Crítica de ‘¡Qué duro es el amor!‘: Las mentiras de las citas a ciegas… en Navidad

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
¡Qué duro es el amor!

En ¡Qué duro es el amor! una chica de Los Ángeles con una vida romántica desastrosa se enamora de un chico de la Costa Este a través de una aplicación de citas. Cuando decide darle una sorpresa por Navidad, descubre que la han engañado. Esta desenfadada comedia romántica narra sus peripecias para echarle el lazo al amor. Dirigida por Hernán Jiménez (Bienvenido a casa, Entonces nosotros), con guion de Danny Mackey y Rebecca Ewing, está protagonizada por Nina Dobrev (Run This Town, xXx: Reactivated, Las ventajas de ser un marginado), Jimmy O. Yang (Crazy Rich Asians, Space Force) y Charles Melton (Bad Boys For Life, El sol también es una estrella). La película se estrena en Netflix el 5 de noviembre de 2021.

Algo más que un típico «chica conoce chico»

Se nota que se acerca la Navidad, y las plataformas comienzan a llenar sus catálogos con películas para esta época del año, aunque no siempre son realmente películas que podríamos encajar en el perfil navideño. Curiosamente, esta nueva comedia romántica es un ejemplo descarado de estrenar una película que esté destinada para ver en Navidad sin necesidad de ser navideña, pero casi toda su historia tiene lugar en Navidad.

¡Qué duro es el amor! es la típica comedia romántica de la que en todo momento se sabe cómo va a terminar, repleta de topicazos de este género con toques navideños, en el que no faltan los homenajes a clásicos románticos pero que aún así se deja ver y es disfrutable con una buena taza de chocolate caliente y una mantita.

La premisa es sencilla, y no buscan innovar en ningún momento, aunque acercan la historia a las herramientas actuales para conocer a otras personas. En la película, una chica de Los Ángeles con mala suerte en el terreno sentimental se enamora de un chico de la Costa Este a través de una app de citas. Pero, cuando decide darle una sorpresa por Navidad, descubre que la han estafado. Sin embargo, como resulta que el chico del que está enamorada y ella viven en la misma ciudad, el individuo que la timó le propone un trato: les conseguirá una cita, pero solo si ella finge ser su novia durante las fiestas.

Divertida y sin pretensiones

Como cualquier comedia romántica que se precie debe girar todo alrededor del amor, y aportar toques cómicos para endulzar su historia aún más. ¡Qué duro es el amor! no busca aportar originalidad, y sigue el camino trillado que han seguido la mayor parte de películas de este género, por lo que debemos aceptar que poco podíamos esperar antes de verla, más allá de terminarla con una sonrisa.

Pero si en la parte de comedia cumple, no tanto en su faceta romántica, pues realmente, aunque sea un género muy predecible, hay ocasiones en las que esperamos algo más del guion para que tengamos una verdadera construcción de la historia de amor, centrándose demasiado en las escenas embarazosas que no son pocas.

Netflix tiene un buen algoritmo

La mayoría de las comedias románticas de Netflix cumplen perfectamente con su objetivo, y esta no iba a ser una excepción, pues si asumimos la existencia de un algoritmo para crear guiones, han dado en el clavo a la hora de crear una historia que sencillamente cumpla con lo que se espera de ella.

Para que un algoritmo funcione tiene que contar con actores que respalden la película, y en esta ocasión todos y cada uno de los actores principales encajan muy bien con sus personajes. La química entre Nina Dobrev y Jimmy O. Yang no debe estar llena de emoción, pues desde el principio saben que todo es fruto de las mentiras, pero la historia permite que sus personajes se desarrollen, pudiendo aprender más de cada uno de ellos. Y, aunque la protagonista sea Nina Dobrev, quien realmente capta toda la atención es Jimmy O. Yang como Josh, quien todavía vive con sus padres bajo la sombra de su malvado y competitivo hermano Owen (Harry Shum Jr.). El Josh no real, el que sirve como la imagen on-line de Josh, es Tag (Darren Barnet), quien supuestamente es perfecto porque es atractivo, pero no es el simple guaperas que poco aporta sino que es capaz también de dotar de veracidad su parte de la trama.

La película es predecible, y todos sabemos con quién terminará Natalie, pero entre todos los personajes principales hay una gran química. Y por si no fuera suficiente, en lugar de dirigirlo todo hacia un aburrido final de cuento de hadas, han optado por centrarse en las necesidades y anhelos de los personajes, alejándose del típico «chica conoce a chico» para abordar cómo pueden mejorarse a sí mismos los personajes.

¡Qué duro es el amor! es una película agradable y, en ocasiones, divertida, con una historia sencilla para que veamos tranquilamente en nuestro sofá bajo una mantita y disfrutando (solos o en pareja) de una taza de chocolate caliente. No será memorable, pero al menos nos amenizará una fría tarde de domingo.


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¡Qué duro es el amor!

6.5

Puntuación

6.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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