Crítica de ‘Tokyo Vice’: El poder hipnótico de la noche

Las críticas de Daniel Farriol:
Tokyo Vice

Tokyo Vice es una serie estadounidense creada por J.T. Rogers (Oslo) que cuenta en la dirección con Josef Kubota Wladyka (Catch the Fair One, Manos sucias), Hikari (37 Seconds, Beef), Michael Mann (Heat, Collateral) y Alan Poul (El Plan B, The Newsroom). Los guiones corren a cargo de J.T. Rogers, Jessica Brickman, Karl Taro Greenfeld, Naomi Iizuka, Brad Kane, Arthur Phillips y Adam Stein, inspirándose en los hechos verídicos recogidos en el libro de memorias «Tokyo Vice: An American Reporter on the Police Beat in Japan» de Jake Adelstein.

La historia nos sitúa en Tokio a finales de los años 90, cuando un joven periodista norteamericano comienza a trabajar para un importante periódico de la ciudad. En búsqueda de noticias que poder publicar contactará con miembros de la policías y de la Yakuza para utilizarlos como fuentes, entrando en una espiral peligrosa que pone en riesgo su propia vida.

Está protagonizada por Ansel Elgort (West Side Story, El jilguero), Rachel Keller (Fargo, Legión), Shô Kasamatsu (Love You as the World Ends, DIVOC-12), Ken Watanabe (Fukushima, Rage), Ella Rumpf (Freud, Crudo), Rinko Kikuchi (Kumiko, the Treasure Hunter, Nadie quiere la noche), Odessa Young, Hideaki Ito, Tomohisa Yamashita y Noémie Nakai. La serie se ha estrenado en HBO Max el día 8 de Abril de 2022.

De Miami a Tokyo

Tras el poco inspirado título Tokyo Vice, que nos retrotrae en nuestra memoria seriéfila al mítico policial Corrupción en Miami (Miami Vice) (Anthony Yerkovich, 1984-1990), se encuentra una de las propuestas más sugestivas de la ficción televisiva actual. Ambas series comparten en sus créditos el contar en la producción con la participación del reputado cineasta Michael Mann que, además, se reserva aquí el papel como director del modélico primer capítulo, algo que echaremos en falta en los posteriores siete episodios.

Tokyo Vice se ambienta en la capital japonesa durante los años 90 y está inspirada en la historia real que el periodista Jake Adelstein relató de manera autobiográfica en su libro «Tokyo Vice: An American Reporter on the Police Beat in Japan». En una adaptación ficcionada de los eventos asistiremos a las aventuras del periodista norteamericano en sus primeros días como reportero policial para el Meicho Shimbun, uno de los principales periódicos de Japón que incluso ha sido galardonado con el Premio Pulitzer. El joven deberá lidiar con una cultura fascinante, pero llena de contradicciones, y terminará asociándose con algunos agentes de la policía así como con peligrosos miembros de la Yakuza (mafia japonesa) para obtener información de primera mano sobre los crímenes que debe investigar para escribir sus artículos.

Periodismo, gángsters y la noche de Tokio

De ese modo, en Tokyo Vice, se combina el trabajo de investigación periodística casi detectivesco al más puro estilo de las películas hollywoodienses de los años 70 como Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976) o El último testigo (Alan J. Pakula, 1974), con el cine de gángsters adscrito en esta ocasión a los códigos morales de la tradicional sociedad japonesa que tantas veces hemos visto reflejado en el cine de Takashi Miike o Takeshi Kitano. La conjugación de dichos elementos no puede ser más satisfactoria en este policial-periodístico que administra con sabiduría acción y suspense. Es un producto vistoso visualmente que se adentra con inteligencia didáctica en los aspectos culturales de la sociedad nipona para hacernos comprender mejor las características que definen a todos los personajes involucrados.

En ese sentido, el piloto dirigido por Michael Mann es un prodigio de concisión narrativa que en menos de una hora sabe como integrar todos los conflictos internos y externos que se irán desarrollando posteriormente con mayor detalle en la serie. La trama principal tiene como protagonista a Jake Adelstein (Ansel Elgort), un joven periodista norteamericano que se ha mudado a Tokio para vivir un sueño profundamente organizado en un país que, a la vez, le sirva para mantenerse alejado del lugar de donde procede y de algunos dolorosos recuerdos familiares que prefiere olvidar. Su talento y determinación le harán conseguir el trabajo que tanto desea como reportero en un importante periódico para cubrir acontecimientos criminales, aunque pronto entenderá que no es bien acogido por la mayoría de compañeros y que sus superiores lo ven como un intruso.

Adelstein, poco a poco, se irá ganando la confianza de Eimi (Rinko Kikuchi), una periodista local que sigue las normas a rajatabla y cuya condición de mujer le limita en los logros que puede llegar a obtener en una redacción de mentalidad eminentemente machista y estructura jerárquica. En sus ratos de ocio, el audaz periodista entablará amistad con Sato (Shô Kasamatsu), un miembro de la Yakuza con el que comparte la misma atracción por Samantha (Rachel Keller), una escort estadounidense que trabaja en un local nocturno al que ambos hombres acuden con regularidad. También intentará ganarse la confianza de Hiroto Katagiri (Ken Watanabe), un veterano detective de la policía que le ayudará en las investigaciones sobre muertes relacionadas con una batalla territorial entre dos bandas rivales que pondrá en riesgo su propia integridad física.

Personajes y diálogos

Tokyo Vice es un thriller estilizado y nocturno hermosamente fotografiado a través de tonos azulados y luces de neones que resaltan el poder hipnótico que tiene la noche de Tokio. El magnetismo de las imágenes resalta el trasfondo de una ciudad disonante en sus encantos donde conviven con total normalidad la sordidez con la candidez. Aunque los capítulos son más largos de lo habitual y algunos sobrepasan los 60 minutos de duración, el montaje es suficientemente ágil para que la narrativa atrape más allá de algunos lugares comunes del cine gangsteril o concentrados en ese tópico trío sentimental central. De hecho, la caracterización de los personajes acaba estando por encima de la intriga debido a que los guiones funcionan mejor por sus diálogos que por la construcción de una trama que acaba siendo poco sorpresiva o innovadora incorporando giros dramáticos que, a veces, son tan precipitados como los que conciernen al personaje de Samantha durante el último capítulo.

Aún siendo Jake Adelstein el protagonista, la serie tiene cierta coralidad que enriquece los diferentes puntos de vista (locales y extranjeros) sobre la particular manera de abordar los conflictos en la sociedad japonesa. Tradición, honor o traición son algunos de los temas que se abordan. Existen personajes tan prometedores como el de Eimi que hubieran necesitado de más minutos en pantalla, ya que en ella se concentran muchas de las problemáticas que aún se arrastran hoy en día en cuanto a la libertad periodística o la discriminación que sufren las mujeres en el contexto sociolaboral. El reparto es espléndido y cuesta destacar a alguien por encima de los otros, encontraremos muy buenos intérpretes nipones entre el elenco. También sorprende la solvencia en la utilización del idioma japonés por parte de Ansel ElgortRachel Keller.

Tokyo Vice nos regala una primera temporada espléndida en lo formal que resulta muy efectiva en la configuración de una intriga con suficientes ramificaciones para atraparnos hasta desembocar en un final abierto que invita al visionado de una continuación.

Listado de episodios de ‘Tokyo Vice’ – Primera temporada

La primera temporada de la serie Tokyo Vice está compuesta por 8 episodios de entre 55 y 65 minutos cada uno, aproximadamente.

Episodio 1 – La prueba

Contratado como el primer reportero policial estadounidense de Meicho Shimbun, a Jake Adelstein se le asigna rápidamente la tarea de cubrir dos casos que inicialmente parecen no estar relacionados, pero pronto apuesta su carrera y su vida en conectar los puntos.

Episodio 2 – Kishi Kaisei 

Mientras el jefe del crimen Tozawa cruza peligrosamente la línea entre territorios, el rival Chihara-Kai se apresura a cobrar las cuotas. Samantha protege a otra anfitriona, mientras que Jake es testigo de un enfrentamiento que lo cambia todo.

Episodio 3 – Leer el aire

La persistencia de Jake vale la pena cuando recibe una exclusiva del detective Katagiri, pero en el proceso capta la mirada menos ideal de otra persona. Mientras tanto, Samantha se lleva bien con un nuevo cliente, mientras Sato elige entre palabras y puños.

Episodio 4 – Lo quiero así

A medida que Samantha avanza hacia el futuro, su pasado se pone al día. Con la ayuda de Emi, Tin-Tin y Trendy, Jake tiene un gran avance en la conexión de los casos y se encuentra cara a cara con el jefe de Chihari-Kai, quien requiere un favor.

Episodio 5 – Todo el mundo paga

Cuando Jake ayuda a revelar el topo en Chihara-Kai, debe sopesar los riesgos de aceptar un favor a cambio de Ishida. Samantha intenta solucionar su problema con Matsuo. El reclutamiento de Sato termina con una devastadora lección de lealtad.

Episodio 6 – El negocio de la información

Una cumbre de paz improvisada de Yakuza encuentra a Tozawa a merced de sus propias acciones. Samantha comienza a saldar sus deudas con Matsuo. Un Jake decidido persigue una pista.

Episodio 7 – A veces desaparecen

Jake lucha por recuperar el equilibrio después de la incursión fallida, mientras que Samantha se desespera cada vez más por encontrar a Polina. Sato siente la presión de su elevada posición en Chihari-Kai.

Episodio 8 – Yoshino

Mientras Samantha lo arriesga todo por el regreso seguro de Polina, Sato se ve obligado a mezclar negocios con placer. Mientras Katagiri diseña un plan para derrotar finalmente a Tozawa, Jake se enfrenta a los hombres del jefe del crimen.


¿Qué te ha parecido la serie?

Tokyo Vice

8.5

Puntuación

8.5/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: