Crítica de ‘Lamb’: Una fábula sobre el duelo y la maternidad

Las críticas de Daniel Farriol:
Lamb

Lamb es un thriller dramático islandés con elementos fantásticos dirigido por Valdimar Jóhannsson que también co-escribe el guion junto a Sjón Sigurdsson (Bailar en la oscuridad, The Northman). La historia nos muestra a una pareja sin hijos que descubre un misterioso recién nacido en su granja de Islandia. El potencial de crear una familia les trae mucha alegría, pero también podría acabar destruyéndoles. Está protagonizada por Noomi Rapace (Prometheus, La venganza del hombre muerto), Hilmir Snær Guðnason (Un blanco, blanco día, The Swan), Björn Hlynur Haraldsson (Cop Secret, The Witcher), Ester Bibi e Ingvar Eggert Sigurdsson. La película pudo verse en el Festival de Sitges 2021. Se ha estrenado en salas comerciales de la mano de Vértigo Films el día 26 de Noviembre de 2021.

El poder de la sugerencia

Lamb es, sin lugar a dudas, una de las sensaciones de esta temporada cinéfila. Poderoso, sugestivo y enigmático drama psicológico con tintes fantásticos, nos propone un perverso cuento moral sobre la maternidad, el trauma de la pérdida y las leyes de la naturaleza. No se puede contar mucho de argumento sin cometer algún spoiler, de hecho han empezado a distribuirse imágenes que revelan el «secreto» que la película evita mostrar (aunque algo se intuye) hasta pasados los primeros 45 minutos de metraje. Así que lo más recomendable si aún no has visto la película es que ni leas ni veas nada sobre ella para poder disfrutar en toda su intensidad de la misma.

A caballo entre el folk horror y el drama intimista, la historia nos lleva hasta una inhóspita granja islandesa en la que seremos partícipes de la rutina diaria de una pareja formada por María e Ingvar que, poco a poco, descubriremos ocultan un pasado trágico en su interior del que prefieren no hablar. Allí, alejados de la civilización y del contacto con otros seres humanos, deciden adoptar como propio un cordero que acaba de nacer en la cuadra. La monótona oscuridad se vuelve repentina felicidad hasta que una inesperada visita pone todo patas arriba y les obliga a confrontar la realidad.

Lamb es una película que basa su fuerza en el poder de la sugerencia donde cobra mucha más importancia lo que no se dice que lo expresado a través de los diálogos, los cuáles muchas veces pueden parecer banales. La narrativa es sosegada y las escenas contemplativas, pero eso no impide que haya una constante atmósfera enrarecida que sobrevuela el relato y se vuelva cada vez más oscura y amenazante. El guion lo firma el propio director junto a Sigurjón Birgir Sigurðsson «Sjón», conocido artista e intelectual islandés que fue uno de los impulsores de la corriente neo-surrealista Medúsa, colaborador de la cantante Björk y letrista en la maravillosa Bailar en la oscuridad (Lars von Trier, 2000), apuntes de su currículum que explican bien a las claras el origen de la extraña atmósfera de irrealidad atemporal que impregna la película.

La madre del cordero

Lamb tiene una puesta en escena prodigiosa del debutante Valdimar Jóhannsson que combina a la perfección con la excelsa fotografía de Eli Arenson (Hidden Memories, Atrapados). Juntos construyen una estética subyugante que toma como referencia el cine del ruso Andréi Tarkovski y del húngaro Béla Tarr (maestro del director y productor ejecutivo del filme), simplificando sus postulados fílmicos para acercarse a un público más mayoritario. En las escenas de interiores, encontramos un uso de la luz natural semejante al que tienen algunos cuadros de Johannes Vermeer, pero el empleo de la luz y el color pasa por distintas fases y se adapta a los cambios emocionales que hay en sus protagonistas. Una paleta de tonos neutros para definir la monotonía y tristeza de la pareja, colores impresionistas en exteriores para reflejar los momentos de mayor felicidad y la presencia abstracta de la niebla cuando abordamos lo mitológico y alegórico.

Al tener formato de cuento, con moraleja incluida, también hallaremos cierta ternura e incluso humor durante el periplo de esa pareja por el proceso de un duelo del que no habían llegado a completar todas sus etapas. Y es que para comprender y empatizar con las decisiones de sus protagonistas es necesario asumir que toda la trama está cimentada en base a la tragedia y al trauma. Lamb posee distintas capas de lectura y su desenlace dejará a más de uno con el culo torcido. Más allá de la simbología bíblica o las referencias al folclore islandés, la trama principal reflexiona sobre la maternidad (en varios niveles), sobre la superación de la pérdida y sobre la identidad, pero también se posiciona de manera crítica en la relación de superioridad que se empeña en mantener la humanidad hacia la naturaleza que le rodea. Lamb es una fábula perturbadora, fascinante y desconcertante que tiene como protagonista a una asombrosa Noomi Rapace convertida en la madre del cordero. Tienes que verla sin que te la cuenten.


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Lamb

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