Crítica de ’Las amistades peligrosas’: Ahora el poder lo da la fama, y no hay gloria sin amor

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Las amistades peligrosas

La estudiosa Célène se enamora de Tristan, el chico malo de su nuevo colegio de Biarritz. Lo que no sabe es que él ha hecho una apuesta muy cruel con la popular Vanessa. Rachel Suissa dirige Las amistades peligrosas, protagonizada por Paola Locatelli, Simon Rérolle, Ella Pellegrini, Héloïse Janjaud, Jin Xuan Mao, Oscar Lesage, Alexis Michalik y Nicolas Berno. La película se estrena Netflix el 8 de julio de 2022.

Un clásico adaptado a nuestro tiempo

Rachel Suissa intentó durante años afianzarse como actriz en el mundo del cine, pero tras diez años sin trabajar, finalmente hace su debut como directora de la película de Netflix Las amistades peligrosas, de la que también ha coescrito el guion. Aunque la ahora cineasta ha evitado arriesgarse demasiado, y en vez de contar una historia propia ha optado por lanzarse con una adaptación de la novela clásica del mismo nombre de Pierre Choderlos de Laclos, una famosa novela epistolar publicada en 1782. Se trata de una obra maestra de la literatura francesa del siglo XVIII, que curiosamente fue olvidada a lo largo de todo el siglo XIX, antes de ser redescubierta a principios del XX, y por desgracia ahora se la ha encontrado Netflix.

Incluso aquellos que no hayan leído la novela seguro que saben de qué trata la historia que cuenta, pues ha sido adaptada muchas veces tanto en cine como televisión, e incluso teatro, pero cabe destacar especialmente la más que conocida adaptación de Hollywood del mismo nombre de 1988, dirigida por Stephen Frears, con Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves. Para alejarse de la adaptación más célebre, en vez de llevarnos de nuevo al momento histórico de la obra original al que nos llevó también la película, en esta producción francesa nos cuentan la historia en una versión contemporánea y actual marcada por las redes sociales y la importancia del «Like».

Así, en esta nueva versión de Las amistades peligrosas, a sus 17 años, Célène es una idealista. Cree en el amor absoluto y muestra más interés por la lectura que por las redes sociales. Se está preparando para vivir lejos de su prometido, Pierre, durante una temporada en que se irá de París para vivir Biarritz. Y pronto deberá enfrentarse a la perversa élite de su nueva escuela, presidida por Vanessa, exestrella de la gran pantalla y reina de Instagram, y el famoso surfista Tristan, tan peligroso como seductor. Célène se enamora de él, pero no se imagina ni por asomo que es objeto de una apuesta cruel entre Tristan y Vanessa. ¿Hasta dónde llegarán?

Sin la presión de sus predecesoras

Cuando por detrás tienes adaptaciones de renombre, tanto por éxito de crítica como por repercusión de su reparto, suele ser difícil afrontar realizar una nueva versión, pero Netflix no suele tener miedo a revisitar clásicos y hacer lo que quieran con ellos. De esta forma, esta nueva producción ni siquiera tiene ningún actor famoso que sirva de reclamo para atraer a los espectadores de la plataforma, y sus actores principales bien podrían haberse esforzado aún más en sus papeles para resultar más efectivos y exprimir al máximo lo que podrían ofrecer.

Entre todos, el personaje de Vanessa es el que más podría aportar por su moralidad y falsedad, pero la actriz Ella Pellegrini no ha logrado representarlo correctamente para sacar todo su potencial. El único personaje con algo de carisma y del que podemos decir que han sabido aprovechar lo que tenía que contar es el de Tao, interpretado por Jin Xuan Mao. Lástima que la pareja protagonista no tenga la química que cabría esperar, y Paola Locatelli junto a Simon Rérolle no logran que entremos en su juego de seducción fallido, y tan sólo sirven para lucir palmito.

Demasiadas cosas fallan

Pero aún así el problema no es la ausencia de estrellas, sino más bien la carencia completa de ideas para trasladar esta versión a nuestro tiempo, faltando cualquier tipo de giro, y brillando algunos detalles de la trama tan sólo por provenir de una gran fuente, pero no sabiendo crear nada nuevo como para que no tengamos ganas de ver cualquiera de las otras adaptaciones que aportaban mucho más.

Con la tranquilidad que da no tener que vender entradas de cine ni pensar en vender películas en formato físico, y sabiendo que una gran parte de los suscriptores de la plataforma verán la película sin importar en nada de donde provenga y lo que realmente ofrezca, Las amistades peligrosas simplemente muestra su particular visión de la importancia actual de las redes sociales y la necesidad de no dejarte presionar por quienes tienen millones de seguidores.

El anhelo de popularidad que vemos en la película no tiene mucho que ver con el tema central de la novela de Laclos, mientras que el componente más social que tenía la novela ha sido sacrificado para que todo gire alrededor de un romance adolescente ordinario de los que tenemos en mil y una películas.

Siempre nos quedará la fotografía y la música

Si algo podemos destacar, que no es poco visto lo visto, es que está bellamente rodada en locaciones de Biarritz, con una preciosa fotografía que destaca gracias a su forma de captar la vida de estos ricos y aburridos jóvenes que tan sólo piensan en el «postureo». Biarritz se aprovecha al máximo para poder ofrecer unas vistas impresionantes, siendo lo más reseñable junto con su banda sonora, que también se ha adaptado a nuestra época, con una amplia variedad de temas musicales de todos los géneros, que al menos amenizan la espera hasta su final.

Como punto de enlace con la puesta en escena que cabría esperar de una adaptación de esta novela, los jóvenes están organizando una producción de «La princesa de Montpensier», convirtiendo esta historia sobre la nobleza ambientada en el siglo XVI en un musical repleto de rap y un estilo que se adapta mejor a la era victoriana de la que proviene el original. Pero no son las únicas referencias a esta época, dado que se han molestado en aderezar Las amistades peligrosas con detalles originales, como el perro de Célène que se llama Balzac, en honor al novelista francés representante de la llamada novela realista del siglo XIX, o el instituto donde van los protagonistas, que se llama Victor Hugo, como el poeta, dramaturgo y novelista romántico francés.

Esta versión contemporánea de Las amistades peligrosas reduce la edad de los personajes, y por desgracia también simplifica el juego de seducción original, perdiendo el encanto que incluso han tenido otras adaptaciones. Aunque mantiene el esquema de la novela, no aporta nada, dando como resultado una olvidable nueva versión que convierte la escandalosa historia clásica en un olvidable drama juvenil.

Si quiero sacar algo positivo de su visionado, al menos he de admitir que me han entrado ganas de verme de nuevo Las amistades peligrosas de 1988 y Crueles intenciones de 1999, dos de las mejores adaptaciones -una más fiel y otra más contemporánea- e infinitamente más disfrutables que la que estrena Netflix como un intento de acercar esta historia a la juventud marcada por las redes sociales.


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Las amistades peligrosas

3.5

Puntuación

3.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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