Crítica de ‘Jugar en casa’: Una comedia familiar sobre fútbol americano

Las críticas de Daniel Farriol:
Jugar en casa

Jugar en casa (Home Team) es un comedia deportiva estadounidense producida por Adam Sandler y dirigida por Charles Kinnane (The Human Experience) y Daniel Kinnane. El guion corre a cargo de Keith Blum y Chris Titone (Mobsters), inspirándose en la vida real de Sean Payton, ex entrenador de fútbol americano que logró ganar la Super Bowl con los New Orleans Saints y que fue suspendido durante 1 año por su vinculación al escándalo Bountygate donde jugadores recibieron primas de dinero para lesionar a jugadores contrarios. La película se concentra en ese año de suspensión durante el que Payton se convirtió en coordinador ofensivo del equipo escolar de sexto grado donde jugaba su hijo Connor. Está protagonizada por Kevin James (En los boxes, Becky), Taylor Lautner (Tracers, La saga Crepúsculo), Jackie Sandler, Rob Schneider, Isaiah Mustafa, Allen Covert, Jared Sandler y Gary Valentine. La película se ha estrenado en Netflix el día 28 de Enero de 2021.

Una comedia familiar con Kevin James como estrella

Jugar en casa es una comedia deportiva bastante inane e inofensiva dirigida a un público familiar que quiera pasar un rato entretenido sin demasiadas complicaciones. La historia se inspira libremente en hechos reales, aunque se haya blanqueado por completo la controvertida figura de Sean Payton, aquí encarnado por el siempre carismático Kevin James, sin duda, lo mejor de la función. El conocido ex entrenador de fútbol americano trabajó en equipos tan importantes como los Philadelphia Eagles, New York Giants, Dallas CowboysNew Orleans Saints, teniendo una carrera inmaculada en lo deportivo que le llevó hasta la consecución de la ansiada Super Bowl en 2009 junto a esta última franquicia.

Sin embargo, su trayectoria se vio enturbiada al estar envuelto en el Bounty Scandal donde fue investigado por participar en la administración de un fondo de primas económicas que se pagaban a jugadores del equipo a cambio de lesionar a contrarios. Como resultado de esa investigación, Payton fue suspendido y apartado de su cargo durante la temporada 2012, tiempo que aprovechó para convertirse en coordinador ofensivo de un grupo de chavales en Texas donde jugaba su hijo, consiguiendo llevarles bastante lejos gracias a una versión simplificada del libro de jugadas que utilizaba para los Saints.

Jugar en casa pasa de puntillas por los temas más delicados y se concentra exclusivamente en la etapa de retiro involuntario en que se dedicó a entrenar a un equipo en etapa escolar. No estamos, por tanto, ante un biopic de Payton sino ante una comedia de superación del estilo de Campeones (Javier Fesser, 2018) o The Waterboy (El aguador) (Frank Coraci, 1999), renunciando por completo a la épica deportiva de otras con un carácter más mítico como Hoosiers: Más que ídolos (David Anspaugh, 1986) o El mejor (Barry Levinson, 1984).

Muy blanca y poco gamberra

El guion de Jugar en casa se sirve de todos los tópicos posibles para hacer funcionar la historia. Payton es un padre separado que vive lejos de un hijo al que apenas ha visto durante los últimos años. El filme busca la emoción telefilmera de ese acercamiento padre-hijo que funcionará como aprendizaje para ambos, ya que el competitivo entrenador descubrirá en el trayecto que hay cosas más importantes que ganar en el campo. La moralina rancia que contiene la película parece de otra época y hace que todo lo que suceda resulte tan previsible que es como si ya lo hubiéramos visto con anterioridad.

También se echa en falta más mala leche o humor gamberro. Teniendo en el proyecto a la pareja Adam Sandler/Kevin James (el primero solo como productor), eran de esperar diálogos más ácidos o situaciones hilarantes que aquí quedan únicamente reducidas a la escena del partido donde los chavales enferman tras consumir unas barritas energéticas que les provocan vómitos espontáneos que utilizan como escudo para zafarse de los defensores del equipo contrario. Jugar en casa funciona básicamente por la personalidad escénica que desprende Kevin James en pantalla, pero la mayoría de personajes secundarios no están a su altura, por ejemplo, el de la nueva pareja de su mujer interpretado por otro habitual en el grupo, Rob Schneider, no tiene ni pizca de gracia. Jugar en casa es un filme de consumo rápido creado para desconectar durante una sobremesa, poco más.


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Jugar en casa

5.4

Puntuación

5.4/10

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