pugilístico del cine negro clásico por un trasfondo de lucha libre.

Un retrato certero de una inmigración arraigada a su cultura de origen

Sin duda, es un modo de vida que conoce bien el director Levan Koguashvili, de origen georgiano y que, después de estudiar cine en Rusia, pasó varios años viviendo en Nueva York mientras realizaba sus primeros cortometrajes. En Brighton 4th se aleja de una visión scorsesiana del mundo criminal para integrarlo todo dentro de la cotidianidad intrínseca a la vida del barrio como un elemento cultural más. La «Pequeña Odessa» es un lugar exento de glamour, la miseria ha golpeado con fuerza a unos inmigrantes (la mayoría ilegales) que intentan sobrevivir con trabajos temporales que cobran «en negro» para enviar luego parte del dinero a los familiares que aún quedan en sus países de origen.

El director filma todo con un ritmo aletargado, a veces excesivamente, y con imágenes de ambientación gris que desprenden sombras de fatalidad en su mirada al futuro más cercano. Hay poco del «sueño americano» en esas imágenes. Aún así, en momentos puntuales hay margen para el humor y para un atisbo de esperanza cuando se cuenta con el amor y sacrificio de la gente que nos quiere. Brighton 4th es un retrato de perdedores que nunca tuvieron la posibilidad de ser ganadores, es mentira el mito de que todos tengamos las mismas oportunidades en la vida, aunque bien es cierto que algunos de los personajes de esta película ponen poco de su parte para salir de la difícil situación en que se encuentran.

El guion se queda en la superficie del vínculo paterno-filial principal que está perfilado con demasiada distancia emocional para la importancia que tendrá en el desenlace, sin embargo, es una película que crece con el paso de los minutos si nos centramos en un contexto más global que hace referencia a la descripción de ambientes o al retrato de una comunidad construida en base a retales de varias generaciones de inmigrantes. Ahí es donde Brighton 4th, a ritmo de un omnipresente acordeón, encuentra la auténtica belleza de las cosas simples para invitarnos a presenciar en primera persona instantes de la convivencia/hermanamiento entre uzbekos, rusos y georgianos que son atravesados por un sentimiento melancólico colectivo de todo aquello que dejaron atrás, pero siendo capaces de traer alrededor de una mesa (o en la despedida final) un pedacito de su folclore a través de una canción o un baile.


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Brighton 4th

6.8

Puntuación

6.8/10

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