Crítica de ‘Pan de limón con semillas de amapola’: La vida es un bizcocho dulce y amargo

Las críticas de Daniel Farriol:
Pan de limón con semillas de amapola

Pan de limón con semillas de amapola es un melodrama español dirigido por Benito Zambrano (Intemperie, La voz dormida). El propio Zambrano co-escribe el guion junto a Cristina Campos, autora de la exitosa novela homónima que se adapta. La historia se ubica en Valldemossa, un pequeño pueblo del interior de Mallorca, en el que Anna y Marina, dos hermanas que fueron separadas en su adolescencia, vuelven a encontrarse para vender la panadería que han heredado de una misteriosa mujer a la que creen no conocer. Está protagonizada por Elia Galera (El Cid, La mujer más fea del mundo), Eva Martín (Valeria, Caronte), Mariona Pagès, Marilu Marini (Nocturna. Lado A: La noche del hombre grande, Los sonámbulos), Tommy Schlesser, Claudia Faci, Pere Arquillué y Pep Tosar. La película pudo verse en pase especial dentro de Seminci 2021. Se ha estrenado en salas comerciales de la mano de Filmax el día 12 de Noviembre de 2021.

Las mujeres de Zambrano

Con la hermosa película Pan de limón con semillas de amapola, adaptación de la exitosa novela escrita por Cristina Campos, vuelve a zambullirse Benito Zambrano en un retrato femenino, íntimo y sensible, que nos retrotrae a cuando hace más de 20 años el director lebrijano estrenó Solas (1999), su debut cinematográfico. Son dos películas muy distintas entre sí, especialmente en la apariencia formal, pero podría decirse que ambas se encuentran unidas por un cordón umbilical invisible que conecta la emotividad y feminidad de las respectivas propuestas.

Pan de limón con semillas de amapola es una historia de mujeres, maternidades y secretos del pasado que lo remueven todo en el presente. No lo tenía nada fácil el director con una trama repleta de elementos lacrimógenos que podrían ser fácilmente el argumento de cualquier serial de sobremesa, sin embargo, su buenhacer tras las cámaras y la capacidad innata que tiene para naturalizar las interpretaciones de las protagonistas consiguen que la película no llegue a caer nunca en lo sentimentaloide pese a estar caminando por la cuerda floja en muchos momentos. También ha sido muy importante contar en el guion con la propia autora de la novela, una experimentada guionista reciclada a novelista al no conseguir hasta ahora que ninguno de sus guiones fuera filmado.

La fuerza de la sororidad

El poético y dulzón título de Pan de limón con semillas de amapola esconde una historia bonita y trágica, reveladora y catártica, que nos habla del perdón y del sacrificio. Las protagonistas son dos hermanas que se reencuentran años después de una discusión absurda que las mantenía alejadas. Vuelven a unirse tras recibir el extraño aviso de haber recibido en herencia una panadería que pertenecía a una mujer que ninguna de las dos recuerda haber conocido en vida. Durante el proceso de escarbar en el pasado familiar recuperarán el amor perdido la una por la otra, embarcándose en una aventura inesperada que les hará reencontrarse emocionalmente así mismas al tiempo que deberán confrontar juntas los amargos desafíos y retos del discurrir de la vida.

Porque vida y muerte se emparejan como dos caras de una misma moneda a la que hay que mirar de frente y sin miedo. La película es un poderoso y sentimental melodrama repleto de emociones humanas reconocibles que te harán palpitar el corazón con fuerza y gastar varios paquetes de clínex. Todo está relatado con la misma elegancia de siempre en el cine del director y tan solo sobrarían algunos desmanes excesivamente peliculeros que restan credibilidad a la historia (la petición de boda, por ejemplo). La fotografía de Marc Gómez del Moral (La hija, Requisitos para ser una persona normal) edulcora las imágenes sin caer en lo puramente estético o de postal, como si se tratase de una película de Naomi Kawase, conectando la luminosidad exterior con el torrente de emociones intrínsecas al interior de los personajes.

Las dos hermanas están interpretadas por unas fantásticas Elia Galera y Eva Martín, que entre ellas crean un vínculo natural que traspasa la pantalla, además se encuentran muy bien secundadas por Marilu Marini y Claudia Faci, auténticas roba escenas que nos regalan algunas réplicas ingeniosas que sirven como escape humorístico a la intensidad dramática del conjunto. Pan de limón con semillas de amapola es una bella historia sobre la amistad y generosidad femenina, sobre el sentimiento maternal y la búsqueda de la identidad. Aún reconociendo que no es exactamente el estilo de película con el que suelo conectar, tengo que decir que su historia logra el objetivo de emocionarme y mantenerme pegado a la butaca de principio a fin con el interés necesario para descubrir los destinos de esas mujeres tan de carne y hueso. El mayor pero que le tengo que poner a la película es no poder saborear a la salida del cine el bizcocho que da título al filme.


¿Qué te ha parecido la película?

4.7/5 - (4 votos)

Pan de limón son semillas de amapola

7

Puntuación

7.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: El contenido está protegido.
A %d blogueros les gusta esto: