Crítica de ’El Páramo’: Un relato de folk-horror sobre la madurez

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
El Páramo

La tranquila vida de una familia que vive aislada de la sociedad se ve perturbada por una criatura terrorífica que pondrá a prueba los lazos que los unen. Protagonizada por Inma Cuesta (La novia), Roberto Álamo (Que Dios nos perdone) y Asier Flores (Dolor y gloria), El Páramo está dirigida por David Casademunt. La película se estrena en Netflix el 6 de enero de 2022.

Folk-horror sobre la madurez

El Páramo nos traslada a la España del siglo XIX. El país vive asolado por la guerra y la violencia ha hecho que muchas personas prefieran vivir aisladas del resto. Así es como vive Salvador junto con su esposa Lucía y su hijo Diego, quienes viven en ninguna parte. Pero allí tampoco están a salvo, lo que hace que el cabeza de familia quiera que su hijo aprenda a disparar desde muy pequeño para poder defenderse en caso de emergencia. Pero otro peligro acecha allí, como relata él mismo una noche: una cruel bestia que también se ha cobrado la vida a su hermana. Cuando Salvador se va poco tiempo después y deja a su familia sola temporalmente, la historia parece hacerse realidad. Madre e hijo reciben la visita de un ser malvado que se alimenta del miedo. ¿Podrá el joven Diego salvar a su madre de la bestia y de sí misma?

Estamos ante una película de terror que mezcla con acierto drama e intriga, aunque por desgracia es hasta cierto punto previsible y podemos ir adelantándonos a los acontecimientos, pero gracias a su impecable ambientación y llevarnos a un lugar apartado y en medio de la nada, consiguen ambientar de forma excelente la película y captar toda nuestra atención.

No es nada nuevo en el género llevarnos a un escenario así, pues no son pocas las películas que nos hacen acompañar a sus protagonistas a mansiones antiguas o cabañas en el bosque, dado que lo importante es que estén lejos de la civilización y de cualquier ayuda que puedan necesitar en caso de emergencia. La película, como su propio título nos indica, lleva la historia a un páramo aislado de todo, sin nada a su alrededor en kilómetros a la redonda, intensificando la sensación de aislamiento y miedo a lo que pueda venir de fuera.

El miedo a lo que no vemos

El Páramo sabe jugar con lo que tiene, y no quiere recrearse en la bestia que nos adelantan en la trama e incluso que el cabeza de familia cuenta en una historia de su pasado. En vez de, como podríamos pensar de inicio, ver cómo esta familia se adentra en una pelea con un monstruo, se centran en las reacciones de madre e hijo hacia esta bestia, siendo una forma de terror más psicológico y cercano a otras películas como The Babadook que de los thrillers de terror de invasión de hogares o monstruos que acechan en cada esquina.

La sensación de angustia y miedo a lo desconocido es aún mayor gracias a las fantásticas interpretaciones de su trio protagonista. Roberto Alamo ya sanemos que nunca defrauda, pero aquí son Inma Cuesta y Asier Flores quienes cargan con todo el peso de la película, destacando el joven actor quien, personaje tras personaje, no hace más que destacar tanto en la pequeña como en la gran pantalla y nos atrapa con una espontaneidad y una dedicación digna de cualquier actor con muchas más tablas.

Una bella y siniestra puesta en escena

Si una película de terror busca jugar con lo que no se ve en una zona aislada, está claro que debe saber emplear bien los recursos a su disposición, y El Páramo es capaz de exprimir al máximo la lúgubre iluminación de esta aislada casa así como lo desolado del paraje que la rodea, siendo poco sutil y muy directa su forma de emplear la fotografía para incrementar nuestros temores.

Prácticamente el 100% de la acción transcurre en un único entorno, un páramo donde hay una casa que acoge a los protagonistas, lo cual convierte a este espacio interior/exterior en el cuarto personaje real de la historia. Un paisaje con un horizonte infinito que provoca opresión e incluso agresividad, mientras que tenemos una zona interior protectora y acogedora a la vez que muy inquietante.

David Casademunt y su director de fotografía Isaac Vila consiguen ofrecernos unas imágenes increíblemente bellas de esta zona aislada de Teruel, algunas dignas de ponerlas en pausa para apreciar cada detalle pues, sin haber nada concreto en ellas, es esa ausencia y el uso de la luz lo que hace que disfrutemos de cada plano.

Colores, materiales y texturas crean una atmósfera verosímil y que sirve como ambiente fiel a la historia de degradación que sufren los protagonistas, con una paleta muy austera, casi monocromática de colores terrosos y oscuros, que realzan la sensación de agobio.

El Páramo no es la típica película de criaturas que nos acechan en la noche, sino que trata sobre los personajes y su miedo, una apuesta atmosférica que hace uso de un delicado equilibrio entre el relato de folk-horror y el thriller psicológico, con unas imágenes increíblemente hermosas y unas interpretaciones que la hacen merecedora de verse en la oscuridad de nuestra «sala de cine».


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El páramo

7

Puntuación

7.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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