Crítica de ‘Contando ovejas’: El insomnio como enemigo

Las críticas de Laura Zurita:
Contando ovejas

Sinopsis: Ernesto es un tipo algo asocial, infravalorado por la gente que le rodea, especialmente por su vecino Leandro (un peligroso traficante de drogas). Todo cambiará con la aparición de tres peculiares compañeros de piso que intentarán ayudarle a recuperar la autoestima perdida y a conseguir todos sus sueños, sin importar los medios ni las consecuencias.

Contando ovejas está dirigida por José Corral Llorente y protagonizada por Eneko Sagardoy (Handia, Mía y Moi), Natalia de Molina (La maniobra de la tortuga, Las niñas), Juan Grandinetti (Los inventados, Pinamar), Consuelo Trujillo, María Fernanda Valera, Manolo Solo y Julián Villagrán. La película se ha estrenado en cines en España el día 13 de abril de 2022 de la mano de Filmax.

Insomnio

Mi primera impresión sobre Contando ovejas era que la película tarda en arrancar. La presentación del personaje de Ernesto se toma su tiempo. Nuestro protagonista es el manitas de un edificio que es un desastre, como su vida. Se arrastra por los días entre quejas y desprecios de su casera, y las de su vecino Leandro, además de pasarse las noches sin dormir debido a las ruidosas fiestas que dicho vecino monta todas las noches.

El insomnio es un tema recurrente en la película. Amarga y estropea la vida y noches de Ernesto, que cada vez parece estar más enfermo. Contando ovejas es el título que da nombre a la película porque contar ovejas es una forma manida de quedarse dormido, salvo que en el caso de Ernesto las cuenta de una forma muy personal. Las ovejas saltan, o quizá no, y empiezan a cobrar vida propia.

El retrato de las noches en vela, de las madrugadas tristes con un cansancio casi palpable, y de las consecuencias que esto tiene en el aspecto físico de Ernesto, en su agotamiento y en su estado de conciencia, es una de las mejores bazas que tiene la película, una sensación con la que cualquiera que haya pasado una noche en blanco puede empatizar fácilmente. La transformación física del actor Eneko Sagardoy es muy llamativa, y es algo en lo que se apoya su gran trabajo actoral.

El edificio

Toda la acción de Contando ovejas se desarrolla en el interior del edificio, en espacios estrechos y feos, con paredes desconchadas, tuberías atascadas, humedades y crujidos. No sabemos exactamente en qué ciudad estamos, el bloque de viviendas recuerda mucho al Madrid de La comunidad (2000) de Álex de la Iglesia, pero en esa ciudad llueve a cántaros todo el tiempo, y el dinero que se maneja podría sugerir que estamos en un país completamente distinto.

También en el edificio hay un piso vacío, con una puerta abierta, por la que la gente entra y sale como si nada, y en cuyo interior se producen acontecimientos que serán muy importantes para la acción. Que haya puertas de par en par, cerraduras rotas o arrancadas, con la gente entrando y saliendo de casas que no son suyas, son eventos que aparecen una y otra vez, dando una impresión caótica de falta de intimidad absoluta.

En el edificio, también hay un sótano, oscuro y lúgubre, con unas calderas que dan pie a una cita inteligente de Crimen Ferpecto (2004), curiosamente o no tanto, también de Álex de la Iglesia, director que parece haber sido una gran fuente de inspiración para la ópera prima de José Corral Llorente.

En contraste con el desvencijado edificio, el destartalado piso de Ernesto y su mugriento vestuario, los invitados que frecuentan la casa de Leandro parecen recién salidos de la portada de una revista de estilo (algunos de ellos, de revistas de estilo para travestidos), y siempre están limpísimos, brillantes, tan impecables y perfectos que parecen irreales, y quizás en verdad lo sean.

La realidad

En Contando ovejas hay muchas pistas de que Ernesto no siempre está en contacto con la realidad. Tenemos a las ovejas, un elemento entre fantástico y alucinante, las cuáles parecen tener voluntad propia. Pero además, a veces, el mundo parece estar un poco distorsionado, hay cosas inexplicables y elementos que aparecen y desaparecen de la acción de una forma un tanto abrupta. No está del todo claro si se trata de fallos de guion o, probablemente, de indicaciones en la trama del estado mental quebrado del protagonista. Algunos ejemplos que encontramos son el destino del perro de Ernesto, o el hecho de que Paola, un claro objeto de deseo, aparezca vestida con ropas que recuerdan más a un manto de oveja que a otra cosa.

Por otro lado, no es casualidad que Leandro sea traficante de drogas, son muchas drogas las que aparecen una y otra vez durante la película, aunque nunca vemos a Ernesto consumirlas. Pero al fin y al cabo, como él es el protagonista y el punto de vista subjetivo de la narración, no es seguro que nos cuente toda la verdad de lo que sucede.

El director del filme parece haber tenido un montón de buenas ideas, pero la forma de introducirlas en la historia no acaba de funcionar. Está claro que sabe relatar de forma interesante, pero la impresión general es algo enmarañada, porque a menudo aparecen cabos sueltos que resultan más irritantes que aterradores. Contando ovejas es una película algo fallida y confusa, pero interesante, que está repleta de guiños cinematográficos inteligentes.


¿Qué te ha parecido la película? 

Contando ovejas

5

Puntuación

5.0/10

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