Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Mogambo’ (1953)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
Mogambo (1953)

Mogambo es un filme estadounidense que combina aventura y romance dirigido por John Ford (El hombre tranquilo, Centauros del desierto). El guion corre a cargo de John Lee Mahin (Scarface, el terror del hampa, Misión de audaces), adaptando la obra de Wilson Collison. La historia nos sitúa en un safari en Kenia, donde un cazador profesional que captura animales salvajes para venderlos a zoológicos de todo el mundo, se encuentra dividido entre una recién casada, rubia y de apariencia gélida, y una volcánica morena de turbio pasado, que aparecen a la vez en su vida. Está protagonizada por Clark Gable, Ava Gardner, Grace Kelly, Donald Sinden, Eric Pohlmann, Denis O’Dea, Philip Stainton y Laurence Naismith.

Un remake de ‘Tierra de pasión’ que modifica el punto de vista

Nunca se ha considerado a la película Mogambo como una de las mejor valoradas dentro de la filmografía de John Ford, el maestro de la puesta en escena invisible. Sin embargo, es una Obra Maestra incontestable, aún revisándola hoy en día, cuyos méritos están muy por encima de aquella ilustre anécdota sobre la torpe censura franquista que para eludir mostrar un adulterio en pantalla convirtió al matrimonio Nordley en hermanos incestuosos. La película se sumó a la moda de aventuras selváticas de los años 50 y fue una de las primeras producciones cuyo rodaje tuvo lugar en África. Fue un rodaje duro por las altas temperaturas y condiciones extremas de la selva que propició diversos problemas médicos en algunos integrantes del equipo y durante el cuál es sabido que Ava Gardner se ausentó unos días para abortar el hijo que esperaba de Frank Sinatra.

Se trata de un remake de Tierra de pasión (Victor Fleming, 1932) con la que curiosamente comparte protagonista, Clark Gable, y guionista, John Lee Mahin, aunque ambas películas tienen un enfoque bien distinto. El filme original es un melodrama ambientado en una plantación de caucho en Indochina donde se produce un triángulo sentimental entre Gable (en su máximo esplendor), Mary Astor y Jean Harlow, realizado bajo el punto de vista de un hombre que se debate entre la relación con dos mujeres antagónicas. En esta nueva versión, el libreto escrito por Mahin retuerce el melodrama hasta convertirlo en una comedia de aventuras que acontece en el corazón de África rememorando el mismo triángulo sentimental, esta vez, formado por Gable, Grace Kelly y Ava Gardner, pero cuyo punto de vista emocional se traslada a los personajes femeninos, principalmente al de ésta última.

Pasión animal

Se dice que la palabra Mogambo significa «pasión» en suajili​ (idioma hablado en África oriental, principalmente en países como Kenia y Tanzania), aunque no está claro si eso es cierto o, en realidad, es una palabra sin significado alguno o, tal vez, una jocosa referencia del guionista al Club Mocambo, local en boga entre las estrellas hollywoodienses de la época que estaba situado en Sunset Boulevard y que entre cuya exótica decoración interior había jaulas de vidrio con algunas aves y animales vivos.

No sería de extrañar esta última opción si observamos las múltiples comparaciones y dobles sentidos que hace el guion de las relaciones humanas con el comportamiento animal. Por ejemplo, tenemos la escena en que el personaje encarnado por Ava Gardner camina de lado a lado por la cubierta de un barco del mismo modo que lo hace un leopardo que hay encerrado en una jaula que hay tras ella. O aquella otra en que durante un paseo por la selva el personaje de Grace Kelly tiene que ser rescatada por el cazador tras caer en una trampa para fieras. Es un claro símil que sirve para definir el mujeriego personaje de Gable que no hace distinción entre el acto de cazar animales o el de seducir a las mujeres. Y es que la pasión, ya sea en sujili o no, es el eje verdadero alrededor sobre el que se fundamentan todos los personajes.

Dos mujeres antagónicas

La trama de Mogambo (por si existe algún despistado que no la conoce) nos presenta a Victor Marswell (Clark Gable), un cínico cazador profesional que se dedica a atrapar animales salvajes para venderlos a zoológicos de todo el mundo. De vez en cuando, para generar más ingresos, también se ofrece como guía turístico de gente pudiente que desea realizar un safari. Es el caso de los Nordley, Donald (Donald Sinden) y Linda (Grace Kelly), una pareja de recién casados que llega al campamento para filmar un documental sobre gorilas. El cazador se sentirá inmediatamente atraído por la mujer, una rubia británica de clase alta. El problema es que pocos días antes había iniciado una tempestuosa relación con Eloise Y. Kelly (Ava Gardner), cabaretera estadounidense que estaba viviendo en el campamento tras haber sido abandonada por un marajá hindú. El conflicto triangular está servido.

Es importante poner el acento en la caracterización de esas dos mujeres antagónicas, algo que vemos claramente en la forma de hablar, de vestir, de comportarse con los demás o de afrontar la situación sentimental con el cazador. Linda es una mujer insatisfecha, de fuertes convicciones morales, que termina sucumbiendo al calor de la selva para echar una «canita al aire», aunque en realidad su acomodado estilo de vida no encaja para nada con el que tiene el hombre del que cree enamorarse y, tarde o temprano, deberá regresar a la zona de confort de un matrimonio aburrido que le permita disfrutar de su estatus en la alta sociedad británica. Por contra, Eloise es una buscavidas desinhibida y de baja estofa (en la primera versión era prostituta) que está acostumbrada a tratar con hombres de mala reputación como Victor, aunque esta vez sienta que en el campamento ha encontrado su verdadero lugar en el mundo.

Es un cásting idóneo, para los personajes de esas dos mujeres tan distintas entre sí se eligió la perfección gélida de Grace Kelly y la sensualidad salvaje de Ava Gardner. En realidad, no fueron las primeras opciones planteadas por el estudio, por ejemplo, el trío protagonista pudo estar formado por Stewart Granger, Gene Tierney y Maureen O’Hara, todos ellos grandes intérpretes, pero la película hubiera sido otra.

Eloise es el personaje clave de la historia 

Una de las cosas negativas con que se achaca falsamente a Mogambo es que destila una cierta misoginia en el retrato de esas mujeres, de hecho, es algo de lo que muchas veces se acusa a John Ford. Revisitada nuevamente la película, no puedo estar más en desacuerdo. El personaje de Eloise Y. Kelly es un retrato poderoso y moderno de una mujer hecha a sí misma que, dentro del contexto de una comedia romántica, sobresale por encima de algunos clichés del género y acaba ensombreciendo la figura central que a menudo tenía el hombre en aquella época. Es una mujer inteligente, telentosa, con un gran sentido del humor y de la empatía, algo que demuestra en distintas ocasiones en su comportamiento con los animales (es la única que interactúa de forma altruista con ellos). También muestra signos de sororidad para advertir a su contrincante de las tierras movedizas sobre las que camina, ofreciéndole su ayuda por encima de los sentimientos de celos que le produce. Es un personaje maravillosamente escrito por John Lee Mahin, todo el guion es magistral y el uso de los diálogos debería servir como herramienta de aprendizaje en escuelas de guionistas novatos.

El momento más criticado en el perfilado del personaje es para muchos ese desenlace final en el que Eloise se tira al agua para caer rendida en los brazos del cazador. Hay que tener en cuenta que estamos en el año 1953 donde era normal contentar al público con un happy end en que venciera el amor y, en este caso, no podía ser el otro vértice que implicaba una relación adúltera. Si nos acercamos a ese final con una mirada superficial podría parecer que el guion traiciona al personaje y le arrebata su dignidad, pero no es así. Tanto Victor como Eloise son dos almas errantes y solitarias que encuentran en el otro un refugio de estabilidad emocional. El cazador nunca amará plenamente a ninguna mujer, lo que tiene con Linda es un calentón, pero con quién de verdad se siente a gusto es con la cabaretera, entre risas y alcohol. La mujer se tira al agua al comprobar que el hombre siente verdadero aprecio por ella, más de lo que ningún otro le ha demostrado antes, algo que es mucho más importante para ella que la torpe proposición de boda a la que sí está más acostumbrada en recibir y que rechaza por no encajar en la forma de vida de ninguno de los dos.

Ava en todo su esplendor

Mogambo supuso un punto álgido en la carrera de nuestra homenajeada Ava Gardner. La belleza de la actriz se encontraba en su máximo esplendor y tanto John Ford como los fotógrafos Bruce Surtees y Freddie Young así lo entendieron sacando partido de la luminosidad incomparable que ofrecía el Technicolor. La actriz logró su única nominación al Oscar por esta película, pero el galardón terminó yendo a parar a las manos de Audrey Hepburn por Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953). Ava merecía ese premio por una interpretación maravillosa que callaría las bocas de todos aquellos que solo la consideraban un rostro bonito.

La primera aparición que hace la actriz en la película es en la ducha exterior de la cabaña. Es una escena mítica que está repleta de sensualidad (sin necesidad de mostrar nada) en la que se sientan las bases de la relación de tira y afloja que mantendrá a posteriori con el personaje de Gable, el cazador cazado. Ava sabe manejar los brillantes diálogos con pericia, su personaje juega con los contrasentidos de manera constante y resulta muy divertida en escenas como la del jeep en la que hace alusión a la trompa de un elefante (a las orejas, en la versión española) para referirse a Victor. En otros momentos de apariencia más festiva se juega con el contraste de sus emociones internas como aquella en que interpreta la tonada popular «Comin’ Through The Rye» en una pianola junto a Donald, mientras Victor y Linda desaparecen brevemente del cuadro (se entiende que para darse un beso sin ser vistos). Sea como fuere, la interpretación de Ava Gardner en Mogambo es una de las más destacadas de toda su carrera.

Las imágenes hablan

Mogambo es una película repleta de escenas admirables que podríamos estar horas repasando. Tenemos, por ejemplo, la bofetada de Grace Kelly a Clark Gable en el porche, un momento clave para que el cazador se fije en la pusilánime mujer y reconozca la leona que lleva dentro. Es algo que tras un largo paseo (atención al plano de Linda apoyada en un árbol) culminará posteriormente en el mismo lugar cuando Victor arranca de forma brusca el pañuelo que lleva en la cabeza la mujer para colocárselo alrededor del cuello (nunca antes se había desnudado a una mujer así), todo ello bajo la atenta mirada de Eloise que está fumando sola con la lluvia de fondo. Es una escena que tiene una puesta en escena prodigiosa y que resulta mucho más erótica que si se nos hubiera mostrado a los amantes teniendo sexo.

La tormenta de la que se refugian o el agua de las cataratas se utiliza en diversas ocasiones como anticipo de la explosión de una pasión venidera. La semiótica en el cine tenía mucha más importancia en épocas en las que los directores debían mostrar situaciones o emociones que burlaran la mirada inquisidora de la censura moral imperante en la sociedad. Por eso tienen tanto valor vistas hoy en día. Hay más momentos reseñables como la escena de la confesión de Eloise al sacerdote de un poblado que Ford realiza con un plano económico y efectivo donde se silencian las voces, pero que añade desde esa pura sencillez una dimensión dramática asombrosa al personaje, algo que incide en la riqueza emocional que ya comentábamos que tiene Eloise bajo su frívola apariencia. Y es que otro de los temas de Mogambo es la reputación, mantenerla o darle la vuelta.

El romance por encima de la aventura

En general todas las escenas románticas de Mogambo que reflejan esa pasión a tres están muy por encima del tono aventurero en un entorno exótico que inicialmente parecía ser el reclamo principal para atraer al público. Las secuencias con animales funcionan cuando están realizadas desde el humor, pero en pocos momentos se crea una intriga suficiente, no es lo relevante para la historia. Por ejemplo, la peligrosa filmación para el documental de los gorilas nos importará bastante menos que contemplar la creciente pasión entre Linda y Victor, besándose bajo esos irrepetibles cielos Technicolor, mientras Eloise se lame las heridas haciendo uso de una hiriente ironía.

Incluso en un personaje de apariencia tan insulsa como Donald podemos hallar aristas ocultas. El hombre parece no enterarse de nada, pero no tengo tan claro que sea así tras una conversación que mantiene con Victor en la que explica los planes de futuro que tiene con su mujer (queda claro que pertenece a un mundo distinto al del cazador) y que me recuerda mucho a la sutil manipulación que hacía la esposa de Newland Archer en La edad de la inocencia (Martin Scorsese, 1993) para devolverlo al redil sin tener que manifestar el conocimiento de su infidelidad. En definitiva, Mogambo es una película mayúscula que contiene mucho más humor del que parece a primera vista y un apasionado romance a tres bandas para el recuerdo. Una Obra Maestra de la etapa dorada de Hollywood que no siempre ha sido valorada como merece, pero que nunca pasará de moda por muchas veces que la veamos.


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Mogambo

10

Puntuación

10.0/10

2 comentarios en «Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Mogambo’ (1953)»

  • el 17 mayo, 2022 a las 11:08
    Enlace permanente

    Me dio miedo el tamaño de la crítica, y al final ha sido un deleite su lectura. Me han entrado ganas de ver otra vez la película, que casi no recordaba tantos detalles. ¿Donde puedo verla? GRACIAS por recuperar clásicos.

    Respuesta
    • el 17 mayo, 2022 a las 11:35
      Enlace permanente

      Muchas gracias, Raúl, por sus palabras y por decidir leer la crítica de un filme clásico que, no nos vamos a engañar, no es lo más habitual en estos tiempos, aunque desde la redacción de ‘No es cine todo lo que reluce’ creemos importante ofrecer también este tipo de contenidos. Es la crítica más larga que he escrito nunca, normal que se asustara, pero consideré que la película lo merecía tras verla nuevamente y descubrir muchas cosas que se habían diluido en mi memoria. En la actualidad está disponible en alquiler y compra en las plataformas de AppleTV, Amazon y Google Play. Un saludo y muchas gracias por visitarnos, recuerde que cada domingo seguiremos repasando clásicos conmemorando el Centenario del nacimiento de Ava Gardner y ya le adelanto que pronto habrá más ciclos.

      Respuesta

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