Crítica de ‘El callejón de las almas perdidas‘ (Edmund Goulding, 1947): Abocados a la fatalidad

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
El callejón de las almas perdidas

Edmund Goulding, que inició su carrera cinematográfica en el cine mudo, dirigió a mediados de los cuarenta del pasado siglo dos de sus películas más respetadas con el paso del tiempo. El filo de la navaja en 1946 y El callejón de las almas perdidas en 1947. Ambas están protagonizadas por Tyrone Power, un actor que, a pesar de sus sobradas cualidades, nunca gozó del favor del público o el reconocimiento de la crítica que disfrutaron otros actores de su generación como Errol Flynn, Burt Lancaster o Kirk Douglas por citar solo algunos de los héroes de acción de la época.

Y fue el propio Tyrone Power el que, empeñado en acrecentar su prestigio como actor, convenció a la Fox para que comprara los derechos de la novela «Nightmare Alley» (callejón de pesadilla), única obra reseñable de su autor William Lindsay Gresham (1909-1962) que en 1946 había supuesto un auténtico éxito de ventas. El film, producido, filmado y estrenado un año más tarde, se distribuyó en España con el título El callejón de las almas perdidas.

Lo que empieza siendo una película circense, género que, salvo honrosas excepciones, no ha deparado grandes títulos a la historia del cine, pronto deviene en un drama psicológico con aires de thriller y aroma de cine negro que la convierten en una película tan inclasificable como perturbadora e inquietante. Un circo ambulante tiene como mayor atracción a un monstruo: una criatura a caballo entre lo humano y lo animal que fascina tanto al público como a Stanton Carlisle (Tyrone Power), un hombre ambicioso que trabaja en el circo jugando con el amor y la atracción de dos mujeres, la cándida y dulce Molly (Coleen Gray) y una especie de pitonisa, Zeena Krumbain (Jean Blondell) que, a su vez está casada con el alcohólico Pete (Ian Keith).

La poderosa solidez narrativa que proporciona el guion de Jules Furthman, sirve a Goulding para realizar un film contenido en lo formal pero con enorme carga de profundidad en la construcción y desarrollo de los personajes, especialmente desde que la trágica muerte de Pete convierta a Stan y Zeena en pareja profesional en un espectáculo de adivinación y, posteriormente, a Molly como tercer vértice del triángulo amoroso y profesional. A partir de ahí es cuando realmente el film adquiere el tono noir (y no solo por la magnífica fotografía de Lee Garmes). Con la aparición de Lilith Ritter (Helen Walker), una dudosa psicóloga, la película se empapa absolutamente de una siniestra ambigüedad moral y se erige como un terrible discurso sobre el poder de la manipulación sobre los seres más vulnerables. En este sentido, resulta particularmente patética la secuencia del engaño al pánfilo Ezra Grindle (Taylor Holmes), un hombre convencido del poder de Stan para hacerle ver a su fallecida novia.

El callejón de las almas perdidas, que en 1947 fue un absoluto fracaso de taquilla, es hoy día un clásico reivindicado por críticos e historiadores del cine. La profundidad psicológica de sus personajes, su descarnado retrato de la codicia y su solidez argumental y narrativa la convierten en una película de vigencia imperecedera a pesar de que el Hollywood de la época suavizó el durísimo final de la novela con un desenlace deliberadamente ambiguo que deja algún resquicio a la esperanza.

Tyrone Power realiza uno de los mejores trabajos de su carrera a través de ese hombre de ambición desmedida que abandona todos los principios éticos para caer en la más absoluta degradación. Power está excelentemente secundado por un fantástico trío de actrices en tres personajes femeninos muy potentes, tanto la encantadora Coleen Gray como la bondadosa Jean Blondell llenan a sus personajes de matices y humanidad hasta la aparición de la intrigante Helen Walker que, en apenas veinte minutos, se adueña de la película.


Mañana viernes 21 de enero de 2022 se estrena una nueva versión de El callejón de las almas perdidas dirigida por el mexicano Guillermo del Toro y protagonizada por Bradley Cooper en el personaje de Stan Carlisle que en su día interpretó Tyrone Power, Cate Blanchett como Lilith, Rooney Mara como Molly, Toni Collette como Zeena y David Strathairn en el papel de Pete.


¿Qué te ha parecido la película?

[kkstarratings]

El callejón de las almas perdidas (1947)

8

Puntuación

8.0/10

3 comentarios en «Crítica de ‘El callejón de las almas perdidas‘ (Edmund Goulding, 1947): Abocados a la fatalidad»

  • el 21 enero, 2022 a las 08:14
    Enlace permanente

    No la he visto y es verdad que también siento un cierto rechazo por Tyrone, aunque no sabría decir por qué, pero siempre le estaré agradecido por haber colaborado a darle la vida a Romina 😉

    Respuesta
  • el 26 enero, 2022 a las 15:25
    Enlace permanente

    Gran película. Viendo lo que se estrena hoy en día, te das cuenta de cuantas grandes películas que pasaron desapercibidas en su momento, son reivindicadas como grandes obras hoy en día. ¿Cuantas de las películas que pasan hoy desapercibidas o si te pones en lo peor, cuantas películas reivindicadas y alabada en la actualidad pasarán la prueba del algodón del tiempo?

    Respuesta
  • el 29 enero, 2022 a las 23:36
    Enlace permanente

    Me ha gustado, me ha resultado mucho más veraz que le recién estrenada de Del Toro, hasta me ha gustado Tyrone!

    Respuesta

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: