lunes, mayo 20, 2024

Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘La maja desnuda’ (1958)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
La maja desnuda (1958)

La maja desnuda (The Naked Maja) es una drama histórico y de corte romántico dirigido por Henry Koster (La túnica sagrada, El invisible Harvey). El guion corre a cargo de Norman Corwin (El loco del pelo rojo, La señora Chesney) y Giorgio Prosperi (Estación Termini, Lazzarellla), adaptando una historia de Oscar Saul (Un tranvía llamado deseo, Mayor Dundee) y Talbot Jennings (Ana y el rey de Siam, Duelo en el desfiladero). La película sigue los pasos de Francisco de Goya que se convierte en un famoso pintor gracias a la influencia de la Duquesa de Alba con la que mantendrá un tórrido romance nada convencional. Está protagonizada por Ava Gardner, Anthony Franciosa, Amedeo Nazzari, Gino Cervi, Lea Padovani, Massimo Serato, Carlo Rizzo y Audrey McDonald.

El romance prohibido entre la Duquesa y el pintor

La maja desnuda es una de esas películas que ha quedado gravemente perjudicada por el paso del tiempo. La combinación entre drama histórico y romance trágico nunca logra el equilibrio necesario para hacer avanzar con suficiente credibilidad una trama que hubiera adquirido mayor interés a través de un planteamiento más riguroso. La historia nos traslada a la España de principios del Siglo XIX, bajo el mandato del rey Carlos IV «el cazador» y poco antes de la invasión francesa orquestada por Napoleón para derrocar a la dinastía de los Borbones, no se sabe muy bien si con la complacencia del primer ministro Manuel Godoy o por su ineficacia e ingenuidad.

La película utiliza ese marco histórico como telón de fondo para mostrar las disputas internas existentes en el reino con la díscola María Teresa de Silva, la XIII Duquesa de Alba (Ava Gardner), al iniciar la aristócrata un romance prohibido con el pintor Francisco de Goya (Anthony Franciosa). Los levantamientos populares contra la ocupación represiva y los trágicos hechos acontecidos en el Dos de Mayo serían inmortalizados después en obras del pintor que pasarían a formar parte de la historia del arte como testimonio político de lo que allí sucedió. Otros de sus cuadros más emblemáticos son los retratos de «La maja vestida» y «La maja desnuda» que tanto revuelo causaron ante la inquisición religiosa de la época y que fueron motivo con posterioridad de diversas especulaciones sobre la identidad de la modelo que popularmente se asociaba a la Duquesa aunque otras teorías apuntan a Pepita Tudó, amante de Godoy.

‘La maja desnuda’ y la censura

La maja desnuda deja de lado la pretensión de convertirse en un relato fidedigno de los hechos para centrarse en ficcionar el apasionado romance que surgió entre el pintor y la Duquesa. Sin embargo, la película queda lastrada por los excesos melodramáticos y el desfile de estereotipos demasiado marcados en la caracterización de los personajes, por ejemplo, un Rey medio bobo, una Reina tremendamente aviesa o un Godoy bellaco, algo que también sirve para resaltar las bondades de la pareja protagonista, una Duquesa libertina junto a un Goya del que se acentúan los tópicos de la masculinidad ibérica. Los dos unen esfuerzos desde sus respectivas posiciones para enardecer la voz del pueblo en contra del sistema autoritario de los gobernantes. Así pues, el filme acaba siendo más atrayente por el contexto que tiene que por lo que acaba contando.

En ese sentido cabe reseñar algunas curiosidades que conectan la hipocresía de los postulados religiosos del Siglo XIX con la falsa ética del decoro existente durante el estreno de la película más de un siglo después y que también podría extenderse fácilmente a los momentos de ofensa y censura mediática en que vivimos sumidos hoy en día cuando aparece cualquier elemento transgresor. «La maja desnuda» fue la primera de una serie de dos pinturas, la segunda fue «La maja vestida», de la que se dice fue la primera pintura en mostrar el vello púbico femenino, exhibiendo la desnudez femenina sin recurrir a temas mitológicos para poder hacerlo. Cuenta la leyenda que Godoy tenía colgados en su palacio los dos cuadros, uno sobre el otro, de modo que la imagen de la maja vestida tapaba la visión del cuerpo desnudo de la mujer que solo se descubría ante los ojos del primer ministro al accionar un mecanismo que retiraba el cuadro superior.

En 1813, la Inquisición española confiscó ambas pinturas por considerarlas obscenas e inició un juicio contra Goya que acabó siendo desestimado. La imagen de la maja volvió a ser censurada en 1959 por el Servicio Postal de los Estados Unidos que impidió el envío por correo de unas postales promocionales de la película, la cual también sufrió la confiscación de carteles en países como Holanda o Alemania. Tan solo el Reino Unido propuso una calificación apta para todas las edades del filme, aunque acabó siendo un fracaso en su exhibición en cines. Como es lógico, con todos esos antecedentes, no esperes encontrar en el filme una escena que escenifique el momento en que Goya pintó desnuda (presuntamente) a la Duquesa, no hay «momento Titanic».

La Duquesa de Ava

El prolífico director alemán Henry Koster no demuestra aquí sus mejores capacidades para la puesta en escena en La maja desnuda, como si el encargo o el guion no le satisficieran lo suficiente. Su trabajo resulta académico, tosco y poco creativo, exceptuando un par de momentos puntuales en la escena de la rebelión o en el bello plano final de la muerte de la duquesa tras el umbral de una puerta donde el pintor está dándole la espalda. Durante el resto del metraje el director se concentra en una representación de frialdad teatral demasiado folclórica de los acontecimientos, en gran parte, por culpa del ineficaz guion de Norman Corwin que había estado mucho más inspirado en la biografía de otro pintor, Van Gogh, con su libreto para El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli, 1956).

El trabajo de Ava Gardner no está entre los más destacados de su carrera, pero su presencia acaba siendo uno de los pilares que sostienen la película para evitar caer en el sopor absoluto. La poca química de la actriz con Anthony Franciosa es el reflejo de la poca conexión que tuvieron los intérpretes tras las cámaras debido a su antagónica manera de trabajar, él siendo un actor de método y ella pura intuición. El personaje de la Duquesa de Alba queda desdibujado (paradójico cuando es la musa del cuadro que da título al filme) y podría haberse enriquecido si se hubieran abordado otros aspectos de su personalidad como fue la inusual decisión para entonces de adoptar a una niña negra hija de esclavos cubanos (la niña aparece en el film de forma testimonial en un par de escenas sin dar muchas más explicaciones). Fue el último trabajo de Ava Gardner para la MGM.

La maja desnuda acaba siendo un sainete con tendencia al melodrama inflado que resulta ahora curioso por incorporar elementos relevantes en la historia política y artística de nuestro país, pero que prefiere preocuparse más por escenificar los cotilleos populares de la salsa rosa que profundizar en una historia sociopolítica que podía haber sido fascinante.


¿Qué te ha parecido la película?

La maja desnuda

6

Puntuación

6.0/10

2 COMENTARIOS

  1. Gracias, acertada crítica, estoy completamente de acuerdo. Soy fan de Ava. Por curiosidad me gustaría saber quién fue la niña que hizo el papel de adoptada, la niña de color, creo que no aparece en los créditos. Enhorabuena por la crítica, es estupenda

    • Muchas gracias por tus palabras, Magda, no sabes lo feliz que me hace que hayas disfrutado de la crítica, yo también soy fan de Ava y me tomé el ciclo sobre su carrera muy en serio. Respecto a tu duda de quién era la niña que interpretó a la hija de la Duquesa en la película no he encontrado suficiente información para poder contrastarla, según imdb se llamaba Yamiko Fulwood. Un saludo, gracias por leernos y comentar.

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